Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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domingo, 5 de octubre de 2025

La ética, el criterio humano y la IA

https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/ 
https://outsourcedstaff.com.au/artificial-intelligence-solutions/


Recién se celebró la convención de la Asociación de Relacionistas de Puerto Rico enfocada en la inteligencia artificial y nuestra profesión; la cual estuvo excelente. Quedó claro que la IA no vino a reemplazarnos, sino a ponernos a prueba: ética, criterio y humanidad son ahora los verdaderos diferenciadores.

 

Desde hace un tiempo, vengo reflexionando sobre la inteligencia artificial y su uso en las relaciones públicas y en la vida diaria. Últimamente, y gracias a una amiga relacionista, vengo dándole casco a un aspecto que casi no se toca, su impacto en el ambiente y en nosotros; algo que no podemos tomarlo a la ligera. 

 

La IA se ha convertido en una herramienta cotidiana en comunicación y relaciones públicas. Sin embargo, su uso indiscriminado genera riesgos éticos, ambientales y profesionales. Como muchos, hago uso de esta, pero soy clara con ello porque la transparencia y la ética deben estar presentes, siempre. 

 

Con esto en mente, he incluido en mis clases unas guías de uso, pero también unas guías para mí. Las preparé y mi GPT las revisó y editó. (Siempre me dice: ‘Tienes mucho texto’, y tiene razón. Jejeje)

 

De hecho, esto es un compendio -tengo guías más completas aparte- porque le pedí lo puntual de lo que tengo para incluirlo en una hoja. Así que, por si alguno lo encuentra útil, aquí las comparto: 

 

 

Guía para el uso responsable de la inteligencia artificial
en las relaciones públicas

Introducción

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta cotidiana en comunicación y relaciones públicas. Sin embargo, su uso indiscriminado genera riesgos éticos, ambientales y profesionales. Esta guía ofrece criterios claros para integrar la IA de forma consciente, estratégica y socialmente responsable.

 

Principios rectores

a) Principio de necesidad – Evalúa si realmente necesitas la IA.
b) Principio de impacto – Considera el efecto en metas profesionales y sociales.
c) Principio ambiental – Reconoce el consumo energético y de agua.
d) Principio ético – La IA apoya, no sustituye tu voz profesional y humana.
e) Principio de optimización – Sé claro y eficiente en las consultas.
f) Principio de equilibrio – No sustituyas con IA la creatividad ni la reflexión.

 

Checklist de decisión rápida

✔ ¿Es estratégico? – Relacionado con trabajo o no.
✔ ¿Es puntual y necesario? – Responde a una necesidad concreta.
✔ ¿Apoya mis metas? – Contribuye a mi desarrollo profesional y social.
✔ ¿Lo resuelvo sola en <10 min? – Si sí, hazlo tú. Si no, usa IA.

✔¿Podría hacerse daño si esta información se comparte o automatiza sin contexto?

 

El rol del relacionista

1. Dar visibilidad al impacto ambiental y social.
2. Exigir transparencia a las compañías de IA.
3. Educar a clientes y organizaciones sobre uso responsable.
4. Promover políticas públicas que regulen la IA.
5. Usar la comunicación con propósito para visibilizar desigualdades.

 

Preguntas para la práctica profesional

• ¿Este uso de IA refleja mis valores como relacionista?
• ¿Puedo defender públicamente esta decisión?
• ¿Estoy considerando el costo ambiental y social?
• ¿Mi producto final lleva mi sello profesional y creativo?

 

Nota final

Usar la IA con conciencia es un acto de coherencia profesional, compromiso social, respeto al ambiente y amor a la profesión. El relacionista es, más que usuario, guardián del criterio, la transparencia y la ética en la era digital.


Referencias

Vega, M. & ChatGPT (2025). Mini-argumentario: IA y enfriamiento de servidores. Documento inédito para la ARPR.
Vega, M. & ChatGPT (2025). Checklist '¿Uso la IA o no?'. Documento inédito.
Vega, M. & ChatGPT (2025). Miniguía para estudiantes: Uso responsable de la IA. Documento inédito.

