Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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lunes, 4 de enero de 2021

“El gobierno no está para hacer relaciones públicas”


‘El gobierno no está para hacer relaciones públicas’, fue la línea que un periódico digital utilizó ayer como título para una entrevista al nuevo secretario del Departamento de Asuntos del Consumidor de Puerto Rico (DACO), Edan Rivera Rodríguez.

 

“Pero creo que es importante que DACO esté en la calle y la gente lo vea que está trabajando. No como una estrategia de medios particularmente sino haciendo el trabajo de verdad…es importante que la gente vea que el gobierno está trabajando”, manifestó.


“Yo preveo que sí (que estaré en la calle) sobre todo porque creo en la misión del DACO y creo que tiene mucho que aportar a Puerto Rico. Yo sí creo que es importante que no solo se ponga en vigor la reglamentación vigente sino que la gente sepa que el Gobierno está para defender a la gente. El Gobierno no está para hacer relaciones públicas. Es para producir resultados que sean positivos”, agregó. 


https://www.noticel.com/gobierno/ahora/top-stories/20210103/secretario-del-daco-el-gobierno-no-esta-para-hacer-relaciones-publicas/


Tengo que confesar que me molesté al leerlo porque se usa el término ‘relaciones públicas’ de manera despectiva para nombrar cualquier cosa. Pero luego lo pensé mejor y me di cuenta que fue una declaración desacertada por desconocimiento y nos corresponde a nosotros, los relacionistas, educar a los demás sobre nuestra profesión.

 

Las relaciones públicas, las verdaderas, es un proceso de comunicación estratégica que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y los diferentes públicos con los que se relaciona o sirve. 

 

Es establecer vías de entendimiento, conocer las necesidades y encaminar estrategias a cumplir con ese grupo al que se sirve. No es sólo enviar comunicados, hacer fiestas, esconder a su cliente o mentir, como algunos piensan. Eso, no es relaciones públicas. 

 

Realmente es un esfuerzo genuino, ético y serio por lograr el bien común y hacer de la sociedad una mejor. Otra cosa, son cuentos de camino.

 

Y he allí su importancia, más que todo para el gobierno. Pero hablo de las de verdad, no la propaganda disfrazada con nombre de relaciones públicas, que es lo que utilizan algunos. He allí el meollo del asunto y porqué muchos tienen una idea errada sobre esta profesión. 

 

Por eso la importancia de que sea un profesional licenciado el que trabaje y desarrolle la planificación estratégica de la comunicación. En el gobierno hay muy buenos relacionistas que están licenciados y que hacen un trabajo encomiable.  

 

Esta nueva administración está impulsando que quienes ocupen las posiciones de directores de comunicación sean personas licenciadas y preparadas, a ver si al final se logra o es sólo pa’ las gradas. Confío que se cumpla.

 

El que una persona preparada y con licencia esté al frente de la comunicación, garantiza, por lo menos de entrada, que el trabajo se hace de una manera profesional, ética y responsable. 

 

Y está la idea de que cualquiera que estudia alguna rama de la comunicación puede hacer el trabajo. Y no me mal entiendan, alguno podría hacerlo, pero cada rama tiene su especialidad y la nuestra es el desarrollo estratégico. 

 

Relaciones públicas no es enviar comunicados, buscar el ‘photo opportunity’ o citar a conferencias de prensa. El relacionista, tomando como base la misión de la agencia, establece objetivos de comunicación para los diferentes grupos con los que ésta tiene contacto y desarrollar estrategias para lograr el entendimiento y la colaboración. 

 

Y cuando hablamos de públicos podríamos mencionar una gran diversidad, tanto internos como externos. No es sólo la comunidad. Se trata de empleados, vecinos, juntas de directores, consumidores, agencias de gobierno, entidades reguladoras, familias de empleados, etc. 

 

Cada uno con necesidades y realidades diferentes que hay que considerar. Esto lo sabe un relacionista y busca conocer cuáles son los públicos primarios, entenderlos, cómo llegar a ellos de la manera más efectiva y buscar el acercamiento para cumplir con los objetivos organizacionales.

 

El relacionista utiliza una gran cantidad de canales y maneras para poder así llegar a sus diferentes públicos. No es sólo un periódico ni un canal de televisión, ni tampoco el que le gusta al relacionista o al cliente. Cada estrategia debe ajustarse al público que se quiere llegar. 

 

Y si alguna agencia de gobierno necesita utilizar relaciones públicas, esa es DACO porque tiene una relación directa con el consumidor. Esta agencia necesita comunicar y, más que todo, educar a la comunidad sobre reglamentos, los derechos del consumidor, etc. 

 

Mucho se podría lograr si se desarrolla un plan estratégico bien pensado y realista y se implementa de manera efectiva. Pero claro, esto dependerá en gran medida de que quien haga el plan estratégico sea un profesional calificado. 

 

Así que, la bola está en la cancha del secretario. Estoy segura que si cuenta con un profesional licenciado, entenderá las verdaderas dimensiones de las relaciones públicas. A él, éxito en sus funciones.  

 







miércoles, 15 de marzo de 2017

El traje nuevo del emperador



Mientras más pienso en la situación que está viviendo Puerto Rico con la denominada “Junta de Control Fiscal”, el por qué la tenemos y cómo lo ha manejado  la administración de turno, más pienso en la fábula del traje del emperador de Han Christian Andersen.

Y venga, que aquí muchos son corresponsables de lo ocurrido y lo seguirán siendo, aunque continúen tan felices lavándose las manos y repartiéndole la culpa a los otros. Por eso estoy convencida que lo primero que se debió hacer, como un acto de responsabilidad fiscal y ciudadana, fue auditar la bendita deuda.

