Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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viernes, 1 de noviembre de 2024

Necesitamos un cambio


Aunque estoy segurísima de quién es la mejor opción para dirigir los destinos de nuestro país, todavía no está claro quién ganará las elecciones en Puerto Rico. Y es que todos sabemos que los conejos saltan de los sombreros. Sea cual sea el resultado, de algo estoy segura y es que este país necesita un cambio. 

 

Y cuando me refiero al cambio, es a uno de mentalidad. Aquí los políticos deben entender que ellos se deben al pueblo, no a los partidos y que una vez finaliza el proceso electoral, son funcionarios públicos y su responsabilidad es, en vez de velar finquitas, trabajar por todos los ciudadanos.

 

Gracias a Dios no tengo memoria corta, como la mayoría en este país, y me acuerdo de muchas cosas que han pasado. He visto cómo a través del tiempo, en vez de dedicarse a trabajar en colaboración con otros se dedican a meterle el pie, a aguantar los proyectos de otros y hasta paralizar el país con fines partidistas. Y no me lo estoy inventando. Hay que visitar la historia.  

 

Cada vez que escucho el cuento de que hay que votar íntegro porque los gobiernos compartidos no funcionan, me doy cuenta de que no tienen madurez política y del poco compromiso que tienen con quiénes los eligieron. “Es que así no se puede gobernar”, dicen; como si fuéramos tontos. 

 

Esos que piensan más en sus colectividades que en el pueblo, son los que no saben gobernar y faltan al compromiso que contrajeron al ganar las elecciones. Lo más patético es que muchos se ‘jactaban’ de sus ‘hazañas’; que no era otra cosa que meterle el pie u obstaculizar al otro para no aprobar las cosas. ¿Ese es el compromiso de un servidor público? No creo.

 

En estas elecciones hay una posibilidad real de que haya una gran ‘mezcolanza’ de candidatos de los diferentes partidos. Ahora bien, y aquí mi gran preocupación e interrogante. Los ganadores, ¿serán lo suficientemente maduros y estarán a la altura del puesto para el que fueron electos?   

 

¿Se dedicarán a trabajar o a obstaculizar? ¿Buscarán meterle el pie a los otros para hacer ver que el consenso no es posible? ¿Faltarán al compromiso que contrajeron con los electores? ¿Seguirán trabajando pa’ terceros y no para el pueblo? 

 

Sólo espero que elijamos personas que antepongan los intereses del pueblo a sus intereses, los de su partido y los de terceros. Esto, es posible si tienen voluntad y si están claros de a quién es que deben su lealtad. 

 

Al final, ellos son nuestros empleados y como tal, nos deben respetar. Es el pueblo quién los elige, es el pueblo con quien contraen ese compromiso y es al pueblo al que le fallarán. Anoten el dato. 

lunes, 16 de septiembre de 2024

Los programas de gobierno - elecciones 2024


El escenario político está tomando un matiz muy interesante; mucho más cuando se ve el gran movimiento ciudadano para inscribirse. Hasta los jóvenes, que algunos han encasillado como apáticos, se están moviendo a hacerlo. Es bueno que demuestren interés. 

 

Y me consta porque, además de verlo cuando paso frente a la Comisión Estatal de Elecciones, en el salón de clases los estudiantes me han dicho que sacaron su tarjeta electoral. 

 

Cuando discutimos el ‘Modelo del sistema de comunicación de masas de DeFleur’, para que lo visualizaran mejor, usamos como ejemplo el mensaje con la canción ‘Sácala’, que se hizo viral en redes y que busca que los jóvenes se inscriban. Estuvo interesante.

 

Les mencioné la importancia de inscribirse y votar. Además, de la necesidad de leer las plataformas de gobierno y decidir su candidato. Esa es la manera inteligente de ejercer su derecho al voto; leyendo, analizando, comparando y concluyendo. Y no importa por quién voten, lo importante es que hayan llegado a su conclusión, no a la de otro. 

 

La semana pasada, antes de entrar a clase, uno de los estudiantes me preguntó dónde podía encontrar las plataformas porque estaba buscándolas para leerlas y sólo había encontrado una; así que las buscamos y esto fue lo que encontré. 

