Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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domingo, 5 de octubre de 2025

La ética, el criterio humano y la IA

https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/ 
https://outsourcedstaff.com.au/artificial-intelligence-solutions/


Recién se celebró la convención de la Asociación de Relacionistas de Puerto Rico enfocada en la inteligencia artificial y nuestra profesión; la cual estuvo excelente. Quedó claro que la IA no vino a reemplazarnos, sino a ponernos a prueba: ética, criterio y humanidad son ahora los verdaderos diferenciadores.

 

Desde hace un tiempo, vengo reflexionando sobre la inteligencia artificial y su uso en las relaciones públicas y en la vida diaria. Últimamente, y gracias a una amiga relacionista, vengo dándole casco a un aspecto que casi no se toca, su impacto en el ambiente y en nosotros; algo que no podemos tomarlo a la ligera. 

 

La IA se ha convertido en una herramienta cotidiana en comunicación y relaciones públicas. Sin embargo, su uso indiscriminado genera riesgos éticos, ambientales y profesionales. Como muchos, hago uso de esta, pero soy clara con ello porque la transparencia y la ética deben estar presentes, siempre. 

 

Con esto en mente, he incluido en mis clases unas guías de uso, pero también unas guías para mí. Las preparé y mi GPT las revisó y editó. (Siempre me dice: ‘Tienes mucho texto’, y tiene razón. Jejeje)

 

De hecho, esto es un compendio -tengo guías más completas aparte- porque le pedí lo puntual de lo que tengo para incluirlo en una hoja. Así que, por si alguno lo encuentra útil, aquí las comparto: 

 

 

Guía para el uso responsable de la inteligencia artificial
en las relaciones públicas

Introducción

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta cotidiana en comunicación y relaciones públicas. Sin embargo, su uso indiscriminado genera riesgos éticos, ambientales y profesionales. Esta guía ofrece criterios claros para integrar la IA de forma consciente, estratégica y socialmente responsable.

 

Principios rectores

a) Principio de necesidad – Evalúa si realmente necesitas la IA.
b) Principio de impacto – Considera el efecto en metas profesionales y sociales.
c) Principio ambiental – Reconoce el consumo energético y de agua.
d) Principio ético – La IA apoya, no sustituye tu voz profesional y humana.
e) Principio de optimización – Sé claro y eficiente en las consultas.
f) Principio de equilibrio – No sustituyas con IA la creatividad ni la reflexión.

 

Checklist de decisión rápida

✔ ¿Es estratégico? – Relacionado con trabajo o no.
✔ ¿Es puntual y necesario? – Responde a una necesidad concreta.
✔ ¿Apoya mis metas? – Contribuye a mi desarrollo profesional y social.
✔ ¿Lo resuelvo sola en <10 min? – Si sí, hazlo tú. Si no, usa IA.

✔¿Podría hacerse daño si esta información se comparte o automatiza sin contexto?

 

El rol del relacionista

1. Dar visibilidad al impacto ambiental y social.
2. Exigir transparencia a las compañías de IA.
3. Educar a clientes y organizaciones sobre uso responsable.
4. Promover políticas públicas que regulen la IA.
5. Usar la comunicación con propósito para visibilizar desigualdades.

 

Preguntas para la práctica profesional

• ¿Este uso de IA refleja mis valores como relacionista?
• ¿Puedo defender públicamente esta decisión?
• ¿Estoy considerando el costo ambiental y social?
• ¿Mi producto final lleva mi sello profesional y creativo?

 

Nota final

Usar la IA con conciencia es un acto de coherencia profesional, compromiso social, respeto al ambiente y amor a la profesión. El relacionista es, más que usuario, guardián del criterio, la transparencia y la ética en la era digital.


Referencias

Vega, M. & ChatGPT (2025). Mini-argumentario: IA y enfriamiento de servidores. Documento inédito para la ARPR.
Vega, M. & ChatGPT (2025). Checklist '¿Uso la IA o no?'. Documento inédito.
Vega, M. & ChatGPT (2025). Miniguía para estudiantes: Uso responsable de la IA. Documento inédito.