 

 

La transparencia y la ética deben estar sobre todas las cosas, más en nuestra profesión. Como parte de una comunidad, debemos tener claro el efecto de nuestras acciones en los demás, en el ambiente y en la sociedad. Al final, todos somos corresponsables de todo y de todos.

 


https://www.vecteezy.com -Kiryl Balbatunou

lunes, 4 de enero de 2021

“El gobierno no está para hacer relaciones públicas”


‘El gobierno no está para hacer relaciones públicas’, fue la línea que un periódico digital utilizó ayer como título para una entrevista al nuevo secretario del Departamento de Asuntos del Consumidor de Puerto Rico (DACO), Edan Rivera Rodríguez.

 

“Pero creo que es importante que DACO esté en la calle y la gente lo vea que está trabajando. No como una estrategia de medios particularmente sino haciendo el trabajo de verdad…es importante que la gente vea que el gobierno está trabajando”, manifestó.


“Yo preveo que sí (que estaré en la calle) sobre todo porque creo en la misión del DACO y creo que tiene mucho que aportar a Puerto Rico. Yo sí creo que es importante que no solo se ponga en vigor la reglamentación vigente sino que la gente sepa que el Gobierno está para defender a la gente. El Gobierno no está para hacer relaciones públicas. Es para producir resultados que sean positivos”, agregó. 


https://www.noticel.com/gobierno/ahora/top-stories/20210103/secretario-del-daco-el-gobierno-no-esta-para-hacer-relaciones-publicas/


Tengo que confesar que me molesté al leerlo porque se usa el término ‘relaciones públicas’ de manera despectiva para nombrar cualquier cosa. Pero luego lo pensé mejor y me di cuenta que fue una declaración desacertada por desconocimiento y nos corresponde a nosotros, los relacionistas, educar a los demás sobre nuestra profesión.

 

Las relaciones públicas, las verdaderas, es un proceso de comunicación estratégica que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y los diferentes públicos con los que se relaciona o sirve. 

 

Es establecer vías de entendimiento, conocer las necesidades y encaminar estrategias a cumplir con ese grupo al que se sirve. No es sólo enviar comunicados, hacer fiestas, esconder a su cliente o mentir, como algunos piensan. Eso, no es relaciones públicas. 

 

Realmente es un esfuerzo genuino, ético y serio por lograr el bien común y hacer de la sociedad una mejor. Otra cosa, son cuentos de camino.

 

Y he allí su importancia, más que todo para el gobierno. Pero hablo de las de verdad, no la propaganda disfrazada con nombre de relaciones públicas, que es lo que utilizan algunos. He allí el meollo del asunto y porqué muchos tienen una idea errada sobre esta profesión. 

 

Por eso la importancia de que sea un profesional licenciado el que trabaje y desarrolle la planificación estratégica de la comunicación. En el gobierno hay muy buenos relacionistas que están licenciados y que hacen un trabajo encomiable.  

 

Esta nueva administración está impulsando que quienes ocupen las posiciones de directores de comunicación sean personas licenciadas y preparadas, a ver si al final se logra o es sólo pa’ las gradas. Confío que se cumpla.

 

El que una persona preparada y con licencia esté al frente de la comunicación, garantiza, por lo menos de entrada, que el trabajo se hace de una manera profesional, ética y responsable. 

 

Y está la idea de que cualquiera que estudia alguna rama de la comunicación puede hacer el trabajo. Y no me mal entiendan, alguno podría hacerlo, pero cada rama tiene su especialidad y la nuestra es el desarrollo estratégico. 

 

Relaciones públicas no es enviar comunicados, buscar el ‘photo opportunity’ o citar a conferencias de prensa. El relacionista, tomando como base la misión de la agencia, establece objetivos de comunicación para los diferentes grupos con los que ésta tiene contacto y desarrollar estrategias para lograr el entendimiento y la colaboración. 

 

Y cuando hablamos de públicos podríamos mencionar una gran diversidad, tanto internos como externos. No es sólo la comunidad. Se trata de empleados, vecinos, juntas de directores, consumidores, agencias de gobierno, entidades reguladoras, familias de empleados, etc. 

 

Cada uno con necesidades y realidades diferentes que hay que considerar. Esto lo sabe un relacionista y busca conocer cuáles son los públicos primarios, entenderlos, cómo llegar a ellos de la manera más efectiva y buscar el acercamiento para cumplir con los objetivos organizacionales.