 

No voy a discutir los contenidos de las plataformas, pero quiero hacer unos comentarios desde el punto de vista de lo que percibí. Sólo quisiera que, como le dije a los estudiantes, las busquen y las lean, para que por lo menos sepan lo que cada quién propone y por lo que votan.

 

Y, por si acaso, voy en orden alfabético. Comenzaré con la Alianza. La plataforma de gobierno está en la página llamada: Patria Nueva (patrianuevapr.com). Al entrar se ve la foto del candidato a gobernador, Juan Dalmau. 

 

El programa de gobierno se accede en un botón que está a la izquierda. Al entrar, se encuentra con una introducción y 14 temas. Al entrar a cada uno de los temas se encuentran vídeos de especialistas en esa área hablando sobre las propuestas. 

 

También se encuentran párrafos con situaciones específicas sobre el tema y, al final, el documento base con toda la información, en PDF, para bajarlo. Es bastante fácil de encontrar y de leer. 

 

La plataforma del PNP aparece en la página de la candidata a gobernadora (Jennifer.com) y se llama Acción PR. Me pareció interesante porque no es una página de la colectividad, sino de la candidata.  La página existe desde el 2020, tiene los colores de la colectividad y la palma aparece pequeña a lado de su nombre, pero todo se centra en su persona. 

 

Al entrar a Acción PR, se pueden ver fotos en gran tamaño de la candidata con el tema a presentar y debajo hay vídeos de las conferencias de prensa, que están en Youtube, donde presenta sus propuestas. También hay un escrito, que parece ser el comunicado de prensa (por el cierre) de esa presentación.

 

A la extrema derecha se encuentran las categorías, pero estas responden a la campaña del 2020 para comisionada residente. Una de las cosas que encontré es que los vídeos son muy extensos y los textos también. No hay documento en PDF para bajarlo. 

 

La plataforma del Partido Popular Democrático está en su página (ppdpr.net) en la pestaña de documentos. Es el primer tema que aparece allí identificado como Programa de Gobierno.

 

‘Plan Fuerza de Futuro 2024’, es un documento en formato de revista que tiene 300 páginas. Aparece una carta del presidente del partido y candidato a la gobernación, Jesús Manuel Ortiz González. Debajo aparece el documento para descargarlo.

 

Está dividido en tres capítulos: Pan, Tierra y Libertad. Cada uno de ellos incluye temas enmarcados en estas áreas. En el diseño hay símbolos identificando cada uno de los temas del programa de gobierno y los que se tocan en cada capítulo están a colores y los demás en color gris. 

 

En la página de Proyecto Dignidad, en la pestaña de plataforma está la del 2020 en un documento de 120 páginas, pero en proyectodignidad.org/plataforma23, se ven seis temas donde cada uno de ellos enumera varios puntos que trabajará. De todos los partidos, esta es la más sencilla.

 

Para cumplir con el deber ciudadano, no es sólo ir a votar ciegamente por algo, sin tan siquiera haberlo leído. Aquí dejo los enlaces para que las puedan leer y tomar su decisión: 

Alianza - https://www.patrianuevapr.com

PNP - https://www.jenniffer.com/plataforma/

PPD https://www.ppdpr.net/plan-fuerza-de-futuro

Proyecto Dignidad - https://www.proyectodignidad.org/plataforma23

 

Es importante que votemos, pero es más importante aún que sepamos por lo que votamos. No podemos hacerlo a la ligera. Como indicaba el lema del proyecto estudiantes que mis queridos estudiantes hicieron en el 2012: “Edúcate y vota”; esa es la consigna.

 

Estas elecciones se perfilan interesantes y la campaña hasta diciembre, mucho más. Así que le daremos seguimiento. A inscribirse, que la fecha límite es el 21 de septiembre. A menos de una semana pareciera que el cuadro está complicado con las inscripciones. Y ojalá no sucedan cosas ‘raras’ y que todo el que se quiera inscribir pueda hacerlo. Es su derecho y su deber ciudadano.

sábado, 11 de julio de 2020

¿Por qué no darnos la oportunidad?


Estas próximas elecciones generales, aún con un ‘pescaíto’ de plebiscito creado para poder movilizar las huestes a las urnas, nuestra prioridad debe ser -por lo menos esa es la mía- escoger los candidatos que estén más capacitados para liderar este país; más allá de líneas partidistas.

