Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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martes, 31 de marzo de 2020

Tropecientas veces más una: relaciones públicas y propaganda no es lo mismo


La confusión entre relaciones públicas y propaganda continúa. No sé si es porque no lo hemos explicado bien, porque se repite lo que otro dice o porque para muchos da igual y le ponen el nombre que desean a lo que quieren y punto.

Es importante aclarar los términos para que las personas utilicen los correctos, hagan una mejor apreciación de las cosas y tomen decisiones basadas en datos, no en suposiciones u opiniones. Porque las tres son cosas completamente diferentes.

El dato es la información sobre algo concreto que permite su conocimiento exacto o sirve para deducir las consecuencias derivadas de un hecho (DLE). La suposición es algo que se considera como cierto, pero que necesariamente no lo es.

La opinión es un juicio o valoración que se forma una persona respecto de algo o de alguien (DLE). Aprovecho e incluyo la opinión pública porque, al final, con esto es que se está bregando. Es un sentir o estimación en que coincide la generalidad de las personas acerca de asuntos determinados (DLE). 

Importante mencionar que la opinión pública tiene que ver con ‘coincidencia y generalidad’, no estamos hablando de veracidad. Aquí hablamos de que es lo que piensa un gran número de personas, no de que porque la mayoría lo piensa o cree es cierto; aunque en muchos casos sí es así.

Algunos podrían pensar que tienen la verdad agarrada por el rabo. Que es como ellos, sus líderes o la gente que admiran, dice. Que los que están equivocados son los otros.  

Se engañan creyendo en el mundo que otros le pintan. Santifican o demonizan de acuerdo a lo que les dicen. Caen fácil en la retórica y la demagogia. Sucumben a la emoción desconectándose de lo racional. 

No indagan, no buscan, no corroboran. Se lo creen todo. Muchos defienden a capa y espada lo indefendible. Raspando un poquito, todo sale a flote pero no les interesa porque los saca de su zona de comodidad. Tendrían que cuestionarse muchas cosas y eso, no era. 

Y esto es campo fértil para la propaganda. Por eso es que vuelvo, luego de tropecientas veces, una más para explicar que relaciones públicas y propaganda no es lo mismo porque sus principios y lo que buscan es diferente.

Y no voy a demonizar una o la otra. Cada quien hace su lucha con lo que puede y con lo que tiene pero… aquí es donde la puerca entorcha el rabo… si la gente no está clara de lo es cada una las confunde y ahí comienza el problema.

Y lo digo porque si se conocen los términos y lo que puede hacer cada una de las cosas, sin problema alguno puedo decir: “¡Ah!, eso es propaganda”. La filtra y no se deja afectar.

Pero, si la persona no conoce la diferencia puede creer cosas que no son y hasta apoyar algo que, si hubiese tenido todos los elementos para hacer un juicio o lo hubiese analizado, no lo apoyaría.

En el salón de clases siempre les decía a los estudiantes que tenían que leer de todo y de todos lados (tenían que leer prensa local e internacional y de extrema izquierda a extrema derecha), conocer las líneas editoriales, ver los diferentes puntos de vista y analizar lo que leían. ¿Por qué? Porque de esa manera podían filtrar la información y saber por dónde iban los tiros. 

Así que voy a mencionar primero la propaganda a ver si así, mirándola de frente nos damos cuenta de que mucho a lo que se le llama relaciones públicas realmente es propaganda. 



La propaganda es un discurso de poder que busca promover doctrinas, ideologías y conceptos, entre otros, para atraer adeptos a sus causas respondiendo sólo a sus intereses y objetivos. Es lograr lo que se quiere, no importa cómo. 

Es utilizar todos los recursos disponibles, que suelen ser muchos, para ganar adeptos. Es utilizar cualquier cantidad de estrategias para mostrar solo lo que se quiere, sin la posibilidad de dejar espacio para el cuestionamiento o la disidencia. 

La propaganda solo busca llevar la información que le conviene al que la utiliza. Es comunicación en una sola vía, es como un monólogo sin posibilidad de refutación. Es dirigir, disfrazar las cosas, ponerlo bonito -o feo- de acuerdo a lo que se busca. 

