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| Tomada de Internet, sólo para acompañar el texto. |
Cada vez que escucho, veo o leo noticias en algunos medios o los comentarios de las personas sobre muchísimas cosas que están pasando en nuestro país, me sigo convenciendo que somos muy fáciles de impresionar, de manejar y de manipular.
Soy de las que leo de todo, de extrema izquierda a extrema derecha y siempre trato de hacer un análisis y llegar a mi propia conclusión. No dejo que otros me digan lo que tengo que pensar o creer porque ya con el cuento de los indios y los vaqueros tuve suficiente. Pero no es sólo leer de todo, que debería ser así; sino que deberíamos hacer el ejercicio completo.
Porque uno puede leer y seguir leyendo de cualquier cosa y de todo. Eso no es problema si conocemos las líneas editoriales, lo que impulsan y de qué pata cojea cada cual; entre varias cosas más. Solo así vamos a leer el ‘entrelíneas’, a matizar lo que se lee, a saber a qué darle más peso, qué se debe cuestionar, qué se tiene que corroborar y que se tiene que desechar. Nos sorprenderíamos de las cosas que se descubren.