 

 

La transparencia y la ética deben estar sobre todas las cosas, más en nuestra profesión. Como parte de una comunidad, debemos tener claro el efecto de nuestras acciones en los demás, en el ambiente y en la sociedad. Al final, todos somos corresponsables de todo y de todos.

 


https://www.vecteezy.com -Kiryl Balbatunou

viernes, 6 de enero de 2023

La reputación y su valor


Debido a varios acontecimientos que han ocurrido en el país, durante estos últimos días he estado rumiando y cavilando sobre la reputación y su valor. Es que siempre he visto la reputación como algo sumamente importante en todas las facetas de la vida. 

 

No importa en el ambiente que uno se desenvuelva; ya sea laboral, personal o en cualquier otro, la reputación marca el camino. Y es que uno no solamente es lo que cree que es, sino lo que los demás piensan que uno es.  

 

Porque ahí está lo neurálgico de la reputación; que no es algo que uno posee, no es suyo, de su propiedad o lo puede controlar; sino que es una apreciación de los demás, es propiedad suya, es otorgada por otros, es dada.

 

No es cuestión de uno creer o decir que ‘mi reputación es buena’ o ‘voy a hacer esto para tener buena reputación’, o ‘Ahora voy a hacer que me apoyen’; entre otras frases más.

 

Por más que algunas personas tratan no lo consiguen. ¿Por qué? Porque quien adjudica es el otro, son los demás. Estos podrían percibir que no es genuino, que es orquestado o que podría ser buscando algo en específico. 

 

Así que no está limitado a una acción, mucho menos cuando es planificada, manipulada, trabajada o para quedar bien; sino es que el resultado de muchas cosas, de tiempo, de interacciones, de observación.

 

La reputación es, según el Diccionario de la lengua española, una ‘opinión o consideración en que se tiene a alguien o algo’. Como segunda acepción indica que es el ‘prestigio o estima en que son tenidos alguien o algo’.

 

Es que la reputación es el resultado de la credibilidad, la ética, la confianza, la transparencia, los valores, los hábitos, los comportamientos, las reacciones, el sentido de justicia, los códigos y las contribuciones sociales; entre otras muchas más. 


‘Cría fama y acuéstate a dormir’, ‘Uno recoge lo que siembra’, ‘No sólo debe ser la mujer del César, sino parecerlo’, ‘Quien siembra vientos, recoge tempestades’; ¿no les dice algo? 

 

De como las personas actúen, los demás le adjudicarán una buena o mala reputación. Tener buena reputación equivale a tener buen nombre, a ser reconocido, a tener prestigio, a ser respetado. 

 

Por el contrario, tener mala reputación es tener mala fama; pensar que no es confiable, que no es honesto, etc. Y vuelvo y menciono, esto tiene que ver cómo el o los otros lo ven; aun cuando pudiera ser que no fuera el caso. 

 

La reputación se construye día a día, con todo lo que hacemos y decimos. Es la acumulación de muchas cosas. Es mostrarse tal cuál es, es respetar a los demás, es ser justo, ético, honrado, transparente, etc. Porque esto es lo que hará que tengas buena reputación; no al revés.  

 

Debemos estar claros que la reputación es un resultado. Y que hay que cuidarla y ser constante, porque como bien dijera Warren Buffet: “Se necesitan veinte años para construir una reputación y cinco minutos para arruinarla”.

 

Reflexionemos sobre esto, porque como él mismo añade: “Si piensas en eso, harás las cosas de manera diferente”. Y esto no sólo aplica a las personas, sino también a las organizaciones, las empresas, las instituciones, e incluye el entorno digital. 

 

En cada uno de nosotros está decidir qué tipo de reputación queremos tener y trabajar en ello. Todo dependerá del valor que le demos.


domingo, 17 de octubre de 2021

La licencia no te hace relacionista


El que me conoce sabe que no me ando con rodeos ni paños tibios y llamo las cosas por su nombre. Llevo un buen tiempo rumiando este punto de vista que comparto y es que la licencia no hace a uno relacionista.

 

La licencia es sólo un permiso que te da el estado para que puedas ejercer las relaciones públicas en Puerto Rico. Se supone que te la otorguen porque eres relacionista.  