Es el juego de las palabras y los conceptos para dirigir los pensamientos y las acciones. Es decir lo que se desea escuchar, para que algo sea aceptado o rechazado y que se apoye o se condene; dependiendo el caso. Es controlar el mensaje e influenciar sin dar la posibilidad de buscar o analizar; solamente aceptar.

Una de las cosas más preocupantes es que mucha gente no sabe que no consume información, sino propaganda. 

Leo mucho en las redes cualquier cantidad de cosas diciéndole a los demás que están equivocados, que los están usando, que tal o cual y cuando analizo las cosas, resulta que a quien están utilizando o la que está equivocada es esa persona. 

Pero bueno, ¿qué puedo decir? Así funciona la propaganda. Te lo crees y piensas que estás en lo correcto. Que es como le dicen y ellos repiten. Nunca ven el elefante en la sala aunque esté allí en la mecedora tomando café y viendo televisión.

Mientras, las relaciones públicas “es un proceso de comunicación estratégica que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y sus públicos”.

Busca establecer líneas de comunicación entre la organización y sus diferentes públicos para lograr el entendimiento. Es comunicación bilateral. Se habla, pero se escucha. Es intercambio de información con retroalimentación, análisis y consenso. 

Las relaciones públicas trabajan por el bien común, por el bienestar de los demás y del país. Se busca una sociedad más equitativa y solidaria. 

Y, ¡claro está!, también se trabaja por los intereses de las organizaciones pero éstos no pueden ir en contraposición a los intereses de la comunidad; como podría ser el caso de la propaganda.

Lo más importante aquí es que las personas sepan lo que consumen. Si consume propaganda y quiere seguir consumiéndola, perfecto. Está en su derecho. Pero que esté claro de lo que es y sus implicaciones. 

Y el que no la quiera consumir, que tenga la posibilidad de ver algo, analizarlo, filtrarlo, pasarle por encima y seguir sin que le afecte, porque sabe que es propaganda y para lo que está diseñada. 

Lo primordial es que cada quien tenga el control, no que otros lo controlen. Pero para eso, tiene que saber la diferencia entre los conceptos y lo que busca cada uno. Debemos ser muy críticos. Como proceso, debe investigar, analizar, evaluar y concluir. Lamentablemente, muchos no hacen esto -o no quieren hacerlo- y se creen los cuentos.


martes, 31 de julio de 2018

El cristal con que se mira



En clase, cuando tocamos el tema de la opinión pública, le digo a los estudiantes que existen dos tribunales, el de justicia y el de la opinión pública. Siendo el último el más nefasto y peligroso.

Uso el argumento porque en ambos se pasa juicio. Lo único es que, se supone, el primero trabaja con pruebas y hechos; mientras que el segundo lo hace con percepciones, estereotipos, suposiciones, rumores, pasiones, ideologías, proyección y muchas cosas más.

Y no estoy diciendo que estén relacionados; aunque en ocasiones sí. Hay personas que aún saliendo bien en el tribunal de justicia, y libres de toda culpa, necesariamente no superan el de la opinión pública.

El tribunal de la opinión pública suele estar ‘en sesión’ las 24 horas del día, los siete días de la semana; lo que implica que cualquier cosa, aunque no tenga que ver con juicios legales, pasa por allí.

Lo más alarmante es que el juicio no dependerá, necesariamente, de la validación o el análisis de la información sino del cristal con que se esté mirando la situación y la persona. Y aún una falta menor, se magnifica y se convierte en la punta de lanza para el ataque. Y, si hay oportunidad, sacrificarlo en la hoguera.

Y es que para quitarle fuerza y credibilidad a una persona, sólo hay que sembrar la duda o atacarlo inmisericordemente; nada más. Se suele lacerar la imagen ante la opinión pública para afectar su reputación y sacarla de carrera. Aunque esto parezca algo ‘maquiavélico’, Puerto Rico no es inmune. Varias historias se han visto, y otras más se verán.

