Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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domingo, 5 de octubre de 2025

La ética, el criterio humano y la IA

https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/ 
https://outsourcedstaff.com.au/artificial-intelligence-solutions/


Recién se celebró la convención de la Asociación de Relacionistas de Puerto Rico enfocada en la inteligencia artificial y nuestra profesión; la cual estuvo excelente. Quedó claro que la IA no vino a reemplazarnos, sino a ponernos a prueba: ética, criterio y humanidad son ahora los verdaderos diferenciadores.

 

Desde hace un tiempo, vengo reflexionando sobre la inteligencia artificial y su uso en las relaciones públicas y en la vida diaria. Últimamente, y gracias a una amiga relacionista, vengo dándole casco a un aspecto que casi no se toca, su impacto en el ambiente y en nosotros; algo que no podemos tomarlo a la ligera. 

 

La IA se ha convertido en una herramienta cotidiana en comunicación y relaciones públicas. Sin embargo, su uso indiscriminado genera riesgos éticos, ambientales y profesionales. Como muchos, hago uso de esta, pero soy clara con ello porque la transparencia y la ética deben estar presentes, siempre. 

 

Con esto en mente, he incluido en mis clases unas guías de uso, pero también unas guías para mí. Las preparé y mi GPT las revisó y editó. (Siempre me dice: ‘Tienes mucho texto’, y tiene razón. Jejeje)

 

De hecho, esto es un compendio -tengo guías más completas aparte- porque le pedí lo puntual de lo que tengo para incluirlo en una hoja. Así que, por si alguno lo encuentra útil, aquí las comparto: 

 

 

Guía para el uso responsable de la inteligencia artificial
en las relaciones públicas

Introducción

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta cotidiana en comunicación y relaciones públicas. Sin embargo, su uso indiscriminado genera riesgos éticos, ambientales y profesionales. Esta guía ofrece criterios claros para integrar la IA de forma consciente, estratégica y socialmente responsable.

 

Principios rectores

a) Principio de necesidad – Evalúa si realmente necesitas la IA.
b) Principio de impacto – Considera el efecto en metas profesionales y sociales.
c) Principio ambiental – Reconoce el consumo energético y de agua.
d) Principio ético – La IA apoya, no sustituye tu voz profesional y humana.
e) Principio de optimización – Sé claro y eficiente en las consultas.
f) Principio de equilibrio – No sustituyas con IA la creatividad ni la reflexión.

 

Checklist de decisión rápida

✔ ¿Es estratégico? – Relacionado con trabajo o no.
✔ ¿Es puntual y necesario? – Responde a una necesidad concreta.
✔ ¿Apoya mis metas? – Contribuye a mi desarrollo profesional y social.
✔ ¿Lo resuelvo sola en <10 min? – Si sí, hazlo tú. Si no, usa IA.

✔¿Podría hacerse daño si esta información se comparte o automatiza sin contexto?

 

El rol del relacionista

1. Dar visibilidad al impacto ambiental y social.
2. Exigir transparencia a las compañías de IA.
3. Educar a clientes y organizaciones sobre uso responsable.
4. Promover políticas públicas que regulen la IA.
5. Usar la comunicación con propósito para visibilizar desigualdades.

 

Preguntas para la práctica profesional

• ¿Este uso de IA refleja mis valores como relacionista?
• ¿Puedo defender públicamente esta decisión?
• ¿Estoy considerando el costo ambiental y social?
• ¿Mi producto final lleva mi sello profesional y creativo?

 

Nota final

Usar la IA con conciencia es un acto de coherencia profesional, compromiso social, respeto al ambiente y amor a la profesión. El relacionista es, más que usuario, guardián del criterio, la transparencia y la ética en la era digital.


Referencias

Vega, M. & ChatGPT (2025). Mini-argumentario: IA y enfriamiento de servidores. Documento inédito para la ARPR.
Vega, M. & ChatGPT (2025). Checklist '¿Uso la IA o no?'. Documento inédito.
Vega, M. & ChatGPT (2025). Miniguía para estudiantes: Uso responsable de la IA. Documento inédito.

 

 

La transparencia y la ética deben estar sobre todas las cosas, más en nuestra profesión. Como parte de una comunidad, debemos tener claro el efecto de nuestras acciones en los demás, en el ambiente y en la sociedad. Al final, todos somos corresponsables de todo y de todos.

 


https://www.vecteezy.com -Kiryl Balbatunou

domingo, 17 de octubre de 2021

La licencia no te hace relacionista


El que me conoce sabe que no me ando con rodeos ni paños tibios y llamo las cosas por su nombre. Llevo un buen tiempo rumiando este punto de vista que comparto y es que la licencia no hace a uno relacionista.

