Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
Mostrando entradas con la etiqueta patria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta patria. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de septiembre de 2025

El nuevo grito

 

Foto tomada del vídeo oficial de La Mudanza.

 

Hoy, 23 de septiembre, más que nunca rumio la gesta de Benito con su producción Debí tirar más fotos (DTMF) y el efecto de su residencia No me quiero ir de aquí.

 

A 157 años del Grito de Lares seguimos dando la lucha; no por estar en contra de ningún país, sino por amar mucho más al nuestro. Somos demasiado grandes para estar bajo el yugo de nadie.

 

Aclaro que no me gusta el trap ni el reguetón por sus letras y no soy fanática de Bad Bunny, pero sí me gusta lo que hace Benito. Me parece que queda claro lo que quiero decir.

 

El Grito de Lares fue una lucha armada, un alzamiento contra la opresión colonial. Hoy, el grito se ha transformado: ya no es con machetes ni pólvora, sino con cultura, con música, con identidad.

 

Benito y tantos otros artistas nos recuerdan que el orgullo patrio también se defiende en la tarima, en las letras, en la bandera que ondea en cada concierto. Es un grito distinto, pero igual de profundo: el de sabernos dueños de nuestro ser colectivo.

 

Debí tirar más fotos y No me quiero ir de aquí son parte de ese nuevo grito. Un grito cultural que despierta a los más jóvenes y les dice: conozcan su historia, abracen su cultura, ámense en lo que son y vivan orgullosos de ser boricuas.

 

Quizás el de Lares fue un grito de pólvora, y este es un grito de ritmo, de calle y de bandera. Pero en ambos late lo mismo: la certeza de que Puerto Rico es más fuerte y más grande de lo que nos quieren hacer creer. Y de que lo que soñaron nuestros próceres, sigue latente en nosotros.

 

Porque al final, patria es eso: quedarnos, resistir, cantar y amar lo nuestro. El grito de 1868 nos abrió los ojos. El grito de Benito nos recuerda que nunca hemos claudicado.

 

Como él mismo canta en La mudanza:
“Aquí mataron gente por sacar la bandera,
por eso es que ahora yo la llevo donde quiera…”

Ese verso condensa toda una historia de represión y resistencia. Lo que antes costaba la vida, hoy se convierte en orgullo colectivo.

 

Y cuando nombra a Hostos y promete que sonará su música cuando la bandera vuelva a ondear libre, uno entiende que Benito no solo canta: él también cree en la libertad de su patria; lo que a muchos le molesta. 


Ese gesto conecta a las nuevas generaciones con la historia, logrando que muchos jóvenes escuchen el nombre de Hostos no en un salón de clases, sino en una tarima. Ese es el nuevo grito.

 

Gracias a Benito por gritar alto y fuerte. Ojalá que esa declaración de amor a lo que somos no se quede en el tintero cuando pase la euforia de estos días, y que tanto los más jóvenes como los que no lo somos, seamos parte de este despertar, porque el grito sigue vivo en cada generación que se atreve a levantar la voz.

 

Porque al final, la intención de muchos —incluida yo— es amar y defender esta patria que es demasiado grande para ser pequeña.

domingo, 5 de enero de 2025

¡Víspera de Reyes y duodécimo aniversario de la sillita!

Serigrafía de Taller Una.

Mejor día no pude haber escogido, hace doce años, para comenzar este blog, en la víspera de Reyes. Y es que la celebración de los Santos Reyes es una de nuestras principales tradiciones y que, gracias a Dios, cada vez tienen más arraigo. Los reyes magos son los reyes magos; lo demás, es ‘parking’. 

 

No sé si es la edad, o porque estoy mirando las cosas desde otro ángulo, pero este duodécimo aniversario (2025) trae un aire especial, de magia, de felicidad, de ilusión.  Cada vez más aflora nuestra identidad puertorriqueña. 

 

A todo esto, se añade la presentación de la nueva producción de Benito Martínez, ‘Debí tirar más fotos’, que es una oda al sentimiento patrio. 

 

Abro paréntesis. Creo que saben que no me gusta su música, -rara vez lo entiendo- salvo algunas canciones sobre temas específicos y de corte social. Pero a quien le guste, pues muy bien. 

 

Pero a mí lo que me vuela la cabeza es cómo mete el dedo en la llaga respecto a las situaciones sociales y lo que acontece en este país, sin adornar o dorar píldoras. Es muy vocal en las situaciones de este país y muchos le tienen manía por eso. 

 

Recientemente produjo el cortometraje ‘Debí tirar más fotos’, inspirado en el mensaje de su nueva producción discográfica, con el ilustrísimo Jacobo Morales que me pareció genial y puse esta nota en mis redes: 


        "No es mi "cantante'"favorito, pero sí uno de mis puertorriqueños favoritos, con muchísima conciencia social y con la mancha de plátano bien puesta. Se hace patria desde cualquier trinchera y Benito 'la saca por encima de los gandules". ¡Me encantó! 