Esto se agudiza más con las redes sociales, donde la gente se despacha con la cuchara grande y tira de la baqueta, por el mero hecho de estar detrás del teclado y pensar que es invencible. Las redes sociales se han convertido en un paredón de fusilamiento.

En todo esto pensaba mientras leía los comentarios, tanto en las redes como en las notas periodísticas, sobre el arresto de Arturo Massol. Sólo diré que él aceptó que no tenía marbete y explicó el porqué. Me parece que hay muchas lagunas pero el caso se está investigando; así que sólo nos falta esperar.

Cada quién debe llegar a su conclusión, pero no tirando de la baqueta ni del fanatismo, sino del análisis de la información y de los procesos. Debemos empezar a usar la cabeza, no las emociones, los estereotipos ni los prejuicios. Hay que darle el verdadero valor a las cosas, no viciarlas.

Me ha estado interesante cómo los detractores utilizan ‘la violación de ley’, ‘que nadie está sobre la ley’, ‘que por guiar borracho hay que penalizarlo’, ‘que fue justo que lo arrestaran’ y otro montón de cosas más.

Pero lo que más me impresiona es el ataque visceral y la rasgadura de las vestiduras, mientras que por otro lado callan o ignoran cosas mucho más graves y que realmente dañan al país. Eso, porque el cristal que usan para verlas es el ideológico o de otros intereses.

Y aunque se comparta ideología, si se es empático con el contrario o se le da la razón, también pasa a ser blanco de ataques y de cuestionamientos. Porque lo importante no es sopesar las cosas ni analizarlas en sus méritos, sino detractar el que piensa diferente. Ese se convierte en enemigo y hay que combatirlo.

Para poder tener una visión clara y evaluar las cosas por sus méritos, hay que empezar a ser más racionales y dejar a un lado el apasionamiento y los intereses. Las cosas se deben analizar de manera sosegada y clara y no dejarse arrastrar por la vorágine.

Hay que fundamentarse más en los hechos y en el análisis y menos en las percepciones, las suposiciones, los estereotipos y las ideologías, entre otras. Sólo así se podrá pasar juicio de una manera ponderada. Las cosas deben ser transparentes y claras y no depender del cristal con que se miren.

A ver si alguna vez lo entenderemos. 

domingo, 4 de febrero de 2018

Muy necesario el análisis crítico



Llevo un buen tiempo sin decir mucho, sólo observando, escuchando y leyendo; tomando el pulso de lo que se discute en la palestra, en las redes sociales y en la calle. Me he dedicado a mirar cómo se está desarrollando el discurso y cómo se reacciona a él.

Me doy cuenta que en la discusión en Puerto Rico algo muy importante está faltando, y es el análisis crítico. Se está haciendo cada vez más una costumbre el disparar de la vaqueta sin ton ni son. No se escucha y simplemente se reacciona; ya sea desde la emoción, las tribus de colores o los prejuicios, entre otras.

Se ha adquirido la mala costumbre de repetir como el papagayo; así sean disparates. No se escuchan argumentos, no se cuestionan las cosas ni se corroboran, no se va más allá, tampoco se profundiza en los que se dice o se hace. Muy preocupante.

A veces resulta fuerte y complicado leer comentarios en las redes. Es increíble leer cosas que realmente están erradas, que son medias verdades o repeticiones de algo que alguien dijo. Es lamentable ver que, aunque errados, argumentan con una seguridad pasmosa y hasta de manera muy despectiva.

Simplemente la nueva modalidad es atacar, insultar, dañar denigrar y manchar personas; no discutir los asuntos. Mucho “qué bruto”, “idiota” y hasta cosas peores hay que leer. Demasiados ‘troll’. Muchos toman como una cruzada personal el denigrar a los demás. Piensan que así derrotan el argumento. Nada más lejos de la verdad.

Soy de las que cree que hay que alzar la voz y hacer crítica, pero de la constructiva, la que arroje luz, la que ayude a aclarar puntos o a traer posiciones diferentes a la mesa para evaluarlas. No creo en criticar por criticar, porque no es decir cualquier cosa.