 

La licencia es sólo un permiso que te da el estado para que puedas ejercer las relaciones públicas en Puerto Rico. Se supone que te la otorguen porque eres relacionista.  

 

Ser relacionista tiene que ver con muchas cosas; no con un papel. Ser relacionista tiene que ver con ética. Tiene que ver con los valores de integridad, honestidad, lealtad, equidad y profesionalismo. 

 

Es realizar nuestra labor con honradez y rectitud, protegiendo nuestra reputación personal y profesional; como también así la de los patronos y los clientes. 

 

Tiene que ver también con actuar con transparencia y verticalidad, evitando acciones que representen conflictos de intereses. También con proteger la confidencialidad de la información privilegiada. 

 

Es buscar ser justo con todos y promover la igualdad de derechos, deberes y el bien común. Es educarse e investigar. Es ser proactivo y responsable.

 

Es no atentar contra la reputación e integridad de sus colegas a través de expresiones o acciones. Es respetar el trabajo de otros relacionistas. No practicar la competencia desleal.

 

Es dar la información veraz, correcta, no manipulada, falsa, alterada o sesgada para beneficiar a su cliente. Es asesorar a sus clientes para no caer en conductas inmorales, ilegales o antiéticas.

 

Es propiciar el flujo de información y todos los puntos de vista para que las decisiones se tomen de manera informada. Es no garantizar resultados específicos, publicaciones o cobrar por eso.

 

Tiene que ver con el pensamiento estratégico y recomendar a su cliente cosas que sean en beneficio de su negocio u organización, pero también de la sociedad. Es ver el macro y no el micro. 

 

Debemos trabajar por el bien común, buscar aportar a una mejor relación entre su cliente y sus públicos. A hacer las cosas correctamente, a hacerlo bien. Es hacer una mejor sociedad y un mejor país.

 

Todas estas cosas y más, no las da un papel. Eso lo da la esencia y el profesionalismo. Eso viene con uno y se va forjando en el tiempo. Tiene que ver con lo que somos, lo que pensamos y lo que hacemos.

 

Creo que debemos reflexionar en lo que somos y lo que hacemos. Y voy a decir esto y me pueden caer chinches, pero así lo pienso. Podemos tener personas con licencia y que les falta mucho y otros, que no la tengan, pero cumplen con todo lo que he dicho. 

 

Busquemos ser cada vez mejores profesionales y dar lo mejor de nosotros. Este país lo necesita. Podemos aportar mucho, pero siempre velando y cumpliendo con las normas ética y los valores.  

 

La licencia lo que hace es validar que estás apto para ejercer las relaciones públicas en Puerto Rico. Mi fe es que seamos muchos relacionistas con licencia. Eso espero. En eso creo y en eso confío.

viernes, 5 de marzo de 2021

Comunicar es fácil, cualquiera puede hacerlo.

Ilustración tomada de Freepik.com

“Comunicar es fácil, cualquiera puede hacerlo”, esa pareciera ser la consigna de muchos. ¿Para qué entonces necesitas estudiar comunicación? ¿Para qué necesitas estar licenciado? ¿Para qué tener que tomar cursos de educación continuada y buscar actualizar el conocimiento? ¿Para qué seguir unos códigos de ética?

 

Muchísimos de los problemas que se dan en las empresas y, más aún en el sector público, es que muchas de las personas que están como asesores en comunicación, no tienen la preparación ni la experiencia. 

 

Y no es algo nuevo. Esto es recurrente y se puede ver administración tras administración, no importa del partido que esté en el poder. Y no es cuestión de política, porque hay buenos comunicadores que militan en diferentes partidos. 


Esto tiene que ver con preparación académica, con experiencia, con ética, con deseos de hacer un buen trabajo y comunicar de manera fehaciente; no para el chanchulleo, el partidismo o la propaganda. 

 

Esta es una profesión en la que no se puede tocar de oído, porque conoces gente en los medios o porque eres simpático y amigable. Aquí lo más importante es el pensamiento estratégico, el conocer tus públicos y sus intereses y necesidades.  

 

Vemos cómo, por casos que conocemos y el que se ha ventilando en la palestra en estos días, si alguien quiere guisar en el gobierno, lo primero que hace es incorporar una empresa de asesoría en comunicación. 

 

Y te encuentras con políticos derrotados, familiares o personas relacionadas a políticos o a funcionarios públicos nombrados por políticos que, sea por lo que sea, deciden o entienden que son idóneos para ‘asesorar’ en cuestiones de comunicación. Porque comunicar es fácil… 

 

Si así fuera, no estaríamos pasando por todo lo que pasamos. No se estarían cometiendo tantos errores en cosas básicas. No se estaría viendo la propaganda rampante, tanto desacierto en los mensajes, en las estrategias, en la ejecución. Hubiese transparencia, hubiese confianza, hubiese claridad. 