Recién leí una columna sobre que hay que votar por un partido porque eso ‘dis que’ asegura la continuidad y ayuda a la gobernabilidad. ¿Cuál? Partidos hemos tenido dominando las administraciones y lo que hemos visto no se acerca en nada a la buena gobernanza.

Al contrario, al dominar las dos de las tres ramas y tener el control absoluto, muchísimas cosas hemos visto. Se aprueban cosas por descargue, se hace legislación que va en contra del beneficio del pueblo y muchas cosas más. Y esto no es algo que no sepamos o que no hemos visto repetirse en infinidad de veces. Así que lo de la continuidad y la gobernabilidad, no lo compro.

Meten miedo porque, con personas de diferentes partidos, el país no funcionaría pero últimamente, ¿cómo ha estado funcionando el gobierno? ¿El que se vote por partido -una sola cruz debajo de una insignia- garantiza que funcione y sea efectivo? No creo. 

Así que el problema no es de gobernanza; es uno de voluntad. No es cuestión de partidos, es cuestión de compromiso con quienes los elegieron. Es que muchos cuando llegan al poder, más que trabajar en beneficio del pueblo, lo hacen el pos de los intereses político partidistas.

Me parece que más que trillado está el cuento de que se tiene que votar bajo una sola insignia. Lo que hemos visto, y vivido en los últimos años, es que votar bajo la insignia de un partido, no garantiza un buen gobierno.

Entonces, ¿por qué no darles la oportunidad a las personas que realmente quieren -y pueden- hacer algo por el país? ¿Por qué no dejar el miedo y cambiar la fórmula que nos tiene sumidos en este desmadre? ¿Por qué no evaluarlos a cada uno por sus méritos?

Con buena voluntad de parte de los candidatos, y con las ganas de sacar el país de este pantano en que nos han sumido los partidos, podemos transformar a Puerto Rico. Pero para eso, tenemos que dejar los miedos y de escuchar cuentos de camino.

Tenemos que pararnos en nuestros propios pies y evaluar a cada uno de los candidatos por sus méritos, por sus plataformas, por lo que pueden ofrecer. Pero también hay que mirar su hoja de vida. Dónde estuvieron y qué hicieron por el país y no qué dicen que van a hacer. 

Muchas promesas nos han hecho y pocas las han cumplido. Empecemos a evaluar las diferentes opciones. Si queremos un cambio, no podemos seguir haciendo lo mismo. Rompamos con las cadenas que nos han puesto los partidos y empecemos a evaluar candidaturas.

Yo prefiero un gobierno con gente diferente que se concentre en resolver los problemas del país, aunque no sea de un solo partido, a un gobierno que, dominado por un partido haga lo que le dé la gana, sea corrupto, trabaje para su beneficio o para el de terceros y no cumpla con el pueblo que lo eligió.

Ya estamos claros que el traer la votación ideológica no busca otra cosa que llevar los electores de un partido a votar porque ninguna consecuencia tendrá. Y no me vengan a decir que ahora sí. Aquí se está usando el tema del estatus para llevar votantes a las elecciones porque de otra manera, no irían, pero realmente nada se va a lograr. ¿Alguna duda de eso?

Empecemos a pensar en quiénes pueden sacarnos de este atolladero en el que nos han sumido los partidos políticos. Una vez tengamos la casa en orden, tirémonos con to' y tenis a resolver el problema del estatus.

Y clarísima estoy yo de lo que quiero para mi país en cuestión de estatus pero ahora, en este momento, mi prioridad es evaluar los candidatos para escoger aquellos que pueden hacer un mejor trabajo en pro de los puertorriqueños. Esos, no se concentran en un solo partido.

Quitémonos los pantaloncitos cortos que usamos, en cuestiones políticas. Empecemos a dar pasos hacia lo nuevo, lo diferente. Ya mucho hemos tenido de los partidos y esto está cada vez peor. ¿Por qué no entonces empezar a pensar en otras opciones viables que puedan ser beneficiosas para todos? 

¿Por qué no darnos la oportunidad? Nosotros, como país, nos lo merecemos.

martes, 18 de junio de 2019

Escoger bien a quienes nos representan



Suelo decir en clase que escoger los legisladores es mucho más importante y delicado que hasta elegir al gobernador. Pues parece ser que otra vez, tenía razón. Así quedó demostrado con la aprobación del proyecto de la ‘supuesta libertad religiosa’.