Pero claro, a muchos no les convendría porque hubiesen quedado retrataditos. Así que mejor sepultar esa posibilidad para seguir teniendo el control y salvar gente. ¿Cuál es el miedo de que se audite?

¿Será que lo que dicen es la deuda realmente no lo es? ¿Será que la repartición de culpas no es cómo la han pintado? ¿Será que dejaría al descubierto a muchos y que resultarían ser los mayores responsables? Rumiándolo.

Para mí es inconcebible el circo que se ha armado para querernos hacer ver que el traje nuevo del emperador es hermoso, que está confeccionado con las mejores telas y que los bordados y los hilos de oro son de lo mejor.

Preocupante es para mí que muchos afirmen lo bello que es el traje y que lo alaben, que ensalcen y aplaudan sólo para quedar bien, para seguir la corriente,  por no darse cuenta de la realidad o por no querer entender que ha sido una tomadura de pelo.

Observo, escucho y leo. Trató de conectar lo que ha pasado en los últimos días, semanas y meses. Poco había dicho porque no quería disparar de la vaqueta; y es que resulta que la cosa no es tan simple. Mientras más lo miro, más me convenzo de que no estaba errada con mi pensamiento inicial y el análisis hecho.

domingo, 27 de septiembre de 2015

El relacionista, un estratega de la comunicación


En Puerto Rico, estamos en la antesala de la semana del relacionista profesional. Así que me parece que es la coyuntura perfecta para reflexionar un poco sobre la función de este profesional de la comunicación.

Del relacionista se dice mucho; algunas cosas fundamentadas, otras totalmente fuera de la realidad. Demasiadas leyendas urbanas existen; muchas historias que dan paso a ellas, pero con el agravante de que casi en su totalidad no son realizadas por relacionistas, pero las etiquetan como nuestras. 

Demasiada desinformación. Demasiado desconocimiento. Demasiada tergiversación. Demasiada repetición. Demasiado ‘papagayismo’ (Me lo acabo de inventar –Je, je-, pero estoy segura que todo el mundo entendió el concepto. Já). En fin, demasiado de todo.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Lo que no es relaciones públicas




Llevo días leyendo artículos y comentarios en notas periodísticas, entre otros; donde se hace referencia a las ‘relaciones públicas’ desde un punto de vista negativo o mal utilizado. Pareciera que es algo que debe condenarse (las RR. PP.). Cada vez que veía algo sólo respiraba profundo, contaba hasta mil y decía: “Déjalo caer”. 

Pero como la cosa ha seguido repitiéndose, pues no me quedó más remedio que arrastrar la silla y volver a treparme para aclarar, una vez más, lo que es relaciones públicas. Bueno, no necesariamente lo que es…

Y es que hoy lo voy a hacer de una manera diferente; lo voy a hacer ‘al revés’; para que lo veamos desde otra perspectiva. Mil veces he dicho lo que es; creo que hoy voy a decir lo que no es, a ver si por fin el concepto se entiende.

miércoles, 1 de octubre de 2014

“Si es por escribir, escribimos todos”


Me pasa lo mismo de siempre; digo que no voy a escribir sobre algo y acabo trepada en la sillita. Esta semana, que es la del relacionista, la iba a tomar de “vacaciones” y no me iba a trepar pero aquí estoy “encaramá”. Y es que hay mucha gente que ha estado cuestionando nuestra profesión, la necesidad de una licencia para “hacer” relaciones públicas y el por qué se quiere regular la profesión. Pues aquí vamos.

¡Ah!, y antes que se me olvide, sigo viendo los “relacionistas públicos” choretos... Otra vez vuelvo y digo, que el término correcto es relacionista. Y para el que todavía tenga duda, las relaciones públicas es “un proceso de comunicación estratégica que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre la organización y sus públicos”. A ver cuándo entenderemos que esto es mucho más serio de lo que muchos creen y cualquiera no lo puede hacer. 

Porque digo yo, “si es por escribir, escribimos todos, pero sólo algunos son escritores”. Con eso quiero empezar esta reflexión porque una cosa es hacer las cosas y otra saberlo hacer. Y lo comento porque una colega trajo a mi atención un comentario que hizo una persona respecto a la licencia del relacionista donde decía que para escribir un comunicado no había que licenciarse. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

“Yo no hago relaciones públicas”



Tener que defender la profesión que uno practica, las relaciones públicas, ya se está convirtiendo en algo recurrente. No entiendo por qué ni cómo, pero cada vez tenemos más detractores y más personas que tienen una percepción errada sobre lo que somos y lo que hacemos. Lo triste del caso es que "lo que dicen es", nada tiene que ver con la realidad. Así que aquí seguimos, intentando aclarar algunas cosas para tratar de ponerlas en su justa perspectiva.

Cuando escucho la frase “Yo no hago relaciones públicas” de manera negativa o despectiva, sólo elevo la vista al cielo, alzo las manos y digo: “Señor, perdónalos porque no saben lo que dicen”.  Y es que hay que encomendárselos al Altísimo y pedir paciencia, tolerancia y humildad para poder lidiar con tanto desatino e ignorancia. Pero, sobre todo, hay que pedir templanza, tranquilidad y paz para que a uno no le hierva la sangre o le dé algo.

El escuchar la “frasesita” repetidamente ya cansa. Muchos comentaristas o periodistas en diversos medios de comunicación la utilizan para “asegurarnos” que no doran píldoras, ni sonsacan, ni sobornan buscando favores, ni maquillan las cosas o le alcahuetean a alguien; etc. Y la gente, que repite como el papagayo todo lo que escucha, sigue validando algo que está montado sobre premisas erróneas o falsas.