 

Para comunicar de manera efectiva hay que investigar, segmentar los públicos, planificar estratégicamente, ejecutar de acuerdo a lo establecido y medir el trabajo que se hace. Todo esto tiene que estar a tono con los objetivos institucionales y las políticas empresariales o la política pública.

 

Por eso es que el desarrollo estratégico de la comunicación debe estar en manos del relacionista. Porque es el profesional que trabaja para establecer y mantener relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y sus públicos. Esto se logra con el conocimiento, la experiencia y un gran sentido ético. No es decir cualquier cosa, no es hacer cualquier cosa, no es complacer. 

 

Todos los profesionales de las diferentes ramas de la comunicación, muy especialmente los relacionistas que son los que cuentan con la pericia para diseñar la estrategia de comunicación, están conscientes de esto.

 

Para muchas personas los relacionistas somos chanchulleros, manipuladores, propagandistas y muchas cosas más. Gran responsabilidad en esto tienen esas personas que sin conocimiento en la profesión utilizan cualquier cantidad de mañas para ‘comunicar’ o lograr lo que quieren. Para muchos ‘el fin justifica los medios’ porque lo importante es salirse con la suya. Algo completamente inaceptable.

 

De cómo se maneje la comunicación dependerán muchas cosas. Si no se hace correctamente podría ser una gran complicación. En esto, se le puede ir la vida a la empresa o a la agencia. Ahora bien, ¿seguimos creyendo que comunicar es fácil y cualquiera puede hacerlo?. 


lunes, 4 de enero de 2021

“El gobierno no está para hacer relaciones públicas”


‘El gobierno no está para hacer relaciones públicas’, fue la línea que un periódico digital utilizó ayer como título para una entrevista al nuevo secretario del Departamento de Asuntos del Consumidor de Puerto Rico (DACO), Edan Rivera Rodríguez.

 

“Pero creo que es importante que DACO esté en la calle y la gente lo vea que está trabajando. No como una estrategia de medios particularmente sino haciendo el trabajo de verdad…es importante que la gente vea que el gobierno está trabajando”, manifestó.


“Yo preveo que sí (que estaré en la calle) sobre todo porque creo en la misión del DACO y creo que tiene mucho que aportar a Puerto Rico. Yo sí creo que es importante que no solo se ponga en vigor la reglamentación vigente sino que la gente sepa que el Gobierno está para defender a la gente. El Gobierno no está para hacer relaciones públicas. Es para producir resultados que sean positivos”, agregó. 


https://www.noticel.com/gobierno/ahora/top-stories/20210103/secretario-del-daco-el-gobierno-no-esta-para-hacer-relaciones-publicas/


Tengo que confesar que me molesté al leerlo porque se usa el término ‘relaciones públicas’ de manera despectiva para nombrar cualquier cosa. Pero luego lo pensé mejor y me di cuenta que fue una declaración desacertada por desconocimiento y nos corresponde a nosotros, los relacionistas, educar a los demás sobre nuestra profesión.

 

Las relaciones públicas, las verdaderas, es un proceso de comunicación estratégica que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y los diferentes públicos con los que se relaciona o sirve. 

 

Es establecer vías de entendimiento, conocer las necesidades y encaminar estrategias a cumplir con ese grupo al que se sirve. No es sólo enviar comunicados, hacer fiestas, esconder a su cliente o mentir, como algunos piensan. Eso, no es relaciones públicas. 

 

Realmente es un esfuerzo genuino, ético y serio por lograr el bien común y hacer de la sociedad una mejor. Otra cosa, son cuentos de camino.

 

Y he allí su importancia, más que todo para el gobierno. Pero hablo de las de verdad, no la propaganda disfrazada con nombre de relaciones públicas, que es lo que utilizan algunos. He allí el meollo del asunto y porqué muchos tienen una idea errada sobre esta profesión. 

 

Por eso la importancia de que sea un profesional licenciado el que trabaje y desarrolle la planificación estratégica de la comunicación. En el gobierno hay muy buenos relacionistas que están licenciados y que hacen un trabajo encomiable.  

 

Esta nueva administración está impulsando que quienes ocupen las posiciones de directores de comunicación sean personas licenciadas y preparadas, a ver si al final se logra o es sólo pa’ las gradas. Confío que se cumpla.

 

El que una persona preparada y con licencia esté al frente de la comunicación, garantiza, por lo menos de entrada, que el trabajo se hace de una manera profesional, ética y responsable. 

 

Y está la idea de que cualquiera que estudia alguna rama de la comunicación puede hacer el trabajo. Y no me mal entiendan, alguno podría hacerlo, pero cada rama tiene su especialidad y la nuestra es el desarrollo estratégico. 

