Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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miércoles, 21 de septiembre de 2022

Dejemos el conformismo, superemos la mediocridad

El ¡Ay, bendito! nos ha acompañado toda la vida. Históricamente nos han ido moldeando para aceptar todo lo que nos pasa sin protestar. Se responsabiliza a Dios por lo que pasa y no hacemos nada porque ‘nos lo merecemos’; así le quitamos la responsabilidad a quien realmente la tiene. Hay que esperar la dádiva, no exigir ni señalar; hay que aguantar. 

 

Vivimos sumidos en el conformismo y la mediocridad. No exigimos lo que merecemos. Tenemos servicios básicos pésimos y pagamos muchísimo por ellos, pero no se puede criticar, no se puede señalar, no se puede protestar. Tenemos que tragárnoslo todo. Hay que tener paciencia.

 

Si lo señalas, lo haces porque eres un independentista-comunista-socialista que quiere desestabilizar el país. Esa es la consigna. Cuando realmente lo que se busca es que tengamos los servicios que nos merecemos y por los cuales pagamos; porque esto tiene que ver con la calidad de vida de todos. 

 

Nuestra infraestructura da mucho que desear. El país se nos fue cayendo encima por la pelea chiquita, la partidista. Unos, pensando que así lograrían su propósito de ‘ser parte de’, otros viendo los beneficios que pudieran sacar; pero casi todos enfocados en el poder y en los millones de dólares estadounidenses que llegan al país; porque mientras más fastidiados, más fondos asignan. 

 

Las agencias gubernamentales están altamente politizadas. Las cosas no se hacen en beneficio del pueblo, sino de la administración de turno, de los partidos y los allegados. Y no estoy especulando. Sólo hay que ver la cantidad de casos de corrupción que hemos visto a través de los años y presumo que pasaron muchísimos más por debajo del radar. 

 

Unos llenándose los bolsillos y los más vulnerables pagando las consecuencias de su ineptitud y abuso. ¿Tendrán conciencia y pensarán en esos que no recibieron el servicio y se afectaron por ellos robarse el dinero? No creo. Buscan servirse, no servir.

 

Y no le extrañe a nadie, porque es algo que se ha visto anteriormente, que en estos días se estén incorporando compañías de personas que donan a los partidos o son amigos del alma de funcionarios para hacer ‘trabajos de restauración’, ya mirando los fondos federales de emergencia asignados a Puerto Rico por el paso de Fiona.

 

Nuestra realidad es que cada vez hay menos servicios y están en manos privadas. Aquí se fomentó la idea de que todo lo público era malo y lo privado era bueno. Siempre he dicho que eso depende de quién lo esté administrando. Si miramos alrededor del mundo, hay muchísimos servicios excelentes que son trabajados por el gobierno, son públicos. Pero por nuestro insularismo, no miramos más allá.

 

Uno de estos ejemplos, y del que hoy estamos pagando las consecuencias, es el sistema eléctrico. Los forcejeos entre la administración y la unión los pagamos nosotros. Quien administraba la Autoridad de Energía Eléctrica no era la unión, era personal asignado por el gobierno de turno, pero a éstos no se les responsabiliza de nada, sólo a la unión. Aquí todos son corresponsables de lo que pasó; aquí todos están salpicados.

 

Dicen que del árbol caído todo el mundo hace leña. Pues Puerto Rico es una ‘minita’ para las empresas extranjeras que viven de los desastres. Vimos todo lo que pasó con ‘Whitefish’ luego del huracán María. Después traen a Luma con un contrato que todo el que lo ve dice que es abusivo y leonino. Pero todo se acepta y hasta algunos lo agradecen porque ‘nos vienen a salvar’.

 

Más de año y medio llevan aquí y la cosa está cada vez peor. Interrupciones constantes, muchas horas y días sin el servicio, explosiones de estaciones, cambios de voltaje que dañan enseres; entre muchas cosas más. Tenemos más de seis aumentos en la factura en nuestras costillas con un servicio pésimo. Los gerenciales con unos sueldos astronómicos y con todas las ventajas. ¿El gobierno? Bien, gracias. 

 

Con la retórica y la propaganda tratan de justificarlos todo. Muchos le siguen el juego, pero la mayoría, no. A mí todavía no se me olvida uno de los apagones recientes. Mucha gente sin luz, incluida yo, y cuando voy a la página de Twitter de Luma, veo una foto de un corte de cinta porque iban a instalar el poste 10,000. ¿En serio?  

 

Con el paso del huracán Fiona, categoría 1, todo el país estuvo sin los servicios de agua y luz. A tres días del paso de Fiona, y ya el sistema fuera del área, todavía hay una gran mayoría sin ambos servicios. Algunos otros, como yo, sólo tienen uno de ellos -agua- y cuando se abre la pluma escopetea y no tiene fuerza. Sólo pienso que en cualquier momento se va a ir.