 

El relacionista utiliza una gran cantidad de canales y maneras para poder así llegar a sus diferentes públicos. No es sólo un periódico ni un canal de televisión, ni tampoco el que le gusta al relacionista o al cliente. Cada estrategia debe ajustarse al público que se quiere llegar. 

 

Y si alguna agencia de gobierno necesita utilizar relaciones públicas, esa es DACO porque tiene una relación directa con el consumidor. Esta agencia necesita comunicar y, más que todo, educar a la comunidad sobre reglamentos, los derechos del consumidor, etc. 

 

Mucho se podría lograr si se desarrolla un plan estratégico bien pensado y realista y se implementa de manera efectiva. Pero claro, esto dependerá en gran medida de que quien haga el plan estratégico sea un profesional calificado. 

 

Así que, la bola está en la cancha del secretario. Estoy segura que si cuenta con un profesional licenciado, entenderá las verdaderas dimensiones de las relaciones públicas. A él, éxito en sus funciones.  

 







martes, 1 de octubre de 2019

Esos relacionistas…



¿Cuántas veces hemos escuchado la frase: “Esos relacionistas…” -y hasta con el público ‘enganchado’- en un tono algo burlón y despectivo? Estoy segura que más de una.

Pero lo que me queda muy claro es que quien lo dice, y más si usa el ‘tonito’ despectivo, no tiene idea de los que es relaciones públicas y mucho menos cuál es el trabajo que realiza un relacionista. 

Y es que esos relacionistas buscan establecer buenas relaciones entre las organizaciones y sus públicos de una manera estratégica y bien pensada. Nada de ‘la manga production’.

Esos relacionistas tiene la ética como la brújula que los guía. Su trabajo está fundamentado en la credibilidad, la reputación y en la confianza. Su fin, cumplir con su cliente y trabajar para el bien común. 

Esos relacionistas se toman muy en serio su trabajo, porque saben que comunicar, no es cualquier cosa. Persuaden, no manipulan porque saben que va en contra de los principios de la profesión.

Esos relacionistas tienen un compromiso social muy fuerte porque conocen la repercusión de su trabajo y están consciente de la responsabilidad que tienen.

Esos relacionistas respetan a los públicos con los que trabajan, a los colegas y al país. Creen en la diversidad y los derechos de los demás.

Esos relacionistas saben de todo un poco por lo complejo de su profesión y porque siempre tienen que estar un paso al frente en las tendencias.

Esos relacionistas son estrategas, planificadores, tienen vasto conocimiento y son creativos.

Estos relacionistas conocen lo que pasa en Puerto Rico y en el mundo porque estar bien informados es parte fundamental y necesaria de su trabajo. 

Esos relacionistas lideran grandes movimientos y son uno de los mejores recursos que tienen las empresas. 

Esos relacionistas son los que con sus propuestas y trabajo han logrado grandes cambios sociales y los seguirán haciendo porque aman su trabajo, a su gente y a su patria como a ninguna. 

A esos relacionistas, los que dan el todo por el todo en su trabajo y luchan para que este país sea uno mejor; a esos -a esos mismos-, los felicito por ejercer de manera excepcional su profesión.

A todos mis colegas, ¡Felicitaciones en su semana!

sábado, 6 de octubre de 2018

Si se entendiera qué es relaciones públicas



Si se entendiera qué es relaciones públicas, las verdaderas, no las pseudo, las disfrazadas, las mal adjudicadas, los cuentos de camino o las leyendas urbanas, tendríamos un escenario social diferente y una mejor calidad de vida.

Si se conociera su alcance nos daríamos cuenta de lo importantes que son. Y es que las relaciones públicas es una de las profesiones más completas y multidisciplinarias; pero también una de las más complejas dentro del campo de la comunicación. Su radio de acción es vasto y variado.

Esto hace que, en muchísimas ocasiones, sea un poco difícil explicarla y aún más, entenderla. Como profesionales del campo, tenemos la responsabilidad de educar a los demás sobre sus virtudes y lo que representa para la sociedad.