Soy de las que cree que la crítica no debe hacerse desde la emoción; sino desde la razón. Es necesario mirar las cosas con cuidado, de frente, y analizarlas sin apasionamientos. 

Se deben discutir -en el buen sentido de la palabra- argumentos, situaciones, opiniones, puntos de vista. Las cosas hay que mirarlas desde afuera, con cabeza fría.

Soy de las que cree que no se debe atacar a los demás. No creo en buscar denigrar, ofender o insultar, faltarle o tratar de ridiculizar a la persona que opina, trae la idea o el argumento. 

A veces, como no se tienen argumentos válidos, se va al ataque personal y eso es lo que estoy viendo que se está destilando más en estos días.

Si queremos tener discusiones serias y fructíferas debemos romper con estos patrones que nos han impuesto y que creemos son los correctos. Debemos dejar de reaccionar desde la emoción y empezar a ser analíticos con la información, a ver todas las posibilidades antes de emitir un juicio. Nos falta investigar, comparar, evaluar, analizar y concluir.

Las situaciones tienen más de un ángulo. Uno no puede quedarse con un sólo punto de vista, aunque sea el suyo. Hay que tratar de ver la situación desde diferentes perspectivas; a lo mejor se da cuenta de algo que no había contemplado. Si sólo se hace desde el suyo, se quedará toda la vida con una visión que, posiblemente es la errada.

Hay que verificar la información y las fuentes. No todo lo que se publica, especialmente en las redes, es como aparenta. Sólo así sabrá si lo que se publica es cierto o si está matizado. Hay muchísimas noticias falsas o acomodadas a conveniencia y no puede caer como el ‘pescaíto’ por cualquier cosa que lee.

También los medios tienen líneas editoriales y muchas personas que comparten en las redes tienen sus posiciones. Conociendo esto, usted estará claro el por qué la información se trata de cierta manera. Esto le dará una perspectiva más clara de la situación y podrá ver mejor el cuadro completo.

Tampoco todas las fuentes son confiables. Muchas tienen sus agendas específicas. El conocer esto le ayudará a filtrar mejor la información. Así sabrá lo que hay detrás de esa publicación. En ocasiones, en vez de información es propaganda y podría haber más de la segunda que de la primera. Si usted no está familiarizado con esto, puede confundirse.

Debe leer de todo, lo que va de acuerdo a su interés o ideología y lo que no. Sólo así podrá ver otras posibilidades. Esto podría resultar en modificaciones o cambios de opiniones -que no es nada malo-, entender mejor el problema o situación y hasta confirmar lo que cree. ¿Por qué el miedo a evaluar otra información?

Cuando son temas complicados o difíciles, busque el punto de vista de un especialista. Por ejemplo, en cuestiones económicas, que son las que nos ocupan estos días, busque, lea y analice el punto de vista de varios economistas, no sólo de uno. No se quede con lo que dicen los políticos o los comentaristas porque suele ser propaganda.

Rompamos con ese patrón que nos han impuesto y que nos está limitando, acorralando y dejándonos sin poder evaluar las cosas de manera crítica. 

El no saber ni emitir una opinión ponderada, analizada, evaluada y desde todos los puntos de vista nos ha llevado a tomar decisiones que necesariamente no han sido las mejores.

Y para muestra, un botón. Sólo miremos nuestra realidad y nos daremos cuenta que debemos cambiar el paradigma de cómo le hacemos el acercamiento a las cosas. 

Como ya mencioné, si queremos tener discusiones serias y fructíferas eso es lo que debemos hacer. Yo, no pierdo la esperanza de que empecemos a hacerlo.

sábado, 15 de abril de 2017

Pensar por nosotros mismos




Si algo pueden criticar mis estudiantes, es que les hago leer y buscar información de todo lo que acontecen en el país y en todas partes del mundo. Como si fuera poco, deben consultar diferentes fuentes y puntos de vista. También les reto lo que piensan o lo establecido.

Al principio a algunos no les gusta esto y no comprenden el por qué, pero la gran mayoría acaba entendiéndolo. Al final, mi objetivo es que no sigan la fila india, que empiecen a explorar diferentes posibilidades, que no acepten las cosas tal cual se las dicen y que las cuestionen. Es ponerlos a pensar. Que desarrollen el pensamiento crítico.