 

Y hay quien justifica que en estos eventos atmosféricos siempre se va. Pues no siempre. Y hay otros países que recibieron lluvia o el impacto y nunca perdieron los servicios o ya están comenzando a tenerlos. Aquí, no sabemos cuándo, pero hay que tener paciencia y darle espacio para que lo reestablezcan agradeciéndole lo que hacen por nosotros. 

 

Han traído un grupo de celadores de los Estados Unidos, con unos sueldazos, que no tienen idea cómo se bate el cobre aquí, no conocen la topografía ni la idiosincrasia. Esos, nos van a restaurar el servicio. Dicen que los de aquí, que se pusieron a la disposición, no los necesitan.

 

Algunos están alabando a Luma porque les está llegando el servicio -cuando es su trabajo, no es un favor que nos hacen- y piensan que ya todo está bien. Para ellos ya la cosa se resolvió, así que poco importa lo que les pase a los demás. El que ellos tengan luz y/o agua, no significa que esto ha terminado, pero para ellos sí.

 

Todavía hay muchísima gente en el área metropolitana y en la isla que la pasaron muy mal y están muy afectados; algunos lo perdieron todo. Esos son los más vulnerables, los que ahora necesitan más los servicios y los que serán los últimos en recibirlos. Tenemos muchos ancianos viviendo en pobreza. Muchos enfermos dependen del servicio eléctrico para su supervivencia. Muchas personas, en su mayoría jefas de familia que, aún con sus pérdidas tienen que salir a trabajar porque si no, no tienen para ponerle un plato de comida a los suyos.

 

Estas personas no están pasando esto porque quieren o porque les gusta. Este es el andamiaje en el que el sistema está montado. Pobre educación, pocos recursos, dependencia, servicios pésimos, etc. Así se matan dos pájaros de un tiro; fáciles de manipular y a mayor necesidad, más asignación de fondos federales.

 

Leía en una red social comentarios, en respuesta a quejas y señalamientos, que compraran una planta y dejaran de quejarse. Otros decían que porqué construían en sectores inundables y por qué no construían casas seguras. ¡Imagínense! 

 

Es que aquí se vive un fanatismo ciego; algo que nos tiene más sumidos en el lodazal politiquero. Todo se politiza; a todo se le saca ventaja. Ahora mismo hay que ir a las redes y ver las fotos de los políticos. Tratan de sacar beneficio hasta de la desgracia. Y otros alabándolos por esto.

 

En este país las cosas no se evalúan en su mérito, sino por todo lo que está detrás. Si la administración que lo hace es la de su partido, se van a brazo partido defendiéndolo, aunque sea algo indefendible y que ellos mismos están padeciendo. Para el otro se encuentran fallas, para el suyo, excusas. 

 

El que puede comprar la planta, las placas solares -que es otra cosa que escriben cuando alguien se queja de los apagones o los cambios de voltaje- y pueda resolverse la vida, poco le importa lo que le pase a los demás y dice que aquí no pasa nada. He leído hasta que nos está yendo mejor.  

 

Ayer, 20 de septiembre, se cumplieron cinco años de que María nos azotara. Fueron tiempos duros y llovieron los millones. Podríamos pensar que la infraestructura estaría mejor; pero no. Si realmente queremos resolver este problema, tenemos que mirarlo de frente, no mirarlo con el crisol ideológico o partidista o pendiente a la asignación de fondos. 

 

Como país, como pueblo y como personas, merecemos servicios de calidad y de primer orden. Si realmente queremos tener mejores servicios y una mejor calidad de vida dejemos a un lado el conformismo y no aceptemos la mediocridad. Exijámosle a las agencias gubernamentales que no arrastren los pies, que asuman su responsabilidad y nos den los servicios que nos corresponden y como nos corresponden.

 

Dejemos el ‘Ay bendito’, sacudámonos el conformismo y no apoyemos la mediocridad. En nosotros está seguir como hasta ahora, o empezar a construir una mejor sociedad puertorriqueña. Espero que nos inclinemos por lo segundo, porque no podemos esperar más.

domingo, 21 de enero de 2018

Aunar esfuerzos


Los momentos que vivimos son complicados y decisivos para nuestro país. Son tiempos que requieren que nos detengamos a mirar de manera crítica nuestra realidad. De aunar fuerzas e invertir todo nuestro esfuerzo y dedicación en sacar a Puerto Rico adelante. Para lograrlo, necesitamos hacer un análisis profundo y cavilar seriamente sobre nuestro futuro.

Últimamente he estado algo ‘afuera’ de la discusión o he tratado de irme livianita. No creo que valga la pena desgastarme. Y no es que no tenga qué decir, sino que cuando se comenta con el objetivo de cuestionar, poner a pensar o generar un debate de ideas; simplemente se dispara sin tan siquiera leer o escuchar lo que se dice.