Las relaciones públicas es un “proceso de comunicación estratégica que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y sus públicos”. Esa definición, que parece tan sencilla, pudiera no dejar apreciar su gran impacto.

Las empresas se establecen en una sociedad porque responden a una necesidad existente. Es por esto que buscan relacionarse de manera efectiva con sus diferentes públicos, que pueden ser muy variados. La estrategia de comunicación, que es cómo la empresa se va a comunicar o a acercarse a estos públicos, recae sobre el relacionista.

No importa el tipo de empresa que sea, las relaciones públicas son necesarias. El relacionista investiga los diferentes públicos, tanto internos como externos. Así conoce sus intereses y necesidades y los alinea con los objetivos empresariales.

Su responsabilidad en el desarrollo y ejecución de estrategias para lograr esa comunicación, estrechar lazos y establecer relaciones mutuamente beneficiosas, es muy grande. Luego evalúa lo que se implementó para conocer si fue efectivo o no y poder así, revisar, eliminar, modificar o cambiar lo que sea necesario.

Esto requiere, y es una de las cosas más apasionantes que le veo a nuestra profesión, un vasto conocimiento en la materia y en diversidad de áreas. Hay que saber de todo; de la industria con la que se trabaja, de historia, de economía, de política, de arte, lo que está pasando en el país, pero también en el mundo.

También se debe saber de protocolo, de redacción, de medios y redes sociales, quiénes son los líderes en las diferentes áreas de la sociedad y de mil cosas más. Por eso es que hay que estarse educando continuamente. A mayor conocimiento, mejor desarrollo y ejecución.

El saber, el conocer, nos da la profundidad necesaria para desarrollar estrategias de comunicación efectivas. Esto es importante porque de no trabajarlas correctamente se podría estar afectando a personas, empresas y grupos.

La profesión requiere los niveles más altos de conocimiento, ética y credibilidad, entre otras, en su ejecución. Por eso es que en Puerto Rico, desde hace diez años, se requiere una licencia para ejercerla (Ley Núm. 204 del 8 de agosto de 2008 para la creación de la Junta Reglamentadora de Relacionistas de Puerto Rico).

Esta licencia no busca limitar o cerrar un círculo y que nadie entre. Al contrario; lo que busca es quienes quieran ejercer las relaciones públicas lo hagan legalmente, de la manera correcta, que se eduquen constantemente y que aprendan a ejecutarlas ética y responsablemente.

La comunicación no es un juego, ni comunicar es cualquier cosa. Muchos piensan que es fácil y que cualquiera puede hacerlo. No todo el que dice que es ‘relacionista público’ tiene la preparación, el conocimiento y la experiencia para manejar la comunicación de una empresa, una organización o una persona. 

He ahí el porqué vemos, casi a diario, tantos desaciertos en la comunicación de agencias de gobierno, entidades, organizaciones y empresas. Lo más impresionante de esto, es que los errores, algunos crasos, son cosas básicas que con un poco de conocimiento en el área se hubiesen evitado. 

Las relaciones públicas no es una moda, un juego o un capricho, tampoco una tendencia; por lo que hay que practicarlas con la seriedad que ameritan porque ejercerlas, conlleva una gran responsabilidad. Por eso no debe estar en las manos de personas erróneas.

Y me refiero a los que no se siguen los principios éticos, no se preparan y no buscan el bien común. El que crea que el fin justifica los medios, le está haciendo un servicio flaco a la profesión y está dejando de ser responsable con el cliente, con la sociedad y, sobre todo, con él mismo.

El relacionista, el que está claro de lo que conlleva la profesión, busca construir, edificar y fomentar relaciones, no troncharlas o afectar a los demás. Desarrolla iniciativas que sean beneficiosas para el cliente, pero también para los demás.

Busca trabajar por el bien común y conseguir lo mejor para todos. Y esto quedó clarísimo durante el paso del huracán María con la respuesta de muchísimas empresas, organizaciones, grupos y la diáspora.

Estos grupos reaccionaron de manera inmediata, aún cuando el gobierno todavía no se había dado cuenta de lo que había pasado. De no ser por ellos, que ya tenían programas preparados porque dentro de la planificación estratégica se incluye el manejo de crisis, la primera respuesta hubiese sido casi nula.