 

Relaciones públicas no es enviar comunicados, buscar el ‘photo opportunity’ o citar a conferencias de prensa. El relacionista, tomando como base la misión de la agencia, establece objetivos de comunicación para los diferentes grupos con los que ésta tiene contacto y desarrollar estrategias para lograr el entendimiento y la colaboración. 

 

Y cuando hablamos de públicos podríamos mencionar una gran diversidad, tanto internos como externos. No es sólo la comunidad. Se trata de empleados, vecinos, juntas de directores, consumidores, agencias de gobierno, entidades reguladoras, familias de empleados, etc. 

 

Cada uno con necesidades y realidades diferentes que hay que considerar. Esto lo sabe un relacionista y busca conocer cuáles son los públicos primarios, entenderlos, cómo llegar a ellos de la manera más efectiva y buscar el acercamiento para cumplir con los objetivos organizacionales.

 

El relacionista utiliza una gran cantidad de canales y maneras para poder así llegar a sus diferentes públicos. No es sólo un periódico ni un canal de televisión, ni tampoco el que le gusta al relacionista o al cliente. Cada estrategia debe ajustarse al público que se quiere llegar. 

 

Y si alguna agencia de gobierno necesita utilizar relaciones públicas, esa es DACO porque tiene una relación directa con el consumidor. Esta agencia necesita comunicar y, más que todo, educar a la comunidad sobre reglamentos, los derechos del consumidor, etc. 

 

Mucho se podría lograr si se desarrolla un plan estratégico bien pensado y realista y se implementa de manera efectiva. Pero claro, esto dependerá en gran medida de que quien haga el plan estratégico sea un profesional calificado. 

 

Así que, la bola está en la cancha del secretario. Estoy segura que si cuenta con un profesional licenciado, entenderá las verdaderas dimensiones de las relaciones públicas. A él, éxito en sus funciones.  

 







martes, 21 de julio de 2020

Debemos salirnos de la caja, ya.


El que me conoce sabe la lucha incansable, tanto fuera como dentro del salón, por hacer valer la profesión de las relaciones públicas. Porque sí, porque es una profesión y se estudia y quien quiera ejercerla, tiene que prepararse. 

En Puerto Rico se ofrecen grados hasta nivel graduado y se exige una licencia para ejercer las relaciones públicas. La renovación de la licencia conlleva educación continuada; elemento importante para mantenerse actualizado y realizar un mejor trabajo. Esto, deja claro el nivel de profesionalismo que existe en el país. 

Ahora bien, con acontecimientos recientes, tanto en Puerto Rico como en otros países, me di cuenta de algo muy importante; que tenemos que trascender al grupo profesional. Nos estamos hablando nosotros mismos y nos damos de palmaditas unos a otros.

Y no me malinterpreten, eso es importante pero tenemos que ir más allá. Tenemos que hablarle y convencer a quien tiene el poder decisional y contrata a profesionales porque si no, nos quedaremos en lo mismo. 

Nosotros sabemos qué hacer, cuándo y cómo hacerlo. Somos los llamados a desarrollar las estrategias de comunicación de una persona, dependencia gubernamental, organización o empresa. 

Estamos capacitados para desarrollar un mensaje pertinente, claro y preciso, establecer líneas de comunicación, fortalecer relaciones con los públicos y buscar un cambio de opinión o consolidar una reputación; entre muchas otras cosas más.

Y es que viendo los ocurrido en las últimas semanas, los líderes, ya sean de gobierno o de empresas, toman decisiones equivocadas en cuanto a cómo manejar la comunicación o las relaciones con sus públicos. Usan tácticas erradas, cometen errores y después no los aceptan, hacen uso de la propaganda y muchas cosas más.

Segura estoy que un relacionista no apoyaría estas cosas. Pero, la decisión final no recae en él. El relacionista recomienda, como especialista en comunicación. El acatar la recomendación está en manos de la gerencia o el cliente.

Y aquí es que viene la razón de esta trepadita. Debemos empezar a educar a quien tiene el poder decisional. Enseñarle la importancia de las recomendaciones de los relacionistas. Mostrarle el efecto de no hacer las cosas como se le recomiendan en lo que les importa; la ganancia, la venta, el dinero.

Muchas de las empresa exitosas tienen líderes que consultan a los profesionales y siguen sus recomendaciones porque saben el valor que tiene para su empresa ese ‘expertise’. Se dejan guiar porque confían en sus asesores en comunicación y saben de su importancia para la empresa y el posible efecto al no hacer lo que le recomiendan.

Tenemos otros que piensan que una persona en comunicación es un niño del mandado y que tiene que hacer lo que le dicen, haga. Que su opinión se limita a decirle de qué lado queda mejor en la foto o que tiene que buscar publicar cualquier cosa que haga, así sea rascarse el codo.