Veo como problemas básicos, naturalmente hay muchos más, la falta de educación y la politiquería. Éstas, están seriamente ligadas. Y lo digo porque el politiquero simplemente es otra herramienta de ataque. No conoce, no busca, no analiza y simplemente hace o repite como el papagayo lo que le dicen ‘sus líderes’. Parecen escuadrones de la muerte.

Otra cosa es que se dispara desde la vaqueta en cualquier tema que esté en la palestra, se sepa de eso o no. Se tratan, no en sus méritos, sino desde el punto de vista de los colorines y de las tribus. A veces es hasta risible que cualquier cosa, hasta el aleteo de una mariposa, se cuestiona desde el punto de vista ideológico.

Todo mundo tiene su opinión y en una democracia eso es muy válido. El problema es que muchas de esas opiniones están viciadas, cargadas o erradas. Y lo más triste es que se utilizan para insultar, denigrar, menospreciar y atacar a otros; no para aportar a la discusión seria. Últimamente mucho he leído de eso.

También, vemos a muchos que son expertos en todo. Yo, si no sé de algo busco sobre ello, reviso más de una fuente, trato de ubicar la situación en tiempo y espacio, aquilato la fuente y comparo información. No me tiro a lo loco a decir lo que sea. Las cosas hay que rumiarlas.

Que conste, que ni soy ni me creo la más inteligente, lista o cosa parecida; pero no hay cosas más frustrante que leer una y otra vez las mismas frases, los mismos conceptos o ideas, muchísimas de ellas erradas, viciadas, cargadas o falsas. Además, de que tanto la sociedad como el entorno digital se ha convertido en un campo de batalla.

Debemos dejar las peleas chiquitas. No hay que enfrascarse en escudriñar el árbol, sino que debemos mirar el bosque. Nos diluimos con ataques personales pero no evaluamos las situaciones. Este país necesita que maduremos. Por la inmadurez que hemos demostrado durante el tiempo es que estamos viviendo una de nuestras situaciones más difíciles. Lo peor, que muchos todavía ni se enteran lo que pasa ni por qué.

Estamos en un momento histórico que requiere de mucha cavilación. Nosotros, como la sociedad civil, debemos tomar la iniciativa y empezar a delinear un verdadero plan de futuro, un proyecto de país. No podemos quedarnos escuchando los cantos de sirena de los políticos, ni las promesas o las palabras huecas que sólo se dicen para las gradas y avivar las huestes.

Y es que se dicen y se hacen muchas cosas aún sabiendo que son imposibles; que no son factibles. Pero como la gente no sabe ni tiene idea de que es así, se lo cree. Total, que muchos tienen memoria corta y no va a abundar en ello. Este patrón se ha hecho por años. Así que vamos aceptando cualquier cosa y no estamos acostumbrando a la mediocridad. Lamentable por demás pero es nuestra realidad.

A cuatro meses del paso de dos huracanes, este país está manga por hombro y esto no es un comentario político. Hay que aceptar que vivimos algo que nunca imaginábamos y que nos golpeó muy fuerte pero no hablo de eso; de lo que hablo es de la respuesta, del después, de lo que se ha hecho en este tiempo.

Casi la mitad del país sigue sin energía eléctrica, no hay semáforos, la criminalidad está aumentado; entre muchas cosas más. Aún hay muchísimas preguntas sin contestación. Pero, ¿se justifica lo que estamos pasando y viviendo?

Siempre lo he dicho; tenemos que dejar a un lado la politiquería, las nimiedades, las incongruencias y mil cosas más para ponernos a pensar, de una manera clara y objetiva qué queremos hacer con nuestro país y enfilarnos a eso. Y estoy hablando de poner a funcionar el país, no al juego ideológico porque esa no es la prioridad. Ya esto tocará.

Creo que es importante que nosotros, la sociedad civil, tomemos control. Cada uno puede hacerlo desde su realidad particular. Y esto aplica a los puertorriqueños que están fuera pero que están bien comprometidos con el bienestar del país. Y esos, son la grandísima mayoría. Gracias a ellos es que en gran medida hemos sobrevivido.

Es momento de dejar las peleas chiquitas, de jugar a la política, de defender lo indefendible o atacar por atacar. Debemos concentrarnos en lo que cada uno pueda aportar a esta sociedad. Enfoquémonos en lo verdaderamente importante. Hay que aunar esfuerzos. Tenemos que hacerlo ahora; no podemos dejarlo para después. Por nuestra patria, es justo y necesario.


miércoles, 15 de marzo de 2017

El traje nuevo del emperador



Mientras más pienso en la situación que está viviendo Puerto Rico con la denominada “Junta de Control Fiscal”, el por qué la tenemos y cómo lo ha manejado  la administración de turno, más pienso en la fábula del traje del emperador de Han Christian Andersen.