Y aunque después, por las razones que fueran, el gobernador pidió que se retirara aún cuando fue algo que él mismo propuso, no podemos olvidar lo que se hizo en la Cámara de Representantes. Esta retirada también debe ser motivo de análisis, pero no es el objetivo de esta trepadita; así que paso.

La aprobación a viva voz del P de la C. 2069 sobre la ‘supuesta’ libertad religiosa, es para hacer un alto y reflexionar sobre los legisladores y sus funciones, intereses, independencia de criterio, nivel de análisis y lo que significa para ellos el bien común y el sentido de justicia; entre muchas cosas más.

Aquí hay varios puntos importantes a discutir. Entre ellos el anteponer intereses personales a los de la mayoría; la demagogia, la propaganda, el juego de las palabras y los términos; el querer imponerse aunque se laceren derechos fundamentales, el servilismo ciego y el legislar en contra de cosas establecidas en la Constitución.

Actualmente se juega mucho con los conceptos. Usan el ‘libertad religiosa’ cuando realmente la acción va cargada más de discrimen que de otra cosa. Pero como no estamos educados para identificar esto, muchos caen redonditos con el juego de palabras.

Pero también debemos reflexionar sobre nuestra responsabilidad al elegirlos para que lleguen a la llamada ‘casa de las leyes’. Acción trae reacción y cosa que se hace trae consecuencias. Esto debemos mirarlo detenidamente, con cuidado y analizarlo sin ningún tipo de fanatismo o partidismo. Yo, lo estoy rumiando y muy seriamente.

Una de las cosas que me hizo decidir a escribir esta trepadita, además de la situación en sí, fue la nota periodística que leí donde la representante María Charbonier reaccionaba a que varios artistas se expresaran en contra de la aprobación de este proyecto de ley.

Con horror leí; sí, con horror, el titular: “Aquí votamos los legisladores”. En la nota aparece la cita: “Aquí votamos los legisladores, 34 representantes se convencieron de que este proyecto es total y absolutamente constitucional”.

Pero resulta que los legisladores ‘votan’ porque nosotros votamos para que ellos nos representen y tomen las decisiones CORRECTAS, no lo que tiene que ver con sus intereses particulares o de terceros. Tampoco tratar de limitar derechos y libertades.

Si la Constitución establece que hay separación de iglesia y estado, ¿por qué se está legislando por cuestiones religiosas? Para rumiarlo.

Además, no es seguir o hacer lo que se hace en otros países. Su argumento es que el Congreso de los Estados Unidos lo avala, está replicada por varios estados y el Tribunal Supremo afirma que no discrimina contra nadie.

Pues bien por ellos. Pero si lo miramos detenidamente, nos daremos cuenta que los Estados Unidos de América cacarean mucho sobre derechos y libertades pero es un país bastante conservador y tradicionalista; entre otras cosas.  

Ese afán de querer ser lo que no somos -nuestra idiosincrasia es muy diferente a la de ellos-, los lleva a copiar todo lo que se hace en la nación del norte; aunque no sea lo mejor, lo más práctico o esté correcto.  

Ahora bien, volviendo a los legisladores; tenemos que aprender a votar a las mejores personas para esos puestos. Esto no tiene que ver con partidos políticos, sino con las personas de intachable ética y compromiso que realmente busquen trabajar por el bien de sus conciudadanos.

De ahí surge el ‘honorable’, que debido a su honorabilidad probada y reconocida por sus conciudadanos, era que llegaban a la legislatura. Ahora, se busca entrar para que los llamen honorables. Lo que era la razón, ahora se convirtió en el fin.

Y siempre hay legisladores buenos que se toman muy en serio su responsabilidad y van por el beneficio de su gente; pero también hay de los otros, y de esos es que estoy hablando.

El votar bajo la insignia de un partido, da la posibilidad de que se apoye gente que cumple pero también con personas que no deberían aspirar a ese puesto tan importante. Porque esa responsabilidad no la puede asumir cualquiera.

Tampoco es, una vez están allí, dejar a un lado los intereses de sus representados. Deberían estar en la legislatura los que realmente están preparados para hacer un buen trabajo, no para hacerles el mandado a los partidos, a terceros o para ellos sacar la mayor ventaja personal.