 

Si tuviéramos más ‘benitos’ que fueran vocales sobre las situaciones del país, esto sería otra cosa. Hemos cedido terreno para evitar confrontaciones y problemas, pero los ‘haters’ y los ‘opinionados’ que mucho gritan, pero poco dicen, se han apoderado del espacio. Por eso admiro a Benito, porque mientras más lo atacan, más alto habla… sin hablar o levantar la voz. Cierro paréntesis.

 

Creo que es responsabilidad de todos señalar lo que entendemos debe señalarse porque si nos quedamos pasivos, nos van a terminar de arrebatar el país que nos queda. Y como cada uno debe hacerlo desde su trinchera, a mí me tocará treparme en la sillita porque muchas cosas hay que decir. 

 

Y confío treparme este año mucho más.  Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que debí tirar más fotos y treparme más. Como incluyera en la primera entrada de este blog hace doce años: ¡Gracias por acompañarme en este maravilloso viaje! ¡Feliz víspera y fiesta de Reyes! 


viernes, 1 de noviembre de 2024

Necesitamos un cambio


Aunque estoy segurísima de quién es la mejor opción para dirigir los destinos de nuestro país, todavía no está claro quién ganará las elecciones en Puerto Rico. Y es que todos sabemos que los conejos saltan de los sombreros. Sea cual sea el resultado, de algo estoy segura y es que este país necesita un cambio. 

 

Y cuando me refiero al cambio, es a uno de mentalidad. Aquí los políticos deben entender que ellos se deben al pueblo, no a los partidos y que una vez finaliza el proceso electoral, son funcionarios públicos y su responsabilidad es, en vez de velar finquitas, trabajar por todos los ciudadanos.

 

Gracias a Dios no tengo memoria corta, como la mayoría en este país, y me acuerdo de muchas cosas que han pasado. He visto cómo a través del tiempo, en vez de dedicarse a trabajar en colaboración con otros se dedican a meterle el pie, a aguantar los proyectos de otros y hasta paralizar el país con fines partidistas. Y no me lo estoy inventando. Hay que visitar la historia.  

 

Cada vez que escucho el cuento de que hay que votar íntegro porque los gobiernos compartidos no funcionan, me doy cuenta de que no tienen madurez política y del poco compromiso que tienen con quiénes los eligieron. “Es que así no se puede gobernar”, dicen; como si fuéramos tontos. 

 

Esos que piensan más en sus colectividades que en el pueblo, son los que no saben gobernar y faltan al compromiso que contrajeron al ganar las elecciones. Lo más patético es que muchos se ‘jactaban’ de sus ‘hazañas’; que no era otra cosa que meterle el pie u obstaculizar al otro para no aprobar las cosas. ¿Ese es el compromiso de un servidor público? No creo.

 

En estas elecciones hay una posibilidad real de que haya una gran ‘mezcolanza’ de candidatos de los diferentes partidos. Ahora bien, y aquí mi gran preocupación e interrogante. Los ganadores, ¿serán lo suficientemente maduros y estarán a la altura del puesto para el que fueron electos?   

 

¿Se dedicarán a trabajar o a obstaculizar? ¿Buscarán meterle el pie a los otros para hacer ver que el consenso no es posible? ¿Faltarán al compromiso que contrajeron con los electores? ¿Seguirán trabajando pa’ terceros y no para el pueblo? 

 

Sólo espero que elijamos personas que antepongan los intereses del pueblo a sus intereses, los de su partido y los de terceros. Esto, es posible si tienen voluntad y si están claros de a quién es que deben su lealtad. 

 

Al final, ellos son nuestros empleados y como tal, nos deben respetar. Es el pueblo quién los elige, es el pueblo con quien contraen ese compromiso y es al pueblo al que le fallarán. Anoten el dato. 

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Dejemos el conformismo, superemos la mediocridad

El ¡Ay, bendito! nos ha acompañado toda la vida. Históricamente nos han ido moldeando para aceptar todo lo que nos pasa sin protestar. Se responsabiliza a Dios por lo que pasa y no hacemos nada porque ‘nos lo merecemos’; así le quitamos la responsabilidad a quien realmente la tiene. Hay que esperar la dádiva, no exigir ni señalar; hay que aguantar. 

 

Vivimos sumidos en el conformismo y la mediocridad. No exigimos lo que merecemos. Tenemos servicios básicos pésimos y pagamos muchísimo por ellos, pero no se puede criticar, no se puede señalar, no se puede protestar. Tenemos que tragárnoslo todo. Hay que tener paciencia.

 

Si lo señalas, lo haces porque eres un independentista-comunista-socialista que quiere desestabilizar el país. Esa es la consigna. Cuando realmente lo que se busca es que tengamos los servicios que nos merecemos y por los cuales pagamos; porque esto tiene que ver con la calidad de vida de todos. 

 

Nuestra infraestructura da mucho que desear. El país se nos fue cayendo encima por la pelea chiquita, la partidista. Unos, pensando que así lograrían su propósito de ‘ser parte de’, otros viendo los beneficios que pudieran sacar; pero casi todos enfocados en el poder y en los millones de dólares estadounidenses que llegan al país; porque mientras más fastidiados, más fondos asignan. 