Siempre les he dicho que piensen lo que quieran; pero tienen que respaldarlo con información, con datos, con hechos. Que no deben repetir como el papagayo lo que escuchan o lo que otros le dicen que piensen. Que hasta lo que yo les diga, lo duden y lo corroboren. Es genial cuando a veces les digo algo y agarran un dispositivo para buscarlo.

Antes, el primer día de clases les preguntaba si Puerto Rico era una colonia. Se disparaban a decir cualquier cantidad de cosas. Los dejaba argumentar y después les preguntaba dónde lo decía, quién lo aseguraba y si estaba en la lista de colonias de la ONU. Ahí ponían el freno. No podían sustentar lo que decían.

Y no estaba diciendo que Puerto Rico no lo era; lo que quería era que entendieran que las cosas que se dicen deben estar fundamentadas con datos.  Ahí les comentaba que yo no estaba diciendo que no; que si evaluábamos las características de una colonia, la historia y tal podíamos concluir que sí.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Como lo vi yo… estrategias de comunicación en la política


En Puerto Rico nunca se deja de hacer política. Algunos la llaman ‘el deporte nacional’. Desde que se ganan o se pierden unas elecciones, las maquinarias comienzan a funcionar; unos para atacar, otros para defender. Así que tenemos cuatro años de dimes y diretes, de toma y dame, de ‘frases’ que luego la gente repite porque sí y de candidatos que se empiezan a moldear desde temprano.

Pero esto no se desarrolla en el vacío. Esto está montado sobre una estrategia de comunicación que a veces es efectiva y otras no. De cómo se desarrolle y se implemente va a depender, en gran medida, el resultado de las elecciones. En esta trepadita trataré de hacer un análisis de lo que pasó en las campañas y las elecciones realizadas el día de ayer.

Primero que todo, vamos a poner en perspectiva lo que sucedió. En el caso de la candidatura a gobernador, de 2,867,557 electores inscritos, votaron 1,565,712; para una participación de un 55.10%. De esos, hubo 1,120,533 papeletas con voto íntegro; 407,026 por candidatura y 33,769 mixtas. Hubo 1,338 papeletas mal votadas; 2,386 papeletas no votadas; 3,766 papeletas en blanco, 1,578 por nominación directa y 623 protestadas o no adjudicadas.

Esto se tradujo en 649,569 votos para Ricardo Rosselló, con un 41.76% de los votos; 605,646 para David Bernier, con un 38.93% de los votos; 172,882 para Alexandra Lúgaro, con un 11.11%, 89,051 votos para Manuel Cidre, con un 5.72%; 33,173 para María de Lourdes, con un 2.13% de los votos y 5,336 para Rafael Bernabe, con un .34% de los votos. Para un total de 1,555,657 papeletas votadas.

Teniendo ya este cuadro, comencemos. Tengo que decir que para mí en las últimas décadas, en cuestiones de comunicación, el Partido Nuevo Progresista ha sido mucho más efectivo que los demás partidos. Y esto, más que todo, porque se mueven en bloque. Pueden tener diferencias, pero funcionan como uno y todos llevan el mismo mensaje.

Además, cuando atacan al oponente lo hacen de manera orquestada y estratégica. Y no estoy diciendo que esto es bueno o malo o que lo estoy avalando, simplemente que es algo que he percibido. El mensaje lo repiten y lo repiten hasta la saciedad y no suelen salirse de la línea.  

viernes, 29 de enero de 2016

De la toxicidad puertorriqueña


Una gran mayoría de puertorriqueños se ha vuelto tóxica; muy tóxica. Si fuéramos a medir el nivel de toxicidad, estaríamos en problemas. Vivimos en un ambiente cargado; denso. No importa donde sea; lo vemos, lo escuchamos, lo leemos, lo sentimos. 

Por si alguien no lo tiene claro, yo siempre consultado a mi amigo el DRAE, la toxicidad es el grado de efectividad de una sustancia tóxica. Lo tóxico es relativo o perteneciente a un veneno o toxina. La toxina es un veneno producido por organismos vivos. Pues parece que no podemos ser más tóxicos porque no podemos. 