Y venga, que aquí muchos son corresponsables de lo ocurrido y lo seguirán siendo, aunque continúen tan felices lavándose las manos y repartiéndole la culpa a los otros. Por eso estoy convencida que lo primero que se debió hacer, como un acto de responsabilidad fiscal y ciudadana, fue auditar la bendita deuda.

Pero claro, a muchos no les convendría porque hubiesen quedado retrataditos. Así que mejor sepultar esa posibilidad para seguir teniendo el control y salvar gente. ¿Cuál es el miedo de que se audite?

¿Será que lo que dicen es la deuda realmente no lo es? ¿Será que la repartición de culpas no es cómo la han pintado? ¿Será que dejaría al descubierto a muchos y que resultarían ser los mayores responsables? Rumiándolo.

Para mí es inconcebible el circo que se ha armado para querernos hacer ver que el traje nuevo del emperador es hermoso, que está confeccionado con las mejores telas y que los bordados y los hilos de oro son de lo mejor.

Preocupante es para mí que muchos afirmen lo bello que es el traje y que lo alaben, que ensalcen y aplaudan sólo para quedar bien, para seguir la corriente,  por no darse cuenta de la realidad o por no querer entender que ha sido una tomadura de pelo.

Observo, escucho y leo. Trató de conectar lo que ha pasado en los últimos días, semanas y meses. Poco había dicho porque no quería disparar de la vaqueta; y es que resulta que la cosa no es tan simple. Mientras más lo miro, más me convenzo de que no estaba errada con mi pensamiento inicial y el análisis hecho.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Como lo vi yo… estrategias de comunicación en la política


En Puerto Rico nunca se deja de hacer política. Algunos la llaman ‘el deporte nacional’. Desde que se ganan o se pierden unas elecciones, las maquinarias comienzan a funcionar; unos para atacar, otros para defender. Así que tenemos cuatro años de dimes y diretes, de toma y dame, de ‘frases’ que luego la gente repite porque sí y de candidatos que se empiezan a moldear desde temprano.

Pero esto no se desarrolla en el vacío. Esto está montado sobre una estrategia de comunicación que a veces es efectiva y otras no. De cómo se desarrolle y se implemente va a depender, en gran medida, el resultado de las elecciones. En esta trepadita trataré de hacer un análisis de lo que pasó en las campañas y las elecciones realizadas el día de ayer.

Primero que todo, vamos a poner en perspectiva lo que sucedió. En el caso de la candidatura a gobernador, de 2,867,557 electores inscritos, votaron 1,565,712; para una participación de un 55.10%. De esos, hubo 1,120,533 papeletas con voto íntegro; 407,026 por candidatura y 33,769 mixtas. Hubo 1,338 papeletas mal votadas; 2,386 papeletas no votadas; 3,766 papeletas en blanco, 1,578 por nominación directa y 623 protestadas o no adjudicadas.

Esto se tradujo en 649,569 votos para Ricardo Rosselló, con un 41.76% de los votos; 605,646 para David Bernier, con un 38.93% de los votos; 172,882 para Alexandra Lúgaro, con un 11.11%, 89,051 votos para Manuel Cidre, con un 5.72%; 33,173 para María de Lourdes, con un 2.13% de los votos y 5,336 para Rafael Bernabe, con un .34% de los votos. Para un total de 1,555,657 papeletas votadas.

Teniendo ya este cuadro, comencemos. Tengo que decir que para mí en las últimas décadas, en cuestiones de comunicación, el Partido Nuevo Progresista ha sido mucho más efectivo que los demás partidos. Y esto, más que todo, porque se mueven en bloque. Pueden tener diferencias, pero funcionan como uno y todos llevan el mismo mensaje.

Además, cuando atacan al oponente lo hacen de manera orquestada y estratégica. Y no estoy diciendo que esto es bueno o malo o que lo estoy avalando, simplemente que es algo que he percibido. El mensaje lo repiten y lo repiten hasta la saciedad y no suelen salirse de la línea.  

sábado, 20 de febrero de 2016

De la campaña y de algunas otras cosas…

El ambiente en este país está tan cargado que por cualquier cosa brincamos. Ya lo he dicho antes, se está volviendo muy complicado. Todavía no puedo creer que por la campaña del #yonomequito se haya armado semejante jaleo y que tengamos casi una batalla campal por esto. 

Llevamos días en la pelea chiquita; con ataques, de un lado y del otro, con unos a favor y otros en contra. Nos hemos enfrascado en una discusión inútil, que no nos va a llevar a ningún lado; sólo a seguirnos desgastando como pueblo. 

Por eso esta trepadita. Juro que iba a dejarlo caer. Me mentalicé para hacerlo; pero la verdad es que tendré que decir algo. Y no por ir a favor de unos o en contra de otros; porque por ahí no van los tiros, sino porque me parece que aquí se ha perdido totalmente el foco. 

viernes, 29 de enero de 2016

De la toxicidad puertorriqueña


Una gran mayoría de puertorriqueños se ha vuelto tóxica; muy tóxica. Si fuéramos a medir el nivel de toxicidad, estaríamos en problemas. Vivimos en un ambiente cargado; denso. No importa donde sea; lo vemos, lo escuchamos, lo leemos, lo sentimos. 