 

Las agencias gubernamentales están altamente politizadas. Las cosas no se hacen en beneficio del pueblo, sino de la administración de turno, de los partidos y los allegados. Y no estoy especulando. Sólo hay que ver la cantidad de casos de corrupción que hemos visto a través de los años y presumo que pasaron muchísimos más por debajo del radar. 

 

Unos llenándose los bolsillos y los más vulnerables pagando las consecuencias de su ineptitud y abuso. ¿Tendrán conciencia y pensarán en esos que no recibieron el servicio y se afectaron por ellos robarse el dinero? No creo. Buscan servirse, no servir.

 

Y no le extrañe a nadie, porque es algo que se ha visto anteriormente, que en estos días se estén incorporando compañías de personas que donan a los partidos o son amigos del alma de funcionarios para hacer ‘trabajos de restauración’, ya mirando los fondos federales de emergencia asignados a Puerto Rico por el paso de Fiona.

 

Nuestra realidad es que cada vez hay menos servicios y están en manos privadas. Aquí se fomentó la idea de que todo lo público era malo y lo privado era bueno. Siempre he dicho que eso depende de quién lo esté administrando. Si miramos alrededor del mundo, hay muchísimos servicios excelentes que son trabajados por el gobierno, son públicos. Pero por nuestro insularismo, no miramos más allá.

 

Uno de estos ejemplos, y del que hoy estamos pagando las consecuencias, es el sistema eléctrico. Los forcejeos entre la administración y la unión los pagamos nosotros. Quien administraba la Autoridad de Energía Eléctrica no era la unión, era personal asignado por el gobierno de turno, pero a éstos no se les responsabiliza de nada, sólo a la unión. Aquí todos son corresponsables de lo que pasó; aquí todos están salpicados.

 

Dicen que del árbol caído todo el mundo hace leña. Pues Puerto Rico es una ‘minita’ para las empresas extranjeras que viven de los desastres. Vimos todo lo que pasó con ‘Whitefish’ luego del huracán María. Después traen a Luma con un contrato que todo el que lo ve dice que es abusivo y leonino. Pero todo se acepta y hasta algunos lo agradecen porque ‘nos vienen a salvar’.

 

Más de año y medio llevan aquí y la cosa está cada vez peor. Interrupciones constantes, muchas horas y días sin el servicio, explosiones de estaciones, cambios de voltaje que dañan enseres; entre muchas cosas más. Tenemos más de seis aumentos en la factura en nuestras costillas con un servicio pésimo. Los gerenciales con unos sueldos astronómicos y con todas las ventajas. ¿El gobierno? Bien, gracias. 

 

Con la retórica y la propaganda tratan de justificarlos todo. Muchos le siguen el juego, pero la mayoría, no. A mí todavía no se me olvida uno de los apagones recientes. Mucha gente sin luz, incluida yo, y cuando voy a la página de Twitter de Luma, veo una foto de un corte de cinta porque iban a instalar el poste 10,000. ¿En serio?  

 

Con el paso del huracán Fiona, categoría 1, todo el país estuvo sin los servicios de agua y luz. A tres días del paso de Fiona, y ya el sistema fuera del área, todavía hay una gran mayoría sin ambos servicios. Algunos otros, como yo, sólo tienen uno de ellos -agua- y cuando se abre la pluma escopetea y no tiene fuerza. Sólo pienso que en cualquier momento se va a ir.

 

Y hay quien justifica que en estos eventos atmosféricos siempre se va. Pues no siempre. Y hay otros países que recibieron lluvia o el impacto y nunca perdieron los servicios o ya están comenzando a tenerlos. Aquí, no sabemos cuándo, pero hay que tener paciencia y darle espacio para que lo reestablezcan agradeciéndole lo que hacen por nosotros. 

 

Han traído un grupo de celadores de los Estados Unidos, con unos sueldazos, que no tienen idea cómo se bate el cobre aquí, no conocen la topografía ni la idiosincrasia. Esos, nos van a restaurar el servicio. Dicen que los de aquí, que se pusieron a la disposición, no los necesitan.

 

Algunos están alabando a Luma porque les está llegando el servicio -cuando es su trabajo, no es un favor que nos hacen- y piensan que ya todo está bien. Para ellos ya la cosa se resolvió, así que poco importa lo que les pase a los demás. El que ellos tengan luz y/o agua, no significa que esto ha terminado, pero para ellos sí.

 

Todavía hay muchísima gente en el área metropolitana y en la isla que la pasaron muy mal y están muy afectados; algunos lo perdieron todo. Esos son los más vulnerables, los que ahora necesitan más los servicios y los que serán los últimos en recibirlos. Tenemos muchos ancianos viviendo en pobreza. Muchos enfermos dependen del servicio eléctrico para su supervivencia. Muchas personas, en su mayoría jefas de familia que, aún con sus pérdidas tienen que salir a trabajar porque si no, no tienen para ponerle un plato de comida a los suyos.

