Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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viernes, 29 de enero de 2016

De la toxicidad puertorriqueña


Una gran mayoría de puertorriqueños se ha vuelto tóxica; muy tóxica. Si fuéramos a medir el nivel de toxicidad, estaríamos en problemas. Vivimos en un ambiente cargado; denso. No importa donde sea; lo vemos, lo escuchamos, lo leemos, lo sentimos. 

Por si alguien no lo tiene claro, yo siempre consultado a mi amigo el DRAE, la toxicidad es el grado de efectividad de una sustancia tóxica. Lo tóxico es relativo o perteneciente a un veneno o toxina. La toxina es un veneno producido por organismos vivos. Pues parece que no podemos ser más tóxicos porque no podemos. 

Aunque todavía esto no ha permeado en una gran mayoría de la población; podemos sentir cómo, se va extendiendo a más y más personas. Mucha cuenta de esto nos damos cuando vemos los medios, tanto tradicionales como sociales y las redes sociales. 

No estoy segura si siempre ha sido así, o si es que el esconderse detrás de un teclado saca toda la podredumbre que hay en el corazón, y los medios y las redes sociales lo están dejado al descubierto. Para mí, esto es algo sumamente preocupante. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

Impresionables, manejables y manipulables…


Tomada de Internet, sólo para acompañar el texto.

Cada vez que escucho, veo o leo noticias en algunos medios o los comentarios de las personas sobre muchísimas cosas que están pasando en nuestro país, me sigo convenciendo que somos muy fáciles de impresionar, de manejar y de manipular. 

Soy de las que leo de todo, de extrema izquierda a extrema derecha y siempre trato de hacer un análisis y llegar a mi propia conclusión. No dejo que otros me digan lo que tengo que pensar o creer porque ya con el cuento de los indios y los vaqueros tuve suficiente. Pero no es sólo leer de todo, que debería ser así; sino que deberíamos hacer el ejercicio completo. 

Porque uno puede leer y seguir leyendo de cualquier cosa y de todo. Eso no es problema si conocemos las líneas editoriales, lo que impulsan y de qué pata cojea cada cual; entre varias cosas más. Solo así vamos a leer el ‘entrelíneas’, a matizar lo que se lee, a saber a qué darle más peso, qué se debe cuestionar, qué se tiene que corroborar y que se tiene que desechar. Nos sorprenderíamos de las cosas que se descubren.

domingo, 13 de enero de 2013

Pensamos, hablamos y actuamos desde la emoción


Muchas cosas están sucediendo en nuestro país. Algunas han generado una gran discusión pública. Se va desde la crítica negativa, la acusación, la condena, hasta el perdón, la exoneración y el apoyo. Todo dependerá del cristal de quién lo mire y de cómo nos sintamos en relación a esa situación: si nos genera simpatía, afinidad, pena -sí, pena-; o si por el contrario, antipatía, desprecio o desagrado. En muchos de los casos, no ponemos las cosas en perspectiva y pensamos, hablamos y actuamos desde la emoción, sin evaluar o contemplar el cuadro completo. Ahí viene el por qué me trepé en la sillita. 

Confieso que puedo tener sentimientos encontrados, pero trato de analizar las cosas desde todos los ángulos para tener una visión más amplia; aunque no vaya de acuerdo con mi apreciación o sentimiento ante la situación. Sé que me estoy metiendo en aguas profundas con este tema; pero lo que escribo aquí es a manera de reflexión y confío que así se tome. Espero que nadie se ofenda si no está de acuerdo con lo que expongo. Que cada quién tiene derecho a pensar como quiera. Sólo es otra opinión, mi opinión.