Gran parte de nuestro trabajo tiene que ver con la opinión pública. Aquí no caben las medias verdades, la falta de información, la omisión, la propaganda y la manipulación, entre otras cosas, y diariamente vemos mucho de eso. Lamentablemente muchos confunden esto con relaciones públicas. Cuando venimos a darnos cuenta, todas tienen efectos negativos.

La gran diferencia con todas esas cosas es la intención y las tácticas que se usan. Las relaciones públicas trabajan con la persuasión, el bien común; no para destruir, denigrar o afectar a otros. Se persuade, no se manipula. Cuando se persuade se da toda la información para qué, por el análisis, las personas opten por lo que usted presenta, porque entienden es lo mejor.

La manipulación, por otro lado, solo da la información que le favorece al que la ofrece; la demás se omite para que escojan su planteamiento. Lo peligroso de esto, es que las personas toman sus decisiones fundamentadas en premisas falsas pensando que es lo mejor.

Antes de llamar relaciones públicas a algo, hay que evaluarlo. Si sus connotaciones son negativas, no es relaciones públicas. Si hay duda, se busca o se pregunta, pero no se debe repetir como el papagayo todo lo que otros dicen. 

Las relaciones públicas están fundamentadas en la responsabilidad social y el bienestar común. Por eso busca el entendimiento, lograr consenso y tender puentes. El sentido ético, el apego a la verdad y el compromiso con los demás, son fundamentales en el diario vivir de un relacionista.

Si se practicaran más las relaciones públicas, se buscaría estrechar los lazos entre las organizaciones y los públicos a los  que sirve. Se investigaría más y se trabajaría para atender las necesidades de las comunidades.

Se trataría de entender la opinión pública y que todos tienen el mismo derecho a ser escuchados. También habría más transparencia,  menos confusión y más consenso entre las partes. Se trabajaría más por el bien común. 

Tendríamos una mejor sociedad y un mundo mejor; de eso, no tengo la menor duda. 



lunes, 18 de junio de 2018

La importancia de la estrategia en la comunicación



Mi amiga Brenda comentó estos días en las redes sociales sobre el fallido intento de algunos funcionarios de gobierno y representantes en explicar el porqué de la derogación de la Ley 80 (Compensación por despido injustificado).

Mencionaba que no importaba cómo lo intentaran comunicar, fallaban. Que se enredaban y no había claridad. Pero mencionó también a otro líder legislativo que, aunque a algunos no les guste su estilo autoritario, sabe comunicar. 

Indicaba que hacía buen uso del lenguaje, utilizaba analogías y referentes; en fin, que comunicaba muy bien su posición. Y no estábamos hablando de estar de acuerdo con su posición; sino de la efectividad de la comunicación.  

Entonces le comenté que eso no era casualidad, -ella también lo tenía claro- que esa era la diferencia entre tener en su grupo de trabajo personas con la preparación académica en comunicación y relaciones públicas, profesionales con experiencia y, sobre todo, estrategas de la comunicación.

Y es que se habla mucho de la comunicación y de su importancia para el gobierno, las empresas, organizaciones, instituciones sin fines de lucro y para las personas. Pero, en muchísimas ocasiones se falla porque se concentran en la táctica y no le prestan atención a lo verdaderamente importante, que es la estrategia.

Y digo esto porque comunicar no es cualquier cosa, ni es algo tan fácil de hacer. Hay que tener el conocimiento para poder delinear un plan estratégico de manera que tengamos claro a quiénes, el cómo, el cuándo y el por qué de la comunicación.

No es hacer lo primero que se nos ocurre, lo que creemos que es o simplemente reaccionar a todo lo que pasa. No es poner un montón de troles a decir cualquier cantidad de cosas. Que algunos sólo repiten como el papagayo lo que se les dice o su único fin es atacar a los contrarios y defender y ensalzar a los suyos.

Hemos visto, cada vez más, cómo la falta de transparencia, el decir una cosa y luego hacer otra, los mensajes contradictorios, el recoger vela de lo que se dijo, el estar corrigiendo la información, el ocultarla o cambiarla, entre muchas cosas más, hace que el gobierno pierda credibilidad.