Por si alguien no lo tiene claro, yo siempre consultado a mi amigo el DRAE, la toxicidad es el grado de efectividad de una sustancia tóxica. Lo tóxico es relativo o perteneciente a un veneno o toxina. La toxina es un veneno producido por organismos vivos. Pues parece que no podemos ser más tóxicos porque no podemos. 

Aunque todavía esto no ha permeado en una gran mayoría de la población; podemos sentir cómo, se va extendiendo a más y más personas. Mucha cuenta de esto nos damos cuando vemos los medios, tanto tradicionales como sociales y las redes sociales. 

No estoy segura si siempre ha sido así, o si es que el esconderse detrás de un teclado saca toda la podredumbre que hay en el corazón, y los medios y las redes sociales lo están dejado al descubierto. Para mí, esto es algo sumamente preocupante. 

sábado, 24 de mayo de 2014

La dueña de la sillita...


Sí, la dueña de la sillita, de esa misma es que voy a hablar. Porque no es mía, yo sólo la tomo prestada. La sillita sigue siendo de ella; de nadie más. Ya los que me conocen saben a quién me refiero. Y es que desde hace tiempo he querido escribir sobre ella y no lo había hecho. Pero esto de que su creador, Quino, recibió el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, me dio pie para hacerlo. Sí, hablo nada más y nada menos que de la inigualable, la única, la bien ponderada, la exquisita y sabia Mafalda.

Y es que como algunos saben, soy "archi-duper-súper-mega-fanática" de Mafalda. No recuerdo cuándo fue que la leí por primera vez. Sí debió ser hace muchísimo tiempo porque me parece que la conozco “de toda la vida”.  Desde que la leí por primera vez me enamoré del personaje. Me identificaba y me identifico mucho con ella. Y es que además, Mafalda y yo somos contemporáneas. Nos llevamos pocos meses de diferencia, ¡pero naturalmente ella es mayor que yo! Bueno… eso no lo confirmaré porque no es importante. 

Si algo me maravilla de esa tirilla cómica del genial Quino, es que aún cincuenta años después de creada (Opps!, medio choteada), el mensaje tiene más vigencia que nunca. Pareciera que Quino lo hubiese escrito para estos tiempos y para nuestra sociedad. La niñita que se trepa en la sillita sigue dándonos lecciones y golpes de guante blanco en la cara. Tiene una conciencia social muy fuerte. Podría parecer inocentona, pero esconde muchísima sabiduría. Su crítica es fuerte, mordaz. Su humor a veces es un poco pesado pero con una habilidad increíble para decir las cosas como son. Ya quisiera ser yo como ella cuando sea grande. Odia la sopa y es fanática de los Beatles. Pero no aburre para nada porque Quino hace un buen balance, o por lo menos yo lo veo así, entre la cotidianidad de la vida familiar, las duras realidades de la vida y las cosas que pasan en su país o a nivel mundial. 

viernes, 14 de febrero de 2014

La “cursilería” de San Valentín


Hay veces que no tengo pensado treparme en la sillita, pero los acontecimientos me llevan a hacerlo. Hoy, día del “amor y la amistad”, aunque no estaba en agenda, he acabado “trepá”. Desde que me levanté, he estado leyendo en los medios sociales estatus con felicitaciones por la celebración de este día, pero con la cursilería añadida.

Y gracioso me ha estado lo de la cursilería, y lo digo no porque los mensajes sean cursis, sino porque en el mensaje de felicitación aparece acompañado del “aunque sea cursi”, “aunque digan que soy cursi”, “aunque parezca cursi”, “aunque parezca que soy cursi”; etc. Pero, ¿quién dice que es cursi? ¿Por qué mencionarlo? ¿Por qué hacer la salvedad? ¿Alguien tiene que pasar juicio sobre lo que se siente y lo que se comparte? ¡Que sean todo lo cursi que quieran! Al final, la cursilería, como casi todo, es algo relativo.

La cursilería, según la fuente del saber que no suelto ni en las cuestas, la RAE, no es otra cosa que “Cualidad de cursi”, “Acto o cosa cursi”, “Conjunto o reunión de cursis”. Pues algunas acepciones de cursi leen, “Dicho de una persona: Que presume de fina y elegante sin serlo”, “Dicho de una cosa: Que, con apariencia de elegancia o riqueza, es ridícula y de mal gusto”.

Pues déjenme decirle, mis queridos amigos, que ninguna de las cosas que leí entran en las definiciones dadas. Las cosas se sienten y punto. Si se sienten, se comparten. Nadie tiene que pasar juicio sobre eso; mucho menos por lo que se escribe. Al que le nace felicitar a otro, o escribir lo que sienta; pues que lo haga, está en su derecho. Necesitamos demostrarnos los afectos; mucho más en estos tiempos. A veces pienso que debemos hacerlo más. Sobre todo porque la vida es corta y nos podemos quedar sin demostrárselo a los demás.

jueves, 6 de febrero de 2014

¡El chatarrazo!