 

Ser relacionista tiene que ver con muchas cosas; no con un papel. Ser relacionista tiene que ver con ética. Tiene que ver con los valores de integridad, honestidad, lealtad, equidad y profesionalismo. 

 

Es realizar nuestra labor con honradez y rectitud, protegiendo nuestra reputación personal y profesional; como también así la de los patronos y los clientes. 

 

Tiene que ver también con actuar con transparencia y verticalidad, evitando acciones que representen conflictos de intereses. También con proteger la confidencialidad de la información privilegiada. 

 

Es buscar ser justo con todos y promover la igualdad de derechos, deberes y el bien común. Es educarse e investigar. Es ser proactivo y responsable.

 

Es no atentar contra la reputación e integridad de sus colegas a través de expresiones o acciones. Es respetar el trabajo de otros relacionistas. No practicar la competencia desleal.

 

Es dar la información veraz, correcta, no manipulada, falsa, alterada o sesgada para beneficiar a su cliente. Es asesorar a sus clientes para no caer en conductas inmorales, ilegales o antiéticas.

 

Es propiciar el flujo de información y todos los puntos de vista para que las decisiones se tomen de manera informada. Es no garantizar resultados específicos, publicaciones o cobrar por eso.

 

Tiene que ver con el pensamiento estratégico y recomendar a su cliente cosas que sean en beneficio de su negocio u organización, pero también de la sociedad. Es ver el macro y no el micro. 

 

Debemos trabajar por el bien común, buscar aportar a una mejor relación entre su cliente y sus públicos. A hacer las cosas correctamente, a hacerlo bien. Es hacer una mejor sociedad y un mejor país.

 

Todas estas cosas y más, no las da un papel. Eso lo da la esencia y el profesionalismo. Eso viene con uno y se va forjando en el tiempo. Tiene que ver con lo que somos, lo que pensamos y lo que hacemos.

 

Creo que debemos reflexionar en lo que somos y lo que hacemos. Y voy a decir esto y me pueden caer chinches, pero así lo pienso. Podemos tener personas con licencia y que les falta mucho y otros, que no la tengan, pero cumplen con todo lo que he dicho. 

 

Busquemos ser cada vez mejores profesionales y dar lo mejor de nosotros. Este país lo necesita. Podemos aportar mucho, pero siempre velando y cumpliendo con las normas ética y los valores.  

 

La licencia lo que hace es validar que estás apto para ejercer las relaciones públicas en Puerto Rico. Mi fe es que seamos muchos relacionistas con licencia. Eso espero. En eso creo y en eso confío.

viernes, 5 de marzo de 2021

Comunicar es fácil, cualquiera puede hacerlo.

Ilustración tomada de Freepik.com

“Comunicar es fácil, cualquiera puede hacerlo”, esa pareciera ser la consigna de muchos. ¿Para qué entonces necesitas estudiar comunicación? ¿Para qué necesitas estar licenciado? ¿Para qué tener que tomar cursos de educación continuada y buscar actualizar el conocimiento? ¿Para qué seguir unos códigos de ética?

 

Muchísimos de los problemas que se dan en las empresas y, más aún en el sector público, es que muchas de las personas que están como asesores en comunicación, no tienen la preparación ni la experiencia. 

 

Y no es algo nuevo. Esto es recurrente y se puede ver administración tras administración, no importa del partido que esté en el poder. Y no es cuestión de política, porque hay buenos comunicadores que militan en diferentes partidos. 


Esto tiene que ver con preparación académica, con experiencia, con ética, con deseos de hacer un buen trabajo y comunicar de manera fehaciente; no para el chanchulleo, el partidismo o la propaganda. 

 

Esta es una profesión en la que no se puede tocar de oído, porque conoces gente en los medios o porque eres simpático y amigable. Aquí lo más importante es el pensamiento estratégico, el conocer tus públicos y sus intereses y necesidades.  

 

Vemos cómo, por casos que conocemos y el que se ha ventilando en la palestra en estos días, si alguien quiere guisar en el gobierno, lo primero que hace es incorporar una empresa de asesoría en comunicación. 