 

Estas personas no están pasando esto porque quieren o porque les gusta. Este es el andamiaje en el que el sistema está montado. Pobre educación, pocos recursos, dependencia, servicios pésimos, etc. Así se matan dos pájaros de un tiro; fáciles de manipular y a mayor necesidad, más asignación de fondos federales.

 

Leía en una red social comentarios, en respuesta a quejas y señalamientos, que compraran una planta y dejaran de quejarse. Otros decían que porqué construían en sectores inundables y por qué no construían casas seguras. ¡Imagínense! 

 

Es que aquí se vive un fanatismo ciego; algo que nos tiene más sumidos en el lodazal politiquero. Todo se politiza; a todo se le saca ventaja. Ahora mismo hay que ir a las redes y ver las fotos de los políticos. Tratan de sacar beneficio hasta de la desgracia. Y otros alabándolos por esto.

 

En este país las cosas no se evalúan en su mérito, sino por todo lo que está detrás. Si la administración que lo hace es la de su partido, se van a brazo partido defendiéndolo, aunque sea algo indefendible y que ellos mismos están padeciendo. Para el otro se encuentran fallas, para el suyo, excusas. 

 

El que puede comprar la planta, las placas solares -que es otra cosa que escriben cuando alguien se queja de los apagones o los cambios de voltaje- y pueda resolverse la vida, poco le importa lo que le pase a los demás y dice que aquí no pasa nada. He leído hasta que nos está yendo mejor.  

 

Ayer, 20 de septiembre, se cumplieron cinco años de que María nos azotara. Fueron tiempos duros y llovieron los millones. Podríamos pensar que la infraestructura estaría mejor; pero no. Si realmente queremos resolver este problema, tenemos que mirarlo de frente, no mirarlo con el crisol ideológico o partidista o pendiente a la asignación de fondos. 

 

Como país, como pueblo y como personas, merecemos servicios de calidad y de primer orden. Si realmente queremos tener mejores servicios y una mejor calidad de vida dejemos a un lado el conformismo y no aceptemos la mediocridad. Exijámosle a las agencias gubernamentales que no arrastren los pies, que asuman su responsabilidad y nos den los servicios que nos corresponden y como nos corresponden.

 

Dejemos el ‘Ay bendito’, sacudámonos el conformismo y no apoyemos la mediocridad. En nosotros está seguir como hasta ahora, o empezar a construir una mejor sociedad puertorriqueña. Espero que nos inclinemos por lo segundo, porque no podemos esperar más.

lunes, 23 de julio de 2018

¡Yo soy boricua, pa’ que tú lo sepas!



Siempre he estado súper orgullosa de donde soy y de mi mancha de plátano. Pero hay veces que la contentura se multiplica tropecientas veces al cubo (es un disparate, lo sé, pero suena a mucho). Y es que, señoras y señores, eso siempre pasa cuando hay alguna competencia deportiva y los nuestros están presentes.

Porque una de las cosas que más me emociona, y estoy segura que a muchos le pasa igual, es ver nuestra hermosa bandera ondeando junto a las demás. Y el que suene La Borinqueña; mucho más. Eso, no tiene precio.

Eso es lo que estoy viviendo estos días. A poco menos de una semana de haberse inaugurado los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Barranquilla, Colombia, nuestra delegación boricua #PUR, está haciendo un extraordinario papel. Nuestro himno ha sonado seis veces y esperamos que suene muchas más.

Faltando aún diez días de competencia, ya #LosNuestros cuentan con 19 medallas: seis de oro, cinco de plata y ocho de bronce. En la edición pasada, celebrada en Veracruz, México, PUR obtuvo 84 preseas: 15 de oro, 24 de plata y 45 de bronce, finalizando en el sexto lugar.

Mientras escribía el párrafo anterior se sumó la sexta de oro en natación femenino (400 combinados), con récord incluido. Así que es muy posible que cuando termine esta entrada, tengamos unas cuántas medallas más porque los puertorriqueños están activos en varias competiciones.

Y no hay cosa más maravillosa e inspiradora que ver a nuestros atletas, muchos de ellos bastante jóvenes, representar a Puerto Rico con un orgullo inmenso. Esos chicos aman profundamente esta tierra. Y se les nota la felicidad, no tienen ni que hablar para que uno se dé cuenta. Sólo hay que verlos; son todo sonrisas.

Para ellos es un honor representar los colores patrios. Dan el todo por el todo. ¡Qué mucho tenemos que aprender de ellos!. Debemos emular esa tenacidad, esa fuerza y ese compromiso de dar todo lo mejor por el país. No hay cosa más maravillosa que verlos competir y muchísimo más, verlos ganar. Y es que el corazón se le hincha a uno y el orgullo patrio se sale por los poros.

Y pongo de ejemplo los equipos masculino y femenino de tenis de mesa. Esos niños han dado cátedra; además de que nos han enseñado lo que es luchar por un sueño. Y es que no sólo tiene cría sino que se les nota el amor inmenso a Puerto Rico. Debemos de sentirnos más que orgullosos que sean de #LosNuestros.