Imagen del periódico Primera Hora (josehudo@gfrmedia.com). Todos los derechos son suyos.
La utilicé porque me pareció genial.

¡Nos degradaron! Una de las tres “omnipotentes” y “omnipresentes”, la Standard & Poor’s, nos dio “el chatarrazo”. Duelo nacional. Banderas a media asta por el resto de febrero. Sin día de los enamorados. ¿Para qué celebrarlo si nos han dejado con el corazón partío? ¡A vestirnos de negro y a vivir el duelo! Estamos acabados. Después de esto, sólo nos queda el suicidio colectivo… SNIF!, SNIF!

¿En serio? Esto ha resultado peor que los culebrones de 120 episodios que importamos y que nos gustan tanto. Desde que se comenzó con el rumor del anuncio de la degradación, he visto de todo, he leído de todo y he escuchado de todo. La verdad es que no dejo de maravillarme de la capacidad que tenemos para decir cualquier cantidad de cosas. Es hasta gracioso. 

Ahora todos somos expertos en economía y finanzas; sólo hay que escuchar la radio. ¡Venga! Los comentaristas sólo comparten sus opiniones; lo que dicen no es la palabra de Dios. Entendamos eso, opiniones y verdad no son la misma cosa. Realmente ha resultado genial escucharlos. ¿Cómo llegamos a la degradación si ellos tenían todas las respuestas para resolver este pandemonio? Con tantos expertos era para estar en lo más alto de la clasificación. 

martes, 4 de febrero de 2014

Un buen trancazo…

Foto tomada de internet: Caficultura, Viejo San Juan

El trancazo es un “trago de bebida alcohólica”. Otra de sus acepciones es “golpe que se da con una tranca”. Y la tranca es un “palo grueso y fuerte”. La tranca se utilizaba para asegurar las puertas y ventanas. Pero también es “borrachera, embriaguez”. Así que si mezclamos la tranca con el trancazo podemos decir que es un soberano golpetazo de una bebida que nos damos. Así las cosas, lo mejor de la vida es un buen trancazo de café. 

El café es el café, y lo demás “es parking”. Ese elixir africano, adoptado por los árabes y traído a estas tierras por los españoles, es lo que nos mantiene con vida. No hay nada mejor que oler y tomarse un café recién colado y con azúcar negra; eso es la gloria. A mí me han dicho como cuchumil veces que el café hace daño y que hay estudios que lo confirman. Bueno, pues también hay estudios que indican todo lo contrario. 

En varias ocasiones me han dicho: “cero café”, o “café descafeinado” pero yo, nonines. ¿Dejar el café? ¡Ni loca! En mi vida, el café no es negociable. Y es que yo soy cafetera, de las malas, de las “hard core”, de las de cafetería de pueblo, de panadería, de chinchorro, de las que a cualquier hora puede tomarlo; inclusive puedo colar a media noche y luego acostarme a dormir tranquilita y feliz. ¡Bendito sea el café!

miércoles, 29 de enero de 2014

¡Esto no tiene ni pies ni cabeza!


¡Esto no tiene ni pies ni cabeza! Así está este “paisito”. Y con el perdón, digo “paisito”, porque con todo lo que pasa y con lo que hacemos -pero sobre todo, con lo que dejamos de hacer- no le estamos dando el “ranking” de país. Somos elementales, inmaduros e ignorantes; entre mil cosas más. Nos enfocamos en la pelea chiquita, en el tribalismo político, en la "gansería" y estamos dejando que el país se nos vaya entre los dedos. 

Y es que cada vez nos estamos hundiendo más y a todos los niveles: económicos, sociales, morales, etc., tanto en lo público como lo privado y no veo que estemos buscando soluciones para resolverlo. En este país se habla mucho y se hace poco. Se dicen unas cosas y se hacen otras. Sólo se busca la ventaja individual y personal y no el bien común o el general. Vivimos en tribus de colores, en finquitas, en claques; vivimos para unos pocos, hacemos para esos pocos y el que venga atrás, que arreé. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Nuestra limitada y “estrechita” visión de mundo

Podría ser porque vivimos en una isla y estamos como aislados, porque nos creemos el ombligo del mundo, o por la “rarísima relación” que tenemos con los Estados Unidos de América y no vemos más allá de eso, pero cada día más me convenzo que nuestra visión de mundo es una limitada y estrechita. 

Ayer, martes 6 de agosto, se celebró el 68 aniversario de una de las barbaries más dañinas, nefastas y destructivas del mundo; la bomba atómica en Hiroshima donde murieron cientos de miles de personas, en su mayoría civiles, y otros tantos quedaron heridos, enfermos; etc. No conforme con esto, tres días después, el 9 de agosto, tiraron la segunda en Nagasaki donde murieron otros miles.  