 

Y te encuentras con políticos derrotados, familiares o personas relacionadas a políticos o a funcionarios públicos nombrados por políticos que, sea por lo que sea, deciden o entienden que son idóneos para ‘asesorar’ en cuestiones de comunicación. Porque comunicar es fácil… 

 

Si así fuera, no estaríamos pasando por todo lo que pasamos. No se estarían cometiendo tantos errores en cosas básicas. No se estaría viendo la propaganda rampante, tanto desacierto en los mensajes, en las estrategias, en la ejecución. Hubiese transparencia, hubiese confianza, hubiese claridad. 

 

Para comunicar de manera efectiva hay que investigar, segmentar los públicos, planificar estratégicamente, ejecutar de acuerdo a lo establecido y medir el trabajo que se hace. Todo esto tiene que estar a tono con los objetivos institucionales y las políticas empresariales o la política pública.

 

Por eso es que el desarrollo estratégico de la comunicación debe estar en manos del relacionista. Porque es el profesional que trabaja para establecer y mantener relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y sus públicos. Esto se logra con el conocimiento, la experiencia y un gran sentido ético. No es decir cualquier cosa, no es hacer cualquier cosa, no es complacer. 

 

Todos los profesionales de las diferentes ramas de la comunicación, muy especialmente los relacionistas que son los que cuentan con la pericia para diseñar la estrategia de comunicación, están conscientes de esto.

 

Para muchas personas los relacionistas somos chanchulleros, manipuladores, propagandistas y muchas cosas más. Gran responsabilidad en esto tienen esas personas que sin conocimiento en la profesión utilizan cualquier cantidad de mañas para ‘comunicar’ o lograr lo que quieren. Para muchos ‘el fin justifica los medios’ porque lo importante es salirse con la suya. Algo completamente inaceptable.

 

De cómo se maneje la comunicación dependerán muchas cosas. Si no se hace correctamente podría ser una gran complicación. En esto, se le puede ir la vida a la empresa o a la agencia. Ahora bien, ¿seguimos creyendo que comunicar es fácil y cualquiera puede hacerlo?. 


martes, 1 de octubre de 2019

Esos relacionistas…



¿Cuántas veces hemos escuchado la frase: “Esos relacionistas…” -y hasta con el público ‘enganchado’- en un tono algo burlón y despectivo? Estoy segura que más de una.

Pero lo que me queda muy claro es que quien lo dice, y más si usa el ‘tonito’ despectivo, no tiene idea de los que es relaciones públicas y mucho menos cuál es el trabajo que realiza un relacionista. 

Y es que esos relacionistas buscan establecer buenas relaciones entre las organizaciones y sus públicos de una manera estratégica y bien pensada. Nada de ‘la manga production’.

Esos relacionistas tiene la ética como la brújula que los guía. Su trabajo está fundamentado en la credibilidad, la reputación y en la confianza. Su fin, cumplir con su cliente y trabajar para el bien común. 

Esos relacionistas se toman muy en serio su trabajo, porque saben que comunicar, no es cualquier cosa. Persuaden, no manipulan porque saben que va en contra de los principios de la profesión.

Esos relacionistas tienen un compromiso social muy fuerte porque conocen la repercusión de su trabajo y están consciente de la responsabilidad que tienen.

Esos relacionistas respetan a los públicos con los que trabajan, a los colegas y al país. Creen en la diversidad y los derechos de los demás.

Esos relacionistas saben de todo un poco por lo complejo de su profesión y porque siempre tienen que estar un paso al frente en las tendencias.

Esos relacionistas son estrategas, planificadores, tienen vasto conocimiento y son creativos.

Estos relacionistas conocen lo que pasa en Puerto Rico y en el mundo porque estar bien informados es parte fundamental y necesaria de su trabajo. 

Esos relacionistas lideran grandes movimientos y son uno de los mejores recursos que tienen las empresas. 

Esos relacionistas son los que con sus propuestas y trabajo han logrado grandes cambios sociales y los seguirán haciendo porque aman su trabajo, a su gente y a su patria como a ninguna. 