También vemos la fanaticada boricua, panderos en manos, creando el ambiente perfecto para que nuestros atletas se luzcan. Y se grita, se goza, se aplaude y se llora tanto en Barranquilla, como acá. Y cantamos a todo galillo que somos boricuas, pa’ que todos lo sepan… y no quede duda alguna de ello. 

Y seguiremos apoyando a nuestra delegación #PUR donde quiera que vaya; porque el deporte nos da identidad; nos da visibilidad. Éxito a #LosNuestros, deseando que lleguen muchísimas medallas más.



*Las fotos fueron tomadas de Internet para acompañar el escrito.

miércoles, 4 de julio de 2018

Independencia y república



Esta trepadita es imperiosa; mucho más un día como hoy. Hablar de la independencia es necesario. En nuestro país, la discusión se ha degradado a una ideológica, fanática y politiquera. Este asunto es demasiado importante para darle ese mezquino trato. Hay que analizarlo de una manera racional, sosegada.

Esta entrada es una reflexión; por lo menos esa es la intención. Así que voy a tocar el tema desde el punto de vista racional, no político, sentimental o emocional. Sólo espero que lo incluido se evalúe en sus méritos.

Lo primero que debemos hacer es aclarar varios términos. Algunos, por cuestiones ideológicas o politiqueras, han tomado unas connotaciones inexactas o erradas. También se les ha impuesto una carga negativa, cuando en realidad no la tienen. 

La primera es independencia; que no significa otra cosa que libertad, especialmente de un estado. La libertad es su fin último. Si miramos la historia, ha sido la aspiración de todos los pueblos.

Estado se refiere, en el sentido amplio de la palabra, a un país soberano, reconocido internacionalmente como tal, establecido en un territorio determinado y con sistema de gobierno propio.

Nación es un conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición en común. Aunque muchos no lo entiendan así, somos una nación. El nacionalismo es el sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia.

Colonia, que es uno de los términos más manoseados últimamente y que no se me podía quedar, se refiere a un territorio dominado y administrado por una potencia extranjera. Eso también lo somos.

El último que mencionaré es un término que se ha demonizado inmisericordemente. República se refiere a la organización del estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos o por el parlamento -o cuerpo regidor equivalente- para un periodo determinado. Eso es, no otra cosa. No pare más.

La Organización de Naciones Unidas reconoce 194 países soberanos, incluyendo Ciudad del Vaticano, y que en su mayoría son repúblicas. Pero bueno, la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA, por sus siglas en inglés), cuenta con 209 países miembro. Así que diremos que existen sobre 210 países.

Según una nota de europapress.com (‘¿Cuántas monarquías hay en el mundo y cuántas repúblicas?’, 15 de junio de 2014) existían 25 monarquías y 15 países, que aunque son soberanos, son miembros del ‘Commonwealth’ británico. Lainformacion.com publicó en su nota ‘Estos son los países que todavía están gobernados por dictadores’, del 26 de noviembre de 2016, que existen 48 países con dictaduras.

Según la nota ‘Los territorios no autónomos’ de eldia.es, publicada el 25 de julio de 2017, existen 17 territorios no autónomos; entre ellos algunos de los 14 territorios de los Estados Unidos de América (EE. UU.), en esa última cifra, estamos como territorio no incorporado.

Así que sumando, restando, multiplicando, dividiendo y haciendo un mal cálculo, porque alguno podría repetirse en las últimas listas incluidas, de los sobre 210 países que existen en el mundo, alrededor de 125 son repúblicas. Y estoy hablando de un aproximado.

Lo que quise poner en perspectiva fue que una gran mayoría de los países son repúblicas. Entre ellas están varias de las primeras naciones del mundo, incluido los EE. UU.. Así que la connotación y el enfoque negativo para ‘república’ denota falta de conocimiento.

Y es que muchas personas están acostumbradas a repetir como el papagayo lo que dicen los políticos, sin tan quisiera corroborar la veracidad de lo que argumentan o ir más allá y buscar información. Y no estoy diciendo que estén mintiendo; lo que digo es que no podemos cerrarnos en un solo carril y ver un solo ángulo de las cosas. En este mundo, también hay repúblicas prósperas y democráticas.

Y es que nos concentramos en lo malo, en lo negativo, en la corrupción y la pobreza, etc. Sin embargo, muchísimas de las repúblicas nada tienen que ver con esto. Un claro ejemplo, es EE. UU.; que muchísima gente aquí lo ve como algo ideal. Por si alguno no lo sabe, EE. UU. fue una colonia, se independizó y ahora es una república.

Para mí es muy curioso que celebren el día de la independencia de los EE. UU., pero no se quiera o se aspire a celebrar la de su país. Los padres fundadores de los EE. UU., muy admirados por muchos puertorriqueños, limpia y llanamente eran independentistas ‘revoltosos’ que lucharon por su liberación y su autonomía.