Y es que cuando no se tiene claro lo que es la comunicación y cómo se trabaja una estrategia, pasa eso. No se puede estar reaccionando a cualquier cosa sin tener un plan claro de lo que se quiere comunicar.

Cuando las cosas no se conocen, hay que darlas a conocer. Cuando se confunden, hay que aclararlas. Cuando no se entienden, hay que explicarlas. Cuando se tienen los conceptos erróneos, hay que corregirlos. Siempre hay que dar la información real y veraz de la manera más ética posible.

En la vorágine que estamos viviendo no sabemos ni la hora que es. El discurso va por un lado y la acción por el otro. Simplemente, se está reaccionando. Y eso, el pueblo lo percibe.

Hace poco vi una foto de una secretaria saludando a alguien. Ni me acuerdo de qué era; pero sí me fijé que detrás, en el piso, estaban tirados los zapatos de ella. Eso fue lo que se movió en las redes. Hasta para eso hay que tener ojo. Siempre se debe ver más allá y adelantarse a las cosas. Detalles como ese, aún cuando parecen insignificantes, no se deben dejar pasar porque todo comunica.

 Tampoco se debe decir lo primero que se nos ocurre o reaccionar a todo. La comunicación hay que pensarla, hay que planificarla y hay que delinearla. Hay que poner un objetivo y todos los mensajes deben ir encaminados a cumplirlo. Pueden pasar miles de cosas -y pasan- y deben atenderse; pero siempre se debe tener claro cuál es el norte. No dejarse arrastrar por el torbellino del día.

Otra cosa importante, las batallas hay que escogerlas. Se deben sopesar las situaciones y decidir si se responden o se dejan caer. No disparar a lo loco a diestra y siniestra. Atacando o defendiendo como reacción. En esos momentos es que más se debe tener claro el objetivo de la comunicación. Nada se puede tomar personal.

Como parte de la estrategia de comunicación, hay que preparar al funcionario o portavoz. Debe tener toda la información y hablar con la verdad; no debe esconderse nada. Es mejor que usted diga las cosas como son a que otro lo haga.

A veces, por temor a no poder controlar las cosas se omite o se esconde información. Ese es uno de los errores más grandes que pueden cometerse. Ejemplo de esto, ha sido las muertes después del huracán María.

Si la oficialidad hubiese dado los datos reales desde un principio; no se estuviera pasando lo que ahora. Se hubiese buscado corregir el problema con premura para salvar vidas. Esconder la cabeza como el avestruz, no es la solución.

Por eso es importante que los funcionarios y portavoces reciban adiestramiento de cómo manejar la comunicación. Los ‘media training’ son necesarios. Se debe foguear al portavoz y hacerlo bien. No pasándole la mano, no preguntándole cosas bobas y fáciles. Tiene que aprender a decir las cosas claras, entendibles y concisas. Debe aprender a comunicar.

Y podría decir muchas cosas más y dar ejemplos de porqué es importante la estrategia de comunicación. Pero creo que el punto ya está claro. La comunicación se planifica y debe estar en manos de los estrategas porque ni es fácil, ni cualquiera lo puede hacer.

Y si todavía hay dudas, sólo hay que comparar la comunicación del líder legislativo con la de cualquier otro funcionario de gobierno. Nada más con el testigo.

domingo, 11 de marzo de 2018

Esa sombrilla que nos cobija


Parte de los estudiantes de Relaciones Públicas que participaron
en la Casa Abierta y una colá. Foto: Patricia Fernández

Suelo utilizar analogías, símiles, metáforas, relaciones, comparaciones y todo lo que aparezca cuando explico algo para simplificarlo y lograr el entendimiento. A veces algunos conceptos muy abstractos, complejos o difíciles de explicar lo ameritan.

Uno de esos conceptos es las relaciones públicas. Algunos no entienden su fundamento o dimensiones y se le da cualquier significado o se encasilla. No se dan cuenta que es el cerebro, la médula de la comunicación de una empresa, persona u organización.

Amo esta profesión, por lo completa y multidisciplinaria que es. Por eso y para ello hay que prepararse al máximo. Hay que saber lo que ocurre en el país y en el mundo porque todo lo que pasa en cualquier parte nos afecta. Hay que leer, buscar, estar al día e ir más allá de lo que nos dan.