Debemos buscar que los líderes de empresas, oganizaciones y dependencias gubernamentales reconozcan la importancia de la comunicación y de contar con un profesional. Que entiendan que deben darle la oportunidad y dejarse guiar. Que quien sabe de estrategias de comunicación es el relacionista.

Que no es hacer lo que ellos digan ni como ellos digan. Ver tanta decisión desacertada me ha puesto a pensar. ¿Cuánto se respeta nuestro trabajo? ¿Por qué no se le da el espacio al relacionista, como estratega de comunicación que es, a hacer lo que tiene que hacer?

¿Entienden los líderes el efecto de lo que hacen? ¿A qué se debe que busquen personas no cualificadas ni con los credenciales para ocupar estas posiciones? ¿Es más fácil decir qué hacer que aceptar la recomendación del experto?

Creo que tenemos que reenfocar esto y buscar tener un acercamiento más directo con los que toman las decisiones y contratan personal de comunicación. Mientras no lo hagamos, nos quedaremos en la periferia llamando la atención -como yo- sobre lo que no se hace bien. 

Estamos en un momento idóneo para hacerlo. Los líderes deben entender la importancia de dejarse guiar por un profesional de la comunicación. Hay que educar a los directivos que toman decisiones. Salgamos de la caja, ya.


Ilustración gratuita sacada de https://www.pngegg.com/es/png-wogim

martes, 7 de abril de 2020

Comunicación estratégica en tiempos de pandemia


Algunos podrían decir que desde la barda es fácil criticar y señalar. Otros, que las cosas no son como se ven de afuera. También que hay que estar allí para saber lo que pasa. Lo que quieran, pero las cosas hay que mencionarlas. Esa es la razón de esta trepadita.

La situación que estamos viviendo es una difícil, complicada y, literalmente, de vida o muerte. Todo lo que se haga o se diga repercutirá en cada uno de los puertorriqueños. 

Es por eso que todo debe pensarse, medirse, analizarse, planificarse e implementarse de la mejor manera posible. Ni se debe improvisar, ni se debe hacer propaganda. Este, no es el tiempo para eso.

Ahora lo más importante es tomar las decisiones correctas, informarlas de la manera correcta y ejecutarlas de la manera correcta para dar tranquilidad y guía a los ciudadanos. 

Y no estoy diciendo que el gobierno no está haciendo el trabajo. Simplemente que hay necesidad de responder efectivamente a la situación y, más que todo, que haya transparencia. A mayor transparencia, más confianza. Y a más confianza, mejor respuesta de la sociedad. 

Mantener la confianza es crucial siempre, pero en momentos como este, mucho más. Y para eso, palabra y acción deben ir de la mano. Se deben tomar todas las medidas necesarias, en todos los renglones, para responder eficaz y eficientemente.

Cuando las directrices o la información no están claras o no se comunica efectivamente puede traer mucha confusión y ser contraproducente. Con lo ocurrido el lunes 6 de abril en los supermercados podemos darnos cuenta de ello. 

Y no tengo duda alguna que esto fue el resultado de la conferencia de prensa realizada el domingo por la noche donde se anunciaba que los comercios estarían cerrados de viernes a domingo. 

Y es que las personas están cansadas, sensibles, con recelo y desconfianza y responderán de acuerdo a esto. Siempre digo que acción lleva a reacción y cosa que se hace o se dice trae consecuencias. Por eso, es tan importante prever.

Inmediatamente pensé en el relacionista como consultor y estratega de la comunicación, y de mucho más. En que nuestro trabajo, más allá de organizar conferencias de prensa y enviar comunicados, es crucial; mucho más en situaciones como la que estamos viviendo.

El relacionista es un analista; un estratega. Nuestra función es, desde el inicio, evaluar las posibilidades del efecto del mensaje. Tenemos que poner todos los posibles escenarios para poder así, articular un mensaje que sea pertinente y efectivo.

En clase, asignaba un análisis de información y como resultado, tenían que identificar tres posibles escenarios que pudieran surgir. Luego, tenían que hacer recomendaciones estratégicas de comunicación para cada uno de los escenarios.

¿Qué buscaba? Que exploraran todas las posibilidades porque no siempre las cosas son o salen como una cree. Además, que para poder llegar a ellas tenían que evaluar todos los elementos en la ecuación para adelantarse a lo que podría pasar.

También que pudieran identificar elementos o situaciones que pudieran atenderse antes para poder corregirlos o buscarle soluciones viables. Tenían que pasar juicio sobre lo que se quería o pensaba hacer. 

Y es que todo se debe evaluar y prever. Hay que mirar bien lo que se va a hacer antes de ejecutarlo para no cometer errores y luego tener que estar corrigiéndolos. Claro, hay otro montón de cosas que inciden y que no podemos controlar; pero si ya hemos hecho el ejercicio, serían los menos. 