A esos relacionistas, los que dan el todo por el todo en su trabajo y luchan para que este país sea uno mejor; a esos -a esos mismos-, los felicito por ejercer de manera excepcional su profesión.

A todos mis colegas, ¡Felicitaciones en su semana!

jueves, 30 de mayo de 2019

¿Realmente es relaciones públicas?


 
Esta mañana estaba viendo la conferencia de prensa ofrecida por la Fiscalía Federal, el FBI y el Departamento de Justicia de Puerto Rico sobre los arrestos por empleados fantasmas en el Capitolio.

No voy a entrar en las acusaciones o los pormenores de lo que allí se discutió porque no es el objetivo de esta entrada. Sin embargo, hago esta trepadita porque algo me llamó la atención, y me preocupó.

Y es que la jefa de los fiscales mencionó que a principio de este cuatrienio una de las personas arrestadas incorporó una empresa para brindar asesoría política y administrativa, talleres, relaciones públicas y consultoría. Esa compañía obtuvo contratos con el Senado y la Cámara de Representantes.

Esto es lo que quiero discutir; la consultoría en relaciones públicas. El término ‘relaciones públicas’ se ha convertido en el hoyo negro que todo se lo traga, es el saco donde cabe todo y todo se justifica con ellas.

Tenemos mucha gente haciendo ‘relaciones públicas’ que realmente no tienen idea de lo que es. No lo estudiaron, no tienen experiencia y mucho menos están licenciados. Simplemente es el subterfugio porque suena ‘cool’ y ‘cae bien’ en todo lo que se ponga.

Muchos desconocen que en Puerto Rico hay que tener licencia. Pero no importa, como la mayoría de la gente no tiene idea de lo que realmente es; pasa. Simplemente lo usan como un término útil para justificar cualquier cosa que quieren hacer.

Pues resulta que las relaciones públicas no es cualquier cosa. “Es un proceso de comunicación estratégica que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y sus públicos”.

Es la planificación estratégica de la comunicación de una persona, una empresa o una institución. Su fin último es lograr el entendimiento con los diferentes públicos a los que sirve cumpliendo con una responsabilidad social y buscando siempre el bien común.

Se desarrolla un programa de comunicación a corto, mediano y largo plazo e incluye los diferentes públicos. Se planifica estratégicamente desarrollando objetivos, estrategias y tácticas que luego se implementan. Posteriormente se evalúa su efectividad.

Las relaciones públicas envuelve investigación. No es de ‘la manga production’, no es poner ‘cualquier cosa’ o que suene a eso.

Muchos llaman relaciones públicas a lo que hacen, que realmente es propaganda. Esta busca adelantar alguna agenda o creencia, ya sea religiosa o política. Se juega con las palabras y los conceptos y se disfrazan las cosas de manera que se acepte todo lo que se dice.

En la práctica de las relaciones públicas la ética es fundamental. Se trabaja con datos y hechos reales. Se trabaja con persuasión, no con manipulación. 

En este país, lamentablemente, cada vez más personas –que no tienen claro el concepto de lo que es relaciones públicas- utilizan más la manipulación y la propaganda que la persuasión.

Persuadir es dar todos los argumentos y elementos para que la persona, al hacer la evaluación de los mismos, concluya lo que usted presenta porque es la respuesta lógica a considerar.

Manipular es elimina algunos elementos, obviar información, cambiar o alterar cifras o datos, decir medias verdades y dirigir el pensamiento para que la gente piense lo que quieren que piense. Es dirigir la conclusión porque si se hubieran tenido todos los elementos, lo más seguro es que no optaría por eso.

La comunicación es una gran responsabilidad y no cualquiera puede trabajarla. El relacionista es la persona capacitada para ello. Y es que pensamos que comunicar es fácil y que todo se vale. Algo completamente errado.

He estado rumiando todo el día el rol del relacionista y las relaciones públicas en la sociedad. Esta situación de hoy me hizo reconocer la importancia de la licencia para ejercer la profesión. No todo el que dice ser relacionista lo es, tampoco el que dice hacer relaciones públicas las hace.