De lo que hablo yo, ahora, es de un proceso natural de descolonización. La respuesta de muchos es que no se puede, que dependemos demasiado, que nos moriremos de hambre y un montón de argumentos más. Pero la realidad es que lo podríamos hacer si nos lo propusiéramos.

Nos estábamos preparando para hacerlo a finales del siglo XIX, antes de la invasión estadounidense, y lo podríamos hacer ahora si dejáramos los miedos, la politiquería y la zona de confort. Necesitamos diseñar un verdadero proyecto de país, aunar esfuerzos y trabajar para ello.

Si el puertorriqueño marca el paso y deja huella en cualquier lugar que va, ¿por qué el complejo, la sumisión y la actitud derrotista? Mi amigo Ricardo dice que es por el síndrome de Estocolmo. Muchas veces lo pienso así.

Y es que ese miedo a desplegar alas nos lo han estado inculcando por alrededor de 120 años. Si confiáramos más en nosotros y nuestras capacidades, si dejáramos de vernos como menos y si hiciéramos causa común, no pensando en intereses político partidistas, de un grupo o de terceros; el cuento fuera otro.

Cada vez que escucho o leo el “nos moriríamos de hambre”, “no podemos solos” y par de otras frases, me convenzo que nos tenemos que educar más, comparar, analizar y tomar el toro por los cuernos. Hay tantas falacias, cuentos y medias verdades que nos creemos porque no sabemos, no buscamos y no analizamos.

Y alguno podría decir que por todas las ‘bondades’ dadas por los EE. UU., deberíamos aspirar a ser parte de ellos. Si hubiesen querido que fuéramos parte suya, desde hace tiempo lo seríamos. Además, no nos están haciendo un favor. Lo que muchos ven como ‘benevolencia’ es muchísimo menos de todo lo que le sacan a Puerto Rico.

Muchos de los ‘beneficios’ los pagamos nosotros mismos. Otros, son el resultado de la imposición. Ejemplo de esto, es la marina mercante estadounidense; que es la más cara del mundo y tenemos que utilizarla sí o sí.

Además, ¿por qué querer igualdad con los ciudadanos de un solo país y no con los del resto del mundo? Por lo que hemos estado viendo, cada vez más consistentemente, para ellos no somos iguales; hágase lo que se haga. Siempre pienso en las hermanastras de Cenicienta, que trataron y trataron de todas las maneras posibles pero, al final, el zapato nunca le entró.

Y que conste, que no estoy en contra de los EE. UU. y mucho menos lo veo como un enemigo. Al ser tan politiqueros, pensamos que el querer la independencia, es volverse enemigo del norte. Maduremos.

Lo que sucede es que no es mi nación; la mía es Puerto Rico. Y podemos ser colaboradores, socios, negociar de tú a tú, etc; lo que no, es seguir la relación de amo y lacayo que tenemos hasta ahora. Y no podemos tratar de disfrazarlo o negarlo. Sólo tenemos que darle una miradita a la Junta de Control Fiscal y todas las últimas imposiciones.

Y la responsabilidad de lo que ocurre es toda nuestra, por la corrupción, la malversación tan rampante, aún en tiempo de crisis, la fe ciega en los políticos y la poca fiscalización de ellos. Ahora bien, eso no es característico de un tipo de gobierno porque puede pasar en cualquiera; eso tiene que ver con los valores de los políticos.

Y lo menciono porque habrá quien diga que la corrupción estará rampante en una república, y mil cosas más, pero resulta que ahora bajo el control de los EE. UU., la tenemos; así que el ser estado o república no define si un gobierno será corrupto o autoritario. Esto se define por el tipo de líder que se tenga.

Debemos educarnos más sobre lo que es la independencia y lo que es una república. Tenemos que mirar de frente y con sangre fría las cosas y analizarlas. Al final, luego que tengamos la información –tanto de la república como de la estadidad- y la hayamos evaluado, entonces decidir qué es lo que mejor sería para nuestro país.

Que para mí no hay ninguna duda que la mejor sería la independencia, porque es el reflejo del amor a la patria, sin intervenciones extranjeras. Como bien dice Eugenio María de Hostos: “La patria es el más alto concepto de la razón social e individual, si es el símbolo de la libertad y la justicia”. 


domingo, 21 de enero de 2018

Aunar esfuerzos


Los momentos que vivimos son complicados y decisivos para nuestro país. Son tiempos que requieren que nos detengamos a mirar de manera crítica nuestra realidad. De aunar fuerzas e invertir todo nuestro esfuerzo y dedicación en sacar a Puerto Rico adelante. Para lograrlo, necesitamos hacer un análisis profundo y cavilar seriamente sobre nuestro futuro.

Últimamente he estado algo ‘afuera’ de la discusión o he tratado de irme livianita. No creo que valga la pena desgastarme. Y no es que no tenga qué decir, sino que cuando se comenta con el objetivo de cuestionar, poner a pensar o generar un debate de ideas; simplemente se dispara sin tan siquiera leer o escuchar lo que se dice.