Y estoy segura que las cosas que se hacen son con la mejor intención, pero como dicen por ahí, de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. No sólo debe haber buenas intenciones, sino una ejecución efectiva.

Sé que lo que se busca es que nos quedemos todos en casa para evitar el contagio pero lo que se propició fue todo lo contrario. 

Creo que lo primero que se debió evaluar fue si habría suficiente tiempo para planificar la movida con todos los grupos relacionados o impactados con lo que sería esa orden ejecutiva. 

Una cosa es el interés y el deseo que se tenga y otra la viabilidad de hacerlo.  Y lo digo porque aquí estamos todos involucrados y una decisión del gobierno nos afecta a todos. Esto es el efecto dominó.

Al cerrar sábado se hizo puente, y quedaba justo para los días que algunos reciben el seguro social y el PAN. Además, al la circulación vehicular estar limitada a ciertos días, se cuestionan porque no saben si podrán hacer las compras a tiempo. Esto ayudó a crear una tormenta perfecta. 

Hay familias que tienen que salir a trabajar para poder comprar y tienen que vivir el día a día. A veces, el gobierno está completamente desconectado de la realidad del pueblo y no se dan cuenta que hay familias que no pueden hacer compras grandes y tienen que comprar sus alimentos sobre la marcha.

Si se hubiese consultado al comercio, que según notas de prensa no se les consultó, ellos pudieron haber ofrecido alternativas, hacer arreglos, ajustes y prepararse para evitar lo que ocurrió el lunes. 

Desde el punto de vista de la comunicación, el día y hora del mensaje es crucial. Si en una situación como la que estamos viviendo se hace una conferencia de prensa un domingo en la noche, la muestra como algo urgente y puede crear ansiedad. Natural que al otro día salieran corriendo a abastecerse de víveres. 

Se debería tener una hora específica; no muy tarde, para informar al pueblo. Que sea algo ya establecido. Que la gente lo tenga claro y que esté pendiente para conectarse y conocer la última información. 

Otra cosa importante es el tono que se usa para llevar el mensaje. La gente reaccionará de acuerdo a como sea; si es conciliador e inspirador o de imposición y punitivo. Esto, acompañado de la actitud de quienes llevan el mensaje es primordial. 

Una cosa es lo que se quiere proyectar y otra lo que se percibe. A veces creemos que estamos proyectándonos de una manera y realmente nos están percibiendo de otra. Hay que estar consciente de ello para poder llevar el mensaje correctamente.

Los líderes deben seguir las reglas porque para muchos son ejemplo. Si se dice que no nos toquemos la cara, pues esa persona tampoco debe hacerlo. Si hay que ponerse la mascarilla, pues ellos tienen que tenerlas bien puestas. 

Una buena evaluación de los posibles escenarios es imperiosa. Es necesario analizar y medir bien el efecto de las cosas que se dicen y se hacen. A mayor cantidad de información disponible, más se abona al clima de tranquilidad y confianza que el pueblo necesita. 

El que salgamos bien librados de esta dependerá de cómo todos los componentes manejemos la situación, pero el gobierno es el llamado a guiar a los demás grupos. 

Por eso es tan importante delinear bien la estrategia. Por eso es necesaria la transparencia. Por eso es importante comunicar efectivamente.  Porque esto, salvará muchas vidas. 



martes, 31 de marzo de 2020

Tropecientas veces más una: relaciones públicas y propaganda no es lo mismo


La confusión entre relaciones públicas y propaganda continúa. No sé si es porque no lo hemos explicado bien, porque se repite lo que otro dice o porque para muchos da igual y le ponen el nombre que desean a lo que quieren y punto.

Es importante aclarar los términos para que las personas utilicen los correctos, hagan una mejor apreciación de las cosas y tomen decisiones basadas en datos, no en suposiciones u opiniones. Porque las tres son cosas completamente diferentes.

El dato es la información sobre algo concreto que permite su conocimiento exacto o sirve para deducir las consecuencias derivadas de un hecho (DLE). La suposición es algo que se considera como cierto, pero que necesariamente no lo es.

La opinión es un juicio o valoración que se forma una persona respecto de algo o de alguien (DLE). Aprovecho e incluyo la opinión pública porque, al final, con esto es que se está bregando. Es un sentir o estimación en que coincide la generalidad de las personas acerca de asuntos determinados (DLE). 

Importante mencionar que la opinión pública tiene que ver con ‘coincidencia y generalidad’, no estamos hablando de veracidad. Aquí hablamos de que es lo que piensa un gran número de personas, no de que porque la mayoría lo piensa o cree es cierto; aunque en muchos casos sí es así.