Aunque todavía esto no ha permeado en una gran mayoría de la población; podemos sentir cómo, se va extendiendo a más y más personas. Mucha cuenta de esto nos damos cuando vemos los medios, tanto tradicionales como sociales y las redes sociales. 

No estoy segura si siempre ha sido así, o si es que el esconderse detrás de un teclado saca toda la podredumbre que hay en el corazón, y los medios y las redes sociales lo están dejado al descubierto. Para mí, esto es algo sumamente preocupante. 

domingo, 18 de octubre de 2015

El gato se trepó al árbol...

Tomado de www.buscoimagenes.com

‘El gato se trepó al árbol’. Esa es la frase que un querido amigo pide le digan antes de darle una noticia que pueda impactarlo. Es una advertencia para él poder prepararse a escuchar lo que viene; para que no le afecte tanto.

Pues yo le voy a tomar prestada la frase. Y es que ayer vi por el ‘Periscope’ de un medio noticioso, parte de las preguntas que le hiciera un grupo de periodistas al gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, en la convención de su partido político.

Antes de verlo, hubiese necesitado un aviso que alguien me dijera: ‘El gato se trepó al árbol’; o mejor dicho, ‘Diez gatos, un perro, dos gallinas y un gallo se treparon al árbol’. Pero no crean que fue por lo que se preguntó o se contestó; sino por los comentarios de las personas que se conectaron a verlo. 

Y es que en este país andamos en ‘Lalalandia’; aparte de lo irrespetuosos que solemos ser. Pensé escribir durante la transmisión pero, ¿para qué? Si la gente se ciega y no entiende lo que le vayas a decir. Son demasiados fanáticos o están iracundos y nada les va a hacer sentido; aunque sea la realidad. 

Lo primero que quise decir, y esto lo he dicho por gobernadores de distintas administraciones; es que no importa si lo votaste o no, si te cae bien o no, si estás de acuerdo o no, si te gusta o no, es el gobernador de todos los puertorriqueños y merece un respeto. Esto no tiene que ver con política; esto tiene que ver con buenos modales y educación.

viernes, 29 de mayo de 2015

Piel de cebolla...

La piel de cebolla es tan y tan fina, que puse la cáscara...

No sé si es por el calor del trópico, por el agua, por los polvos del Sahara, porque somos caribeños o porque estamos en ruta de huracanes. No sé si es por el ‘síndrome del colonizado’, o porque nos gusta criticar. No sé ni por qué. El caso es que tenemos la piel finita, de cebolla, y reaccionamos a cualquier cosa, como si fuera una tragedia.

Y me disculpan si lo que voy a decir no le gusta a algunos; pero creo que en este país debemos dejar el drama. Tenemos que dejar de criticar desde las gradas y bajarnos al ruedo. Empezar a agarrar el toro por los cuernos, no por el rabo. Ponernos a mirar las cosas de frente, con todo lo que eso implica. Desmenuzar las cosas, no cogerlo todo ‘literal’.

viernes, 30 de enero de 2015

¿Alguna vez sabremos qué rayos son las relaciones públicas?


He llegado a pensar, que en vez de haber llamado este blog ‘trepada en la sillita’ debí haberlo llamado ‘A ver si por fin entendemos que es relaciones públicas’, o ‘Cruzada por las relaciones públicas’ o ‘Pa’ que sepamos de qué van las relaciones públicas’ o cualquier otro nombre que quieran; pero el concepto del blog, ya estaría claro.

Y es que en dos años he tenido que ‘treparme’ más de cuatro veces tratando de explicar lo que es relaciones públicas. Es que le enganchamos el nombre de ‘relaciones públicas’ a cualquier cosa que no sabemos cómo llamarla y a lo que no es porque no tenemos idea alguna; pero tampoco buscamos información para saber qué rayos es esta disciplina de la comunicación. Total, si con ser simpático -mientras más simpático, mejor-, sociable, conocer mucha gente, hablar mucho y organizar fiestas, serás un ¡É-X-I-T-O!. YEAH!