Hago un paréntesis porque es importante mencionar que EE.UU. es el único país que ha tirado una bomba atómica. Como resultado, muchos países se han ido “armando hasta los dientes” con armas nucleares. ¿Hay que condenarlos por esto?. Cada quién tiene su punto de vista sobre ello. 

miércoles, 24 de julio de 2013

Nos queda país todavía; ¿quedan puertorriqueños dispuestos a salvarlo?

“Nos queda país todavía”. Leí esto en una columna del periodista puertorriqueño Benjamín Torres Gotay y, desde ese momento, no deja de darme vueltas en la cabeza. Luego de esto me pregunto constantemente, ¿quedamos puertorriqueños dispuestos a salvarlo?. Pero, aquí es que la “puerca entorcha el rabo”.

Y digo esto porque, al parecer, estamos resignados a que un tren nos pase por encima. Un mar de desesperanza nos está ahogando. Hemos permitido que un sentimiento de derrota nos domine; nos limite, nos anule. Hemos perdido la fe, la alegría, la confianza, la paz. Hemos colgado los guantes. 

No estoy segura cuando empezamos con esta actitud tan derrotista –quisiera yo saber cuándo-; pero en los últimos tiempos nos hemos venido a menos y nos hemos convertido en la negatividad andante. ¿Siempre fuimos así? No creo.

martes, 25 de junio de 2013

Nuestro problema, no es el estatus

Todo lo que pasa en este país, según muchos, es por culpa del estatus. Pues lamento no concurrir con ese pensamiento porque nuestro principal problema, nada tiene que ver con eso. Es que como aquí la culpa es huérfana, todo lo que pasa se lo achacamos al estatus. Hemos encontrado en él el zafacón perfecto para depositarlo todo. Nos lavamos las manos y no encaramos las cosas. 

Y eso, en gran medida es debido a la excelente manipulación de las tribus de colores; que gracias a eso es que pueden controlarlo todo porque más que educar o informar, meten miedo. Con eso es que tienen a sus militantes dormidos; con eso los dominan. Pero esto no es exclusivo de un partido político; aquí todos tienen lo suyo. En la medida de su conveniencia, demonizan o santifican una posibilidad u otra; siempre tratando de sacar la mayor ventaja posible. 

Y no estoy tratando de restarle al tema o descartarlo. ¡Dios me libre!. Sé que esto es algo que tenemos que resolver. Lo que pasa es que les estamos dando un aire casi místico que creemos que es algo parecido al nirvana. Creemos que una vez esto se decida, todo va a cambiar por arte de magia. Que los pajaritos cantarán, Bambi correrá por el bosque y todo será como en las películas de Disney; pura felicidad, viviendo todos muy felices. Nada más lejos de la verdad.

domingo, 9 de junio de 2013

Todos tenemos vela en este entierro

Aunque en este país y en el mundo, por tantas cosas que pasan, hay muchísima tela de dónde cortar; últimamente lo de treparme en la sillita me está costando. Muchas razones para eso hay, pero ahora mismo no vienen al caso. Lo que sí es que esta trepadita, tuviera deseos o no, la tenía que dar. Y es que estamos en época de graduaciones y nuestros chicos de Sagrado “vuelan del nido”; así que no podía dejar pasar la oportunidad. Claro, es que les tenía que dar la última cantaleta. jeje ¿O qué se creían que se iban a ir así tan campantes sin una de mis peroratas?. ;) 

Y aunque va “dirigida” a los chicos, esta reflexión podría aplicarnos porque, lo queramos o no, todos tenemos vela en este entierro porque no podemos desligarnos de nuestra realidad. No vivimos en una burbuja; mucho menos podemos encerrarnos para que nada nos toque. Tampoco podemos pensar que nada nos afecta y que no tiene que ver con nosotros. Y es que todos, en mayor o menor medida, somos corresponsables de lo que pasa en este país y en el mundo. Esa corresponsabilidad nos obliga a mirar las cosas de frente, a trabajar duro y a buscar soluciones. Y hacia eso es que va dirigida esta reflexión. 

domingo, 26 de mayo de 2013

Compartimos el mismo espacio pero, al parecer, nos está costando

Compartimos el mismo espacio, pero nos está costando; y al parecer, mucho. Desde hace bastante tiempo pensaba escribir sobre esto, porque se ha convertido en una constante en nosotros. Sólo que como estas últimas semanas han sido algo “turbulentas”, quería esperar a que la marea volviera un poco a su nivel porque la gente está muy sensible.

Este país, más que cualquier otra cosa, parece un campo de batalla. Y esto es en cualquier ámbito y por cualquier cosa. Estoy clara que las relaciones humanas son difíciles y por ende la comunicación entre las personas lo es también. La buena o mala noticia -depende como cada quién lo vea- es que tenemos que bregar con esto porque todos compartimos el mismo espacio y deberíamos llevar la fiesta en paz.