Algunos podrían pensar que tienen la verdad agarrada por el rabo. Que es como ellos, sus líderes o la gente que admiran, dice. Que los que están equivocados son los otros.  

Se engañan creyendo en el mundo que otros le pintan. Santifican o demonizan de acuerdo a lo que les dicen. Caen fácil en la retórica y la demagogia. Sucumben a la emoción desconectándose de lo racional. 

No indagan, no buscan, no corroboran. Se lo creen todo. Muchos defienden a capa y espada lo indefendible. Raspando un poquito, todo sale a flote pero no les interesa porque los saca de su zona de comodidad. Tendrían que cuestionarse muchas cosas y eso, no era. 

Y esto es campo fértil para la propaganda. Por eso es que vuelvo, luego de tropecientas veces, una más para explicar que relaciones públicas y propaganda no es lo mismo porque sus principios y lo que buscan es diferente.

Y no voy a demonizar una o la otra. Cada quien hace su lucha con lo que puede y con lo que tiene pero… aquí es donde la puerca entorcha el rabo… si la gente no está clara de lo es cada una las confunde y ahí comienza el problema.

Y lo digo porque si se conocen los términos y lo que puede hacer cada una de las cosas, sin problema alguno puedo decir: “¡Ah!, eso es propaganda”. La filtra y no se deja afectar.

Pero, si la persona no conoce la diferencia puede creer cosas que no son y hasta apoyar algo que, si hubiese tenido todos los elementos para hacer un juicio o lo hubiese analizado, no lo apoyaría.

En el salón de clases siempre les decía a los estudiantes que tenían que leer de todo y de todos lados (tenían que leer prensa local e internacional y de extrema izquierda a extrema derecha), conocer las líneas editoriales, ver los diferentes puntos de vista y analizar lo que leían. ¿Por qué? Porque de esa manera podían filtrar la información y saber por dónde iban los tiros. 

Así que voy a mencionar primero la propaganda a ver si así, mirándola de frente nos damos cuenta de que mucho a lo que se le llama relaciones públicas realmente es propaganda. 



La propaganda es un discurso de poder que busca promover doctrinas, ideologías y conceptos, entre otros, para atraer adeptos a sus causas respondiendo sólo a sus intereses y objetivos. Es lograr lo que se quiere, no importa cómo. 

Es utilizar todos los recursos disponibles, que suelen ser muchos, para ganar adeptos. Es utilizar cualquier cantidad de estrategias para mostrar solo lo que se quiere, sin la posibilidad de dejar espacio para el cuestionamiento o la disidencia. 

La propaganda solo busca llevar la información que le conviene al que la utiliza. Es comunicación en una sola vía, es como un monólogo sin posibilidad de refutación. Es dirigir, disfrazar las cosas, ponerlo bonito -o feo- de acuerdo a lo que se busca. 

Es el juego de las palabras y los conceptos para dirigir los pensamientos y las acciones. Es decir lo que se desea escuchar, para que algo sea aceptado o rechazado y que se apoye o se condene; dependiendo el caso. Es controlar el mensaje e influenciar sin dar la posibilidad de buscar o analizar; solamente aceptar.

Una de las cosas más preocupantes es que mucha gente no sabe que no consume información, sino propaganda. 

Leo mucho en las redes cualquier cantidad de cosas diciéndole a los demás que están equivocados, que los están usando, que tal o cual y cuando analizo las cosas, resulta que a quien están utilizando o la que está equivocada es esa persona. 

Pero bueno, ¿qué puedo decir? Así funciona la propaganda. Te lo crees y piensas que estás en lo correcto. Que es como le dicen y ellos repiten. Nunca ven el elefante en la sala aunque esté allí en la mecedora tomando café y viendo televisión.

Mientras, las relaciones públicas “es un proceso de comunicación estratégica que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y sus públicos”.

Busca establecer líneas de comunicación entre la organización y sus diferentes públicos para lograr el entendimiento. Es comunicación bilateral. Se habla, pero se escucha. Es intercambio de información con retroalimentación, análisis y consenso. 

Las relaciones públicas trabajan por el bien común, por el bienestar de los demás y del país. Se busca una sociedad más equitativa y solidaria. 

Y, ¡claro está!, también se trabaja por los intereses de las organizaciones pero éstos no pueden ir en contraposición a los intereses de la comunidad; como podría ser el caso de la propaganda.

Lo más importante aquí es que las personas sepan lo que consumen. Si consume propaganda y quiere seguir consumiéndola, perfecto. Está en su derecho. Pero que esté claro de lo que es y sus implicaciones. 

Y el que no la quiera consumir, que tenga la posibilidad de ver algo, analizarlo, filtrarlo, pasarle por encima y seguir sin que le afecte, porque sabe que es propaganda y para lo que está diseñada. 