Dejemos de hacer de las relaciones públicas el ‘hoyo negro’ donde todo cabe y llamar relaciones públicas a lo que realmente no lo es. Quien las vaya a trabajar, debe estar realmente preparado para hacerlo. Es momento de empezar a darle valor al verdadero profesional de las relaciones públicas.



miércoles, 8 de agosto de 2018

Ser relacionista en Puerto Rico




Hoy, 8 de agosto, se cumplen diez años de la aprobación de la ley para reglamentar la práctica de las relaciones públicas en Puerto Rico. (Ley Núm. 204 del 8 de agosto de 2008 para la creación de la Junta Reglamentadora de Relacionistas de Puerto Rico). Lo que me ha llevado a esta reflexión.

Las relaciones públicas se definen como “un proceso de comunicación estratégica que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y sus públicos”. Pareciera algo sencillo, pero no lo es.

Y es que comunicar no es cualquier cosa. Muchos piensan que es fácil y que cualquiera puede hacerlo. He ahí el porqué vemos, casi a diario, tantos desaciertos en la comunicación de agencias de gobierno, entidades, organizaciones y empresas.

Se nota a leguas cuándo se tiene o no una estrategia de comunicación. Vemos que se cometen errores crasos en cosas básicas; tanto de estructura como de contenido.

Para manejar la comunicación se requiere educación formal, experiencia, conocimiento en diferentes áreas, saber de la actualidad local e internacional, sentido crítico y, sobre todo, ético; entre muchas cosas más.

La razón de ser de las relaciones públicas está en la opinión pública. El relacionista es un forjador de opinión. Su función es neutralizar la opinión pública negativa, reforzar positiva y, en ocasiones, crearla.

Por eso es tan necesario que el ejercicio de la profesión esté regulado. No es para limitar el acceso a ella, sino para que los que aspiren trabajar con las relaciones públicas y el desarrollo de estrategias de comunicación, estén capacitados para ello.

Si no se trabaja correctamente, se pueden asesinar reputaciones y destruir personas. De eso, mucho hemos visto. También hemos visto cómo se usa la manipulación, la propaganda, la posverdad, las noticias falsas, los hechos alternativos y la desinformación, entre otras, para adelantar agendas.

Las relaciones públicas buscan persuadir, no manipular. La diferencia entre persuasión y manipulación es la intención. Cuando se persuade se da toda la información para qué, por el análisis, las personas opten por lo que usted presenta, porque entienden es lo mejor.

Cuando se manipula, se da solo la información que le favorece al que la ofrece; la demás se sesga o se omite para que escojan su planteamiento o adopten sus sugerencias. Lo peligroso de esto, es que las personas toman sus decisiones fundamentadas en premisas falsas pensando que es lo mejor. ¿No es eso engañar?

Las relaciones públicas están fundamentadas en la responsabilidad social y el bienestar común. Por eso busca el entendimiento, lograr consenso y tender puentes. El sentido ético, el apego a la verdad y el compromiso con los demás, son cruciales en el trabajo de un relacionista.

Por eso es tan necesario que esté regulada y que se exija una licencia para ejercerla en Puerto Rico. Es fundamental tomar cursos de educación continuada para estar actualizado y, sobre todo, promover el comportamiento ético porque en nuestra profesión, sólo tenemos nuestra reputación y credibilidad.

La comunicación debe estar en manos de los que saben porque, como se indica en el preámbulo de la ley, entre sus deberes “figura el desarrollo de mensajes que impactan directamente sobre la opinión pública, así como la responsabilidad de asesorar a la organización o individuo para quien ofrece servicios sobre la importancia de que sus acciones, no sólo respondan a intereses particulares, sino al interés público”.

Diez años han pasado desde que se aprobó la ley y mirando el camino recorrido, con todas las fallas y virtudes que pudiera tener la misma, ha sido un gran paso. Como mencionara antes, la idea no es ‘cerrar el círculo’, sino que los que trabajan con las estrategias de comunicación de una empresa, persona o institución, estén preparados para ello.

Sólo confío que los empleadores, los demás profesionales de la comunicación y el pueblo, entiendan la gran importancia de esta legislación. Porque la comunicación, no es un juego.