Me está súper interesante la dinámica que acostumbra darse en este país. La gente pide tolerancia y respeto; pero no lo da. Pide que se respete como son, lo que piensan y como sienten; pero no respetan a los demás. No les gusta que le pongan sellos, etiquetas, pero las ponen ellos. Y es porque la gente se apasiona, se ciega, pierde la cabeza e insulta, sin tan siquiera haberle puesto un poquito de raciocinio a la cosa. Así está la cosa.

viernes, 3 de mayo de 2013

Ser maestro es una vocación y una bendición


La Ley Núm. 30 de 1939, dispone que el primer viernes de mayo de cada año se celebre en Puerto Rico el día del maestro. Así que hoy, viernes 3 de mayo de 2013, no podía dejar pasar esta fecha sin darme una “trepadita” en la silla para reflexionar un poco sobre el significado de ser maestro.

Según la RAE, un maestro es una “persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo”. También la define como “persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura”. Otra de sus acepciones es: “dicho de una persona o de una obra: De mérito relevante entre las de su clase”. Un maestro, más que enseñar o instruir -que es comunicar sistemáticamente ideas, conocimientos o doctrinas- educa.

Ahí está la esencia, la razón y la fuerza de ser maestro, en su función de educador. Educar, según la RAE, es “dirigir, encaminar, doctrinar”. Es “desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc.”. También es “perfeccionar, afinar los sentidos” y “enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía”.

viernes, 15 de marzo de 2013

O nos las remangamos todos, o esto se va al cara...


Es que esto no aguanta más. Hace rato lo vengo diciendo. Puerto Rico se nos hunde y nosotros seguimos perdiendo el tiempo en estupideces y en peleas chiquitas. Por cualquier bobería se arma un "reperpero" en este país, la gente se ofende; exige, emplaza, ordena y hace un “show mediático” porque así se siente compensado. Cualquier pelea o discusión se sube a los medios sociales con el fin de ganar adeptos y tener sus bien merecidos 15 minutos de fama. Parece que en este país la autoestima está tan y tan baja que hay que hacer cualquier cosa para llamar la atención. 

Seguimos mirando sin ver. Seguimos creyendo cuentos de vaqueros. Seguimos creyendo en Disney, en Santa y que Hollywood es la realidad. Vivimos enajenados. No nos importa lo que pasa. Preferimos estar pegados a los programas de chismes para juzgar, burlarnos y criticar al otro, en vez de afrontar nuestras realidades y la realidad social que vivimos. Preferimos hacer como el avestruz; enterrar la cabeza… mientras, todo se derrumba.

El egoísmo desmedido; tanto el personal, el de los partidos y hasta el de algunas instituciones; es lo que nos ha llevado a donde estamos. Todo para mí, nada para los demás. Yo primero, yo segundo, yo tercero; y si queda algo, para mí también. Pensar en los demás; ¿para qué?. ¡Que cada quién vele por lo suyo! El bien común ya no existe; es más, ¿qué es eso?. Cada uno con su canción y el que venga atrás; que arree. ¿Cuándo empezamos a ser así? Quisiera saber yo, cuándo.

viernes, 8 de febrero de 2013

¡No me da la gana que este país se termine de despeñar!

Imagen de la página de FB de los Talleres de Oración y Vida de PR
¡No me da la gana que este país se termine de despeñar! No me da la gana, y no me da la gana; ¡punto! Vamos a sacar este país del atolladero y lo vamos a hacer exitoso. Eso lo deberíamos repetir como si fuera un mantra. No podemos permitir que se acabe de fastidiar o nos arrebaten de las manos lo poco que queda. Sé que hay muchos que, como yo, aman demasiado este pedacito de tierra y buscan que sea un país mejor. Es lo que necesitamos. Nos lo merecemos.

Ya no hay ninguna duda; tenemos que tomar el control del país porque es nuestro, no es de los políticos. Lamentablemente ellos nos han dejado claro, con sus acciones, que todos son lo mismo. Se comprometen a no repetir los errores del pasado, y es lo que hacen. Piden que hablen, pero no escuchan. Ofrecen, pero no cumplen. El cobro de las dietas ha sido la última estocada de una gran lista. ¿Ahora también le darán largas al asunto de la reforma legislativa? ¿Seguirán cobrando las dietas y tal y hacen responsable al gobernador dis que por que no envió un proyecto de ley para la reforma legislativa? Pero si ellos enmiendan las leyes para conseguir lo que quieren; ¿por qué ahora están esperando al proyecto del gobernador? ¿No pueden ellos hacerlo? ¿La legislatura no se auto regula; no se "auto-todo"? ¿Qué se creen que somos? Mire, si uno quiere hacer algo, lo hace y punto.