Cuando pienso cómo muchos definen las relaciones públicas, visualizo a un niño frente a una piñata tratando de romperla a ‘batazo limpio’; pero claro, con los ojos vendados y mareado por tanta vuelta. Y es que no tenemos idea dónde está la piñata, ni mucho menos lo que tiene adentro. Pero ahí estamos intentando golpearla; dando palos a ciegas a diestra y siniestra para ver si, por una de esas casualidades de la vida, la destrozamos de un golpe y conseguimos los dulces. Extenuante, ¿no? Pues así.

viernes, 21 de noviembre de 2014

No se puede creer todo lo que se lee...



La lectura crítica de las cosas y de los medios es un tema que discuto en clase. Hago enfrentarse a los estudiantes con la realidad de cómo se maneja la información (El análisis corre por ellos). Hace tiempo quería escribir sobre este tema pero hoy recibí el ‘pie forzado’ para hacerlo. Así que esta trepadita no se podía posponer más.

Primero que todo quiero dejar claro que creo en las libertades; sobre todo en la libertad de expresión. Cada quién puede tener un punto de vista sobre algo y está en todo su derecho a compartirlo. Lo que no se puede perder de perspectiva es que las libertades conllevan deberes y responsabilidades y que todas deben ir agarraditas de la mano.

Y digo esto porque la información se puede manipular. Se puede usar para controlar, para manejar, para someter, para dominar.  Siempre he dicho que el poder lo tiene el que maneja la información. Por eso mi cantaleta -casi mantra- de que cualquiera no puede hacerlo y que la comunicación tiene que estar en manos de expertos; de personas éticas y preparadas. Así de importante es.

Y vuelvo al tema; tenemos una fe ciega en los medios de comunicación y nos creemos todo lo que dicen. Más ahora, con el ‘boom’ de Internet, los medios sociales y la proliferación de páginas, encontramos cualquier cantidad de cosas y creemos que todo es verdad. Nos tragamos como cierto todo lo que leemos, no importa quién lo dijo, ni cuándo, ni cómo. A veces pienso que somos demasiado inocentes; demasiado confiados; demasiado crédulos. 

Y no es que no busquemos información en Internet o no leamos lo que queramos; al contrario. Como siempre le digo a mis estudiantes, hay que leer de todo. Pero debemos leer sobre una misma cosa de distintas fuentes y de diferentes ángulos y perspectivas. A través del análisis es que llegaremos a nuestras propias conclusiones. 

Con lo que tenemos que tener cuidado, y lo que debemos tener claro, es que no toda la información es buena y nos sirve. Me explico. En la red hay gran cantidad de información, de todo, y hay espacio para ello. Pero tenemos que ser selectivos; debemos saber cuál usar y cuál no. Todo dependerá para qué queramos la información. Ejemplo de esto es Wikipedia. Bien para fines 'recreativos', pero para nada como fuente primaria de investigación. Bueno, podría servir para darnos algo de bibliografía; pero para nada más. En mi salón no hay 'wiki' que valga, porque vetada está.

Yo soy una que leo de casi todo y de todas partes del mundo. Muchas veces para informarme (casi todos los medios tienen páginas en inglés o en español), otras para entretenerme, otras para conocer; en fin, para explorar el mundo y todas sus posibilidades. Pero estoy bastante clara de cuál usar, cuándo y para qué. 

Y es que una de las cosas que recomiendo, y que hago, es tratar de conocerla antes de usarla. Exploro su página, sobre todo la información corporativa. Veo si pertenecen a algún grupo de comunicación y busco sobre ellos. Reviso los medios bajo esa sombrilla y me hago una idea de cuál es su línea editorial.

Pero eso no se queda ahí; también busco cualquier otra información en Internet. Si tienen páginas en medios sociales trato de visitarlas. Sólo para tener una idea de qué puedo esperar de ese medio. Así que dependiendo de esto le doy mucho o poco peso y valor a la información, lo visito constantemente o no, o simplemente lo uso para ver tendencias y poder tener otro ángulo o punto de vista. 