Veo como problemas básicos, naturalmente hay muchos más, la falta de educación y la politiquería. Éstas, están seriamente ligadas. Y lo digo porque el politiquero simplemente es otra herramienta de ataque. No conoce, no busca, no analiza y simplemente hace o repite como el papagayo lo que le dicen ‘sus líderes’. Parecen escuadrones de la muerte.

Otra cosa es que se dispara desde la vaqueta en cualquier tema que esté en la palestra, se sepa de eso o no. Se tratan, no en sus méritos, sino desde el punto de vista de los colorines y de las tribus. A veces es hasta risible que cualquier cosa, hasta el aleteo de una mariposa, se cuestiona desde el punto de vista ideológico.

Todo mundo tiene su opinión y en una democracia eso es muy válido. El problema es que muchas de esas opiniones están viciadas, cargadas o erradas. Y lo más triste es que se utilizan para insultar, denigrar, menospreciar y atacar a otros; no para aportar a la discusión seria. Últimamente mucho he leído de eso.

También, vemos a muchos que son expertos en todo. Yo, si no sé de algo busco sobre ello, reviso más de una fuente, trato de ubicar la situación en tiempo y espacio, aquilato la fuente y comparo información. No me tiro a lo loco a decir lo que sea. Las cosas hay que rumiarlas.

Que conste, que ni soy ni me creo la más inteligente, lista o cosa parecida; pero no hay cosas más frustrante que leer una y otra vez las mismas frases, los mismos conceptos o ideas, muchísimas de ellas erradas, viciadas, cargadas o falsas. Además, de que tanto la sociedad como el entorno digital se ha convertido en un campo de batalla.

Debemos dejar las peleas chiquitas. No hay que enfrascarse en escudriñar el árbol, sino que debemos mirar el bosque. Nos diluimos con ataques personales pero no evaluamos las situaciones. Este país necesita que maduremos. Por la inmadurez que hemos demostrado durante el tiempo es que estamos viviendo una de nuestras situaciones más difíciles. Lo peor, que muchos todavía ni se enteran lo que pasa ni por qué.

Estamos en un momento histórico que requiere de mucha cavilación. Nosotros, como la sociedad civil, debemos tomar la iniciativa y empezar a delinear un verdadero plan de futuro, un proyecto de país. No podemos quedarnos escuchando los cantos de sirena de los políticos, ni las promesas o las palabras huecas que sólo se dicen para las gradas y avivar las huestes.

Y es que se dicen y se hacen muchas cosas aún sabiendo que son imposibles; que no son factibles. Pero como la gente no sabe ni tiene idea de que es así, se lo cree. Total, que muchos tienen memoria corta y no va a abundar en ello. Este patrón se ha hecho por años. Así que vamos aceptando cualquier cosa y no estamos acostumbrando a la mediocridad. Lamentable por demás pero es nuestra realidad.

A cuatro meses del paso de dos huracanes, este país está manga por hombro y esto no es un comentario político. Hay que aceptar que vivimos algo que nunca imaginábamos y que nos golpeó muy fuerte pero no hablo de eso; de lo que hablo es de la respuesta, del después, de lo que se ha hecho en este tiempo.

Casi la mitad del país sigue sin energía eléctrica, no hay semáforos, la criminalidad está aumentado; entre muchas cosas más. Aún hay muchísimas preguntas sin contestación. Pero, ¿se justifica lo que estamos pasando y viviendo?

Siempre lo he dicho; tenemos que dejar a un lado la politiquería, las nimiedades, las incongruencias y mil cosas más para ponernos a pensar, de una manera clara y objetiva qué queremos hacer con nuestro país y enfilarnos a eso. Y estoy hablando de poner a funcionar el país, no al juego ideológico porque esa no es la prioridad. Ya esto tocará.

Creo que es importante que nosotros, la sociedad civil, tomemos control. Cada uno puede hacerlo desde su realidad particular. Y esto aplica a los puertorriqueños que están fuera pero que están bien comprometidos con el bienestar del país. Y esos, son la grandísima mayoría. Gracias a ellos es que en gran medida hemos sobrevivido.

Es momento de dejar las peleas chiquitas, de jugar a la política, de defender lo indefendible o atacar por atacar. Debemos concentrarnos en lo que cada uno pueda aportar a esta sociedad. Enfoquémonos en lo verdaderamente importante. Hay que aunar esfuerzos. Tenemos que hacerlo ahora; no podemos dejarlo para después. Por nuestra patria, es justo y necesario.


sábado, 30 de diciembre de 2017

El toro, por los cuernos



Este año que está a punto de terminar nos dejó muchas lesiones, pero también muchísimas más lecciones. Creo que la más importante fue que pudimos mirar de frente el país que realmente somos. No el que nos quieren vender otros, el que quieren que creamos o el que se quieren inventar.

Somos un país pobre, con muchísimos problemas y mal administrado. Con una mala planificación, con servicios deficientes, costosos y hasta obsoletos. Mucho de esto gracias a la corrupción rampante, el amiguismo, el nepotismo y la politiquería. Y nos impusieron una junta de control fiscal.