En muchas ocasiones, aún sabiendo que una ley no debería aprobarse, lo hacen porque es directriz. Esos, le hacen un servicio flaco al país, a la democracia y a quienes representan. No votar a conciencia es uno de los actos más deshonestos que se le hace al pueblo puertorriqueño.

Antes de votar, debemos conocer el trasfondo del candidato, su carácter, analizar su historial, saber si tiene independencia de criterio, las propuestas que ofrece.
Debemos conocer todo lo posible y votar a conciencia, no porque nos dicen que lo hagamos así.

No nos dejemos engañar por los cantos de sirena, el juego de palabras, por el efecto rebaño -votarlos a todos porque van todos juntos-, ni por la presión de grupo. Dejemos de usar pantaloncitos cortos en cuestiones políticas. Empecemos a escoger bien a quienes nos representan.

Si queremos un mejor país debemos empezar a tomarnos esto en serio. Porque como suelo decir en clase, escoger los legisladores es mucho más importante y delicado que hasta elegir al mismo gobernador. En nuestras manos está tomar la acción correcta.


miércoles, 6 de marzo de 2019

Rojo ‘coqueto’


Toma de pantalla del vídeo de endi.com
En este país el uso del color está matizado, muchísimas veces, por la ideología política. Se juzga, se encasilla o se demoniza a la gente por el color que usa. Pareciera que los colores fueran propiedad de los partidos políticos.

Más increíble es cuando las administraciones llegan al poder y cambian los colores o sólo usan su color afín. Esto es muchísimo más marcado en las administraciones penepés.

Para ellos, el azul es una reafirmación ideológica y no cabe nada más. TODO es azul, hasta la ropa de los candidatos y/o funcionarios y no suelen salirse de allí. Es como una regla general.

Por eso es que me estuvo interesante que la comisionada residente Jennifer González usara una blusa roja, o en una tonalidad muy cercana, a la actividad donde el gobernador Ricardo Rosselló anunció que iría por la reelección.

Algunos de los comentarios que leí fue que iba vestida ‘con los colores de la bandera americana’. Otros podrían decir que usa el color del partido republicano de los Estados Unidos.

No seamos ingenuos, ella no hace campaña en los EE. UU., ella hace campaña en Puerto Rico y aquí su color es azul, no rojo. Desde siempre ha sido afín a su ideología asimilista y republicana pero nunca, por lo menos que yo recuerde (no estoy pendiente de lo que se pone), ha usado el rojo en un mitin político.

Ha utilizado ese y otros colores en diferentes actividades del día a día, pero en cosas proselitistas lo más cerca al rojo que he visto es el fucsia en su foto oficial como comisionada residente. ¿Por qué entonces ir con una blusa roja a una actividad del partido donde todo es azul?

Inmediatamente pensé que al utilizar ese color le estaba llevando un mensaje al país; no a los que estaban allí presentes. Esos son del corazón del rollo y no los tiene que convencer para que la apoyen.

Se dice que Carmen Yulín Cruz -y sí, ella es ‘el objetivo’ de su partido-, aspiraría a la comisaría residente en Washington. Esto podría hacer que se enfrenten en las elecciones.

Carmen Yulín Cruz tiene mucho arraigo en los Estados Unidos y si ganan los demócratas, tendría acceso a las altas esferas políticas y estaría en una muy buena posición de ayudar al país. Esto la hace una fuerte contendiente para cualquiera, no importa quién sea ni de qué partido.

Pero también, no nos podemos hacer los tontos, al enfocarse mucho en los EE. UU. descuidó lo que es su obligación con el municipio de San Juan. ¡Claro!, a esto hay que sumarle todos los bloqueos, las metidas de pie y las estrategias de la oposición para hacerla quedar mal. Eso, con sólo pensar un poquito, uno se puede dar cuenta.

Así que hay muchas personas molestas con la ejecutoria de la alcaldesa de San Juan, ya sea porque son de San Juan o porque se deja llevar por lo que se dice en las redes sociales. A la comisionada residente vestirse de rojo, está coqueteando con todos esos votantes que están fuera de su partido.

Es tratar desde ya, aunque todavía no se está claro si Carmen Yulín Cruz aspirará a la comisaría residente, de buscar adeptos fuera de su línea partidista e ideológica. Así que empezar a utilizar el rojo podría ser una señal de por dónde van los tiros.