Lo primordial es que cada quien tenga el control, no que otros lo controlen. Pero para eso, tiene que saber la diferencia entre los conceptos y lo que busca cada uno. Debemos ser muy críticos. Como proceso, debe investigar, analizar, evaluar y concluir. Lamentablemente, muchos no hacen esto -o no quieren hacerlo- y se creen los cuentos.


domingo, 26 de enero de 2020

Enseñarlos a pensar




Después de estar 20 años ofreciendo cursos a tiempo parcial en Sagrado, me tomo un descanso para recargar baterías. No sé por cuánto tiempo, si regreso al salón, a Sagrado o a dónde. Ya veremos cómo se va desarrollando la cosa.

Aunque realmente no estaré del todo alejada de la enseñanza porque seguiré ofreciendo los cursos de educación continuada para los relacionistas; así que no se librarán tan fácil de mí. Je, je.

Vivo enamorada de las relaciones públicas. Siempre he estado comprometida con mi profesión y la he respetado. Es por eso que quise aportar a ella desde el salón de clases. Quería colaborar en la formación a los futuros profesionales de la comunicación.

En una ocasión alguien me preguntó cuál era mi mayor satisfacción como profesora. Sin pensarlo dos veces le contesté que enseñar a los estudiantes a pensar.

Y es que desde el primer día de clases buscaba que ‘rompieran la cajita’. Comenzaban muy seguros contestando las preguntas que les hacía pero mientras les cuestionaba o desmantelaba los argumentos iban bajando revoluciones.

Desde el inicio se daban cuenta que las cosas no necesariamente eran como les habían dicho o como creían que eran. Ya empezaban a tener más cuidado con lo que decían y comenzaban a cuestionarse las cosas.

Siempre les aconsejaba que no aceptaran como cierto lo que yo les dijera. Que lo cuestionaran, lo dudaran y lo buscaran. Siempre me sonreía cuando les decía algo e inmediatamente sacaban su celular para verificar si lo que yo había dicho era cierto.

También les comentaba que no quería que pensaran como Marisa Vega, sino que cada uno de ellos tenía que desarrollar su propio criterio. Tenían que tener sus ideas propias.

Les decía que cada quien podía pensar lo que quisiera y que se le respetaba. Que lo único era que esa conclusión debía ser el resultado de un proceso de análisis y evaluación; que no era porque alguien le decía que era así, porque así pensaba toda la familia o porque lo repetía como el papagayo.

Las conclusiones a las que llegaran tenían que ser ponderadas y el resultado de la investigación, la comparación y el análisis de diferentes ángulos y perspectivas.

Aprendieron que no se podían quedar con un solo punto de vista, sino que debían conocerlos todos. Que teniendo una visión amplia de las cosas era de la única manera que iban a poder desarrollar estrategias de comunicación efectivas.

Le decía que tenían que tener un conocimiento mayor que el ciudadano promedio. Que tenían que saber lo que pasaba en Puerto Rico y en el mundo. Por eso tenían que leer noticias locales e internacionales. Y claro, no podía faltar la prueba corta para corroborar cuánto sabían de lo que estaba pasando.

Buscaba que desarrollaran el pensamiento crítico. Los trabajos eran de análisis y de actualidad; así que no podían copiarse. También tenían que hacer cualquier cantidad de trabajos fuera del salón de clases. Se molestaban por todo el trabajo que les asignaba; que nunca fue poco.

Siempre les decía que era mejor que se dieran contra la pared mientras estaban en la clase. Que prefería eso a hacerles la vida fácil y pasarle la mano porque después cuando fueran a trabajar no iban a poder resolver ninguna situación ni a saber desenvolverse.

Además, y algo muy importante para mí, les hacía entender que la ética era fundamental en el trabajo del relacionista y que la credibilidad y la reputación era lo único que teníamos los profesionales de la comunicación. Que si eso nos faltaba, no nos quedaba nada.

Pero lo mejor era cuando, una vez graduados y trabajando, le decían a una que gracias a los trabajos, a que tenían que leer los periódicos todos los días, a los análisis y a que les hacía pasar el Niágara en bicicleta, podían desenvolverse de manera efectiva.

Verlos ahora como han florecidos como colegas responsables y éticos aplicando lo aprendido en las relaciones públicas y en otros campos y profesiones. Muchos en posiciones importantes tanto en empresas como en organizaciones profesionales y hasta como profesores, es para mí motivo de orgullo.

Miro atrás y estoy más que satisfecha de haber dedicado estos 20 años a la formación académica de tantos profesionales de las relaciones públicas y, más que todo, de haberlos enseñado a pensar; que siempre fue mi principal objetivo. Solo me resta decir: Misión cumplida.