Hay que conocer las tendencias en todos los campos, cómo funciona el gobierno, el proceso legislativo, la diferencia entre persuasión y manipulación, lo que es comunicar y lo que es propaganda. De arte, de música, de cultura y de lo que sea. Además del conocimiento, el elemento ético es primordial.

A mayor conocimiento, más profundidad de pensamiento y mejor desarrollo estratégico. Porque como le digo a los estudiantes, esa información la tienen guardada en su ‘disco duro’ y aflora cuando van a desarrollar una estrategia.

Las relaciones públicas está regulada en Puerto Rico porque la comunicación es algo sumamente importante y trabajarla conlleva una gran responsabilidad. Muchos todavía no han entendido cuán neurálgica es la profesión y su universalidad.

Una empresa o persona desea comunicarse con sus diferentes públicos. Por eso es una función gerencial y aparece en la estructura organizacional. El relacionista es el artífice, es la persona encargada de desarrollar la estrategia de comunicación de una empresa.

Las empresas establecen un objetivo o meta. Todo dependerá de lo que se quiera comunicar y cómo se quiera hacer. Qué es lo que quiere lograr. Cómo quiere proyectarse ante los diferentes públicos y cómo quiere que lo perciban. Qué relación quiere tener con cada uno de ellos.

Luego de investigar, se debe planificar estratégicamente para ejecutar y poder así establecer relaciones favorables y productivas tanto para la empresa, organización, institución o persona como con los diferentes públicos con los que se relaciona. He ahí el valor de las relaciones públicas.

Muchos no han visualizado en entendido que las relaciones públicas es el fundamento, la base, y todo lo demás se desarrolla de acuerdo a esto. Para explicarlo, uso la sombrilla. Y lo muestro de varias maneras. Una de ellas, que bajo las relaciones públicas están las demás áreas de comunicación.

Dentro de una empresa, sea grande o pequeña, persona o institución que quiera tener relación con sus diferentes públicos, sean internos o externos, la estrategia de comunicación es lo principal. Teniendo esto ya establecido, otras disciplinas desarrollan sus estrategias; pero la línea direccional la da relaciones públicas.

Y espero que esto no cause confusión o un malentendido, ni que se tome como que es la mejor rama y está sobre las demás. Todas son complemento pero a nivel institucional, el encargado de establecer la estrategia comunicacional en la que todo lo demás se desarrolla, es el relacionista.

Pues ese fue el tema que utilizaron los estudiantes de relaciones públicas para la ‘Casa abierta de Sagrado’. Les di el concepto y ellos lo desarrollaron todo. Los dejé que hicieran. Mi función es -siempre lo he creído así- es darle el espacio y monitorearlos. Observo y sólo entro cuando es necesario.

La doctora Wanda del Toro, profesora de relaciones públicas y parte del equipo, utilizó también el ejemplo de la sombrilla para explicarle a los estudiantes la función del relacionista dentro de la empresa.

La parte que nos cubre es la empresa y el eje central que abre y cierra la sombrilla es el relacionista. Que con el desarrollo de las estrategias de comunicación hace que despliegue y nos cubra. ¿Verdad que está ‘cool’? Claro y sencillo. Pues daba gusto ver el trabajo que desarrollaron y con la pasión que lo presentaban. Lo hicieron de manera fácil, gráfica y entendible para todos. Fue genial.

Además de que presentaron el ‘Case Study’ de JetBlue, ganador de premio Excel de la Asociación de Relacionistas Profesionales de Puerto Rico y que fue desarrollado por Jescel Rolón, exalumna de la institución. Los chicos terminaron súper “pompea’os” y están listos para comerse el mundo.

Demostrado está, y dicho por muchos, que las relaciones públicas es la profesión del futuro porque es la que desarrolla la comunicación estratégica de la empresa basada en su plan de negocio o intereses institucionales.

Así que, si queremos desarrollar unas estrategias de comunicación efectivas para las empresas y clientes, no hay de otra que utilizar la maravillosa sombrilla de las relaciones públicas.

Y hartamente demostrado está que si utilizamos al sombrilla correcta, de acuerdo a la necesidad del cliente, y nos cobijamos bajo ella, poco nos vamos a mojar.