Somos un país miope, con una autoestima arrastrada por los suelos, una mentalidad de colonizados que nos mata y el síndrome de Estocolmo en todo su apogeo. Muchos creen que empezamos a ser gente cuando los EEUU nos invadió y que si ellos no podríamos subsistir; sin darse cuenta que desde antes del 1898 ya éramos una sociedad establecida.

Pero el azote de los huracanes Irma y María hizo que muchos, porque ya otros lo teníamos muy claro, se dieran cuenta de esta realidad nuestra. Para mí, el primer y más decisivo paso para la recuperación o sanación de las cosas es reconocerlas. Sólo así, podremos superarlas.

La única manera de resolver los entuertos y superarlos es tomar el toro por los cuernos. Hay que mirar las cosas de frente y sin miedo. Hay que aceptar los errores, no tratar de culpar a otros, aceptar la responsabilidad y buscar soluciones. Estamos en la coyuntura perfecta para hacerlo.

Y es que muchos están empezando a darse cuenta que tenemos que hacer algo. Dejar las cosas en las manos de los políticos no es la solución. Largo historial existe de que algunos anteponen sus intereses personales, de terceros y de sus partidos al bien común. Y esto ya es algo cada vez más generalizado.

Tenemos que dejar de darle cheques en blanco para que hagan lo que quieran. Si no hubiésemos sido tan permisivos y confiados, no estuviéramos donde estamos. Y si mal estábamos antes de los huracanes; ahora, muchísimo más.

Y debemos estar más listos que antes. Ahora mismo, luego de la catástrofe, están corriendo los millones de dólares en ayudas. Tenemos que estar muy pendientes y fiscalizar el uso de esos fondos para que sean destinados a quienes más lo necesitan.

El dinero debe ser utilizado en lo verdaderamente importante. La prioridad debe ser las personas y su recuperación; no debe usarse para otras cosas. Demasiada carencia hay en este país. Muchos todavía no tienen techo, otro tanto está sin los servicios básicos. En Puerto Rico, hay muchísima necesidad.

Pero si este país está empezando a recuperarse; en gran medida ha sido por la acción de la sociedad civil, por las organizaciones, las comunidades y los puertorriqueños que viven fuera. Un pueblo que se ha dado cuenta que si no somos nosotros mismos los que nos apoyamos unos a otros, esto no va a empezar a caminar.

Estamos empezando a racionalizar que tenemos la fuerza para lograr lo que queramos. Que no tenemos que esperar o depender de otros. Que quienes nos limitamos somos nosotros mismos.

Nos estamos dando cuenta de lo que realmente significamos para el país del norte. No importa cómo algunos traten de justificarlo, como lo disfracen o cómo busquen acomodarlo, la verdad es una y está ahí. No reconocerlo es ser parte del problema porque vivir del cuento y de la ilusión, no va a hacer que suceda.

Hay que tomar el toro por los cuernos y entenderlo de una buena vez. Muchos sólo ven el norte como una fuente de dólares y han dejado caer el país esperando que los EEUU nos rescaten. Piensan que, al final, nos anexionaremos. Eso, aunque yo siempre he estado clara que no pasará, cada vez se ve más lejos.

Luego que lo entendamos y lo racionalicemos, debemos trabajar con las posibilidades y las opciones disponibles; no las de la imaginación. Tenemos que bregar con realidades. Tenemos que madurar.

Y aclaro, porque aquí a la gente le gusta tirar de la vaqueta sin racionalizar las cosas; no estoy hablando de estar en contra o ser enemigos de nadie. Hablo de tener una relación madura con la nación estadounidense, de tú a tú, no de servilismo o sumisión. No de sometidos.

Como ya dijera, estamos en la coyuntura perfecta. Y antes de que en otros lares allanen el camino para la separación y nos lo impongan a la trágala, debemos verlo como una posibilidad y comenzar a pensarlo, a racionalizarlo, a estructurarlo. Debemos empezar a cuajar un proyecto de país. 

¿O todavía hay quien cree que cada día que pasa esto no tiene más y más posibilidades de pasar? Dejémonos de cuentos chinos. Esto, cada vez está más cerca. Cuando algo no les sirve, lo desechan.

Debemos repensar lo que somos, lo que aspiramos ser y lo que vamos a ser. Debemos empezar a cultivar las relaciones con los Estados Unidos de otra manera. Debemos empezar a mirar el mundo y todas sus posibilidades.

Pero también, y más importante, debemos empezar a mirarnos a nosotros mismos; lo que valemos, lo que podemos dar, lo mucho que podemos hacer. Debemos dejar de pensar en chiquito. Debemos superar los síndromes, los complejos y las culpas. Debemos aprender a querernos más. Este es el momento de empezar. Sólo falta que lo entendamos y decidamos hacerlo.

Debemos mirar el futuro de frente y sin miedos. En nosotros está ser lo que queramos ser. Porque como el Josco, la maña y la cría la tenemos. Empecemos a delinear nuestra nueva nación, el Puerto Rico que queremos y la patria que nos merecemos.