Porque esto de la neutralidad de los medios no existe. A lo mejor antes era menos claro, pero ya sabemos de qué pata cojea cada quién. Y, ¡ojo!; cada quién maneja su negocio de la información como quiere. Lo que estoy diciendo es que tenemos que tenerlo claro a la hora de leer sus notas para poder hacer nuestros juicios valorativos considerándolo y poniendo todo en su justa perspectiva. Muchos medios, y los puertorriqueños no se escapan, tienen muy definidas sus líneas editoriales. 

Los medios sociales le han dado otro matiz a esto del manejo de la información. La gente escribe cualquier cosa -como este escrito- por diferentes razones. Si la persona que lo lee no está clara de quién es la fuente, del tono en que lo escribe y por qué lo hace, se puede malinterpretar su propósito. Todo va a depender de cómo usemos la información y el valor que le demos a lo que leemos. 

Se escribe para educar, para compartir información, puntos de vista sobre algo y para desahogarse (como yo); entre mil cosas más. Tenemos cosas publicadas en diversidad de idiomas, desde las más conservadoras hasta las más liberales; de humor negro y satíricas, de fuentes fidedignas y de otras no tanto. Tenemos textos, caricaturas o ilustraciones; en fin, de todo. Están ahí y todas son válidas. Lo importante es conocerlas y diferenciarlas.

Lo más peligroso de todo, y por lo que me trepo, es que no se haga buen uso de los medios que tenemos; tanto tradicionales como sociales. Que por querer adelantar o justificar alguna causa, por buscar crear problemas o dificultades a alguien o con algo, manejemos la información de manera poco responsable.  Llegamos al meollo del asunto. Todo este preámbulo, que creí necesario, es para entrar en el tema. 

Y es que hoy vi, en un medio humorístico puertorriqueño, una nota sobre una situación que pasó con uno de sus escritos sobre un tema que estaba en la palestra. Su entrada se publicó en un medio digital, identificándola como lo que es, una nota humorística. Pues un grupo sacó la información y la colocó en su página en un medio social, pero tapando la aclaración y acusando al medio de persecución.

Lo más increíble y chocante para mí, y lo que veo más preocupante, es la cantidad de ‘likes’, ‘shares’ y comentarios que tiene la nota manipulada, algunos nada positivos. ¿Cómo es posible que reaccionemos a las cosas sin verificarlas? ¿Cómo es posible que ataquemos a otros sin tener todos los elementos de juicio? Ahí es que empiezo yo a cuestionarme muchas cosas. 

Y que quede claro que no estoy en contra o a favor de nada o de nadie. Ni estoy criticando grupo alguno porque cada quién hace lo que quiere y se asocia como quiere y con quien quiere; así está contemplado en nuestra Constitución. Lo que sí estoy señalando es que la información no se debe manipular, que no se debe tratar de llevar a la gente a pensar de una manera dada omitiendo, cambiando o dejando información fuera para recibir el apoyo y el respaldo. Por eso me trepo. 

La información se debe presentar tal cuál es. E indico aquí lo mismo que le digo a mis estudiantes. Que deben ver diferentes puntos de vista, ubicar las cosas en tiempo y espacio y hacer su análisis. Que tienen que pensar por ellos mismos, no por lo que les digan. Que pueden pensar lo que quieran, pero que deben respaldarlo con información. Esa es la única vía válida.

¿Cómo lograrlo? Primero, aprendiendo a diferenciar las cosas y leerlas en su contexto. Segundo, no dar como verdadero o fiable cualquier cosa que leemos, vemos o escuchamos. Y tercero, romper la 'filita india' y no hacer ciegamente lo que nos dicen que pensemos o hagamos. No debemos reaccionar a cualquier cosa sin haber buscando un poco más de información.

Tenemos que educarnos más, leer más, comparar más, analizar más y ser más críticos con las cosas porque sino, seguiremos creyendo todo lo que leemos. A la misma vez, esto es una muestra de lo delicado e importante que es el manejo de la comunicación y por lo que no todo el mundo puede hacerlo. Aquí lo dejo, para que lo rumiemos...