Veremos si, a partir de ahora, la comisionada residente sigue utilizando el rojo. Es más, como se ven venir las cosas, podríamos comenzar a ver a muchos de los miembros de su colectividad utilizando el rojo ‘coqueto’.

Y no estoy diciendo que está mal o está bien, o que no debe usar el rojo o colores parecidos. Lo que digo es que en el ruedo político, hasta lo que hace un tiempo era inconcebible, ahora se está haciendo.

El analizarlo, desde el punto de vista de la estrategia de comunicación y de la proyección, es súper interesante. Muchísima tela hay para cortar. Esto puede darnos una idea de donde está parado cada quién. Así de interesante se está volviendo.

Y a lo mejor lo estoy ‘sobre analizando’. Podría alguno pensarlo o, a lo mejor, ser así. Pero da la gran casualidad que rara vez me equivoco con estos temas. Seguiré analizándolo y rumiándolo. Así que, continuaremos...

miércoles, 13 de febrero de 2019

Los gobernantes y la gracia divina


La coronación de Napoleón de Jacques Louis David

En mis clases siempre incluyo elementos históricos relacionados a la materia que se esté estudiando. Creo que es importante que conozcamos cómo fue la evolución de lo que conocemos hoy. Es una manera de analizar la manera en que se actuó ante ciertas situaciones.

Los vestigios de lo conocemos hoy como protocolo se remontan a las primeras civilizaciones. Uno de los temas que discutimos, no tanto como quisiera porque no es una clase de historia, es cómo a través del tiempo se estableció y se jerarquizó el poder.

Resulta la mar de interesante ver que desde las antiguas civilizaciones, tanto de este lado del charco como del otro y en distintas épocas, se ‘amarraban’ los gobernantes a cuestiones divinas.

Si se hace un análisis histórico, que no es la razón de esta entrada, se podría apreciar que en casi todas se utilizó el mismo concepto. Los asirios, los egipcios, los chinos, los japoneses, los coreanos, los romanos, los mayas y los incas, son sólo algunos ejemplos de esto.

Su relación con la divinidad podía ser variada. Algunos atribuían que eran descendientes de los dioses, otros que los dioses les habían conferido el poder para gobernar, aplicar la ley y la justicia y otros, como en el caso de los faraones y luego los césares, ellos eran la divinidad. Así se hacían del poder y lo perpetuaban.

Muchísimas dinastías, que según el DLE es una “familia en cuyos individuos se perpetúa el poder o la influencia política, económica, cultural, etc”, fueron quedándose en el tiempo. Las que quedan han ido modificando o ajustando su rol dentro de la sociedad de acuerdo a la realidad actual.

Cuando muchas de estas se abolieron, sobre todo en el siglo pasado, gran cantidad de países pasaron a ser, en su mayoría, repúblicas democráticas donde el poder político es ejercido por los ciudadanos. Los dirigentes o gobernantes son electos por el pueblo y se respeta el principio de ley y orden. Hasta ahí, vamos bien.

Toda esta perorata es porque recién leí que un alcalde anunció que su hijo lo sustituirá en el cargo. Y de hijos asumiendo los cargos políticos hemos visto muchos a través de la historia. Lo que me chocó mucho fue la justificación del alcalde; que Dios se lo dijo.

Podrán imaginarse cuántas cosas pensé cuando leí eso. Me parece interesante que a estas alturas del siglo XXI, se siga utilizando el “Dios me dijo”, para conseguir el apoyo de las personas. Que a lo mejor sí se lo dijo; quién sabe. Pero no sé por qué; pero me parece que Dios no se mete en la política.

En un sistema democrático debe haber separación de iglesia y estado, pero la realidad es que muchos dirigentes utilizan el argumento para influenciar o buscar el apoyo de sus correligionarios. Y no tengo que decir que habrá quién, sin cuestionarse absolutamente nada, validará lo que dice el alcalde.

Me impresiona sobremanera que se utiliza el ‘mensaje divino’ para dejar en el puesto al hijo; como si se tratara de una dinastía. Los dirigentes deben entender que  en las democracias, los puestos no son hereditarios.

Al final veremos sí, como ha pasado en la historia, habrá quién lo haya creído. Como pinta la cosa en este país, estoy segura que más de uno lo creerá así.