Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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sábado, 30 de abril de 2016

Lo de aquí, primero, siempre...


Luego de más de un mes de ausencia, ¡me trepé en la sillita! Había tantas cosas pasando que no sabía por dónde empezar. Pero rompí el hielo gracias a la ‘Semana Hecho en Puerto Rico’. Y es que el que me conoce sabe que soy una acérrima defensora de todo lo puertorriqueño. Así que eso, más que todo, me dio pie para hacer esta reflexión sobre lo que significa respaldar lo nuestro. 

Antes de continuar, hay que felicitar a la Asociación de Productos de Puerto Rico y al primer centro comercial del país por la gran idea de abrir, aunque fuera por corto tiempo, la primera y única tienda exclusiva bajo el sello ‘Hecho en Puerto Rico’, con más de 100 productos producidos aquí. Ojalá que pueda establecerse de manera permanente, sea allí o en cualquier otro lugar. 

Viendo todo el entusiasmo que ha generado la iniciativa y el gran respaldo de los consumidores, pareciera que como país empezamos a estar conscientes de la necesidad de apoyar los productos nuestros. Que el consumirlos ayuda a que el dinero se quede circulando aquí, lo que fortalece la economía puertorriqueña.

domingo, 30 de agosto de 2015

El 'lío' del café



Comienzo a escribir mientras disfruto de una aromática colada de café. No hay cosa más maravillosa, ni que llene más los sentidos que eso. El café es uno de los grandes placeres de la vida, especialmente para nosotros los puertorriqueños. De eso, no hay duda. 

El café siempre ha sido parte fundamental de mi vida. Muchas de mis memorias, desde que tengo uso de razón, están ligadas a los aromas y a los sabores del café. Recuerdo muchas escenas familiares, tanto buenas como de las otras -como los velorios-, y el café siempre estuvo presente. 

Cuando estudiaba en la universidad y regresaba a casa algunos fines de semana me recibían con una taza de café recién cola’o. Y así fue siempre a través de mi vida. Recuerdo que en par de ocasiones, desde la calle, sabía que uno de mis tíos había llevado una bolsita de café tostado y molido por él. Olía a gloria. 

jueves, 12 de marzo de 2015

Necesitamos la reforma contributiva

Apuesto a que más de la mitad de los que leyeron el titular, pensaron que esto era una aceptación de la propuesta del IVA, otros que estoy a favor de lo que dice y hace el gobierno, unos habrán dicho que estoy loca y otros se habrán acordado de mi genealogía hasta llegar a Adán y Eva.

Pongo esto de ejemplo, porque eso mismo es lo que pasa en este país. No escuchamos, no leemos, no vemos. Disparamos de la baqueta. Esa es la bendita costumbre que nos tiene estancados. No reconocemos los verdaderos problemas de Puerto Rico porque simplemente atacamos, nos oponemos o criticamos sin conocer a fondo de lo que se trata. 

Pero parte de la responsabilidad de esto la tienen los políticos. Deberían dejar la retórica y la demagogia y nosotros repetir como el papagayo. Aquí nadie tiene la verdad agarrada por el rabo y todos han sido corresponsables. Hay que poner el oído en tierra. No querer empujar unas cosas a la trágala y no querer bloquear cualquier cosa, aunque sea una buena oportunidad. Deben, aunque sea por una vez, pensar en los ciudadanos.

viernes, 13 de febrero de 2015

De la ‘lectura crítica’ de los medios... y del IVA


A diario recibimos un bombardeo de información de los medios de comunicación, tanto tradicionales como sociales. Para poder ‘lidiar’ con esta vorágine, deberíamos aprender a ‘leerlos’. Y lo digo en el sentido de ir más allá de las letras, las imágenes y el sonido. Debemos aprender a leer el ‘entrelíneas’, los espacios y los silencios; debemos buscar más de lo que nos presentan.  Eso es necesario para desarrollar el sentido crítico y estar mejor informados. 

Pero la gran mayoría en este país sólo usa una fuente de información y acepta todo como si fuera la palabra de Dios. No se duda, no se cuestiona, no se reta. No buscamos otros puntos de vista. No vemos ni vamos más allá, no confrontamos la información; no la corroboramos. Simplemente, la aceptamos. Eso nos hace susceptibles a la manipulación, a caer redonditos y a repetir como el papagayo lo que otros quieren que digamos. Permitimos que nos digan cómo pensar y actuar. A eso nos hemos acostumbrados.  

No hemos aprendido -porque no nos lo han enseñado-, a hacer una ‘lectura crítica’ de los medios. Y cuando hablo de ‘lectura crítica’ me refiero a pasar juicio sobre lo que publica o transmite uno o varios medios de comunicación. Esto, tomando en consideración el contenido, el contexto, su tratamiento, las líneas editoriales, los diferentes puntos de vista presentados; etc. Es una evaluación crítica de la información comparando, contrastando y analizando. 

jueves, 6 de febrero de 2014

¡El chatarrazo!

Imagen del periódico Primera Hora (josehudo@gfrmedia.com). Todos los derechos son suyos.
La utilicé porque me pareció genial.

¡Nos degradaron! Una de las tres “omnipotentes” y “omnipresentes”, la Standard & Poor’s, nos dio “el chatarrazo”. Duelo nacional. Banderas a media asta por el resto de febrero. Sin día de los enamorados. ¿Para qué celebrarlo si nos han dejado con el corazón partío? ¡A vestirnos de negro y a vivir el duelo! Estamos acabados. Después de esto, sólo nos queda el suicidio colectivo… SNIF!, SNIF!

¿En serio? Esto ha resultado peor que los culebrones de 120 episodios que importamos y que nos gustan tanto. Desde que se comenzó con el rumor del anuncio de la degradación, he visto de todo, he leído de todo y he escuchado de todo. La verdad es que no dejo de maravillarme de la capacidad que tenemos para decir cualquier cantidad de cosas. Es hasta gracioso. 

Ahora todos somos expertos en economía y finanzas; sólo hay que escuchar la radio. ¡Venga! Los comentaristas sólo comparten sus opiniones; lo que dicen no es la palabra de Dios. Entendamos eso, opiniones y verdad no son la misma cosa. Realmente ha resultado genial escucharlos. ¿Cómo llegamos a la degradación si ellos tenían todas las respuestas para resolver este pandemonio? Con tantos expertos era para estar en lo más alto de la clasificación. 

martes, 4 de febrero de 2014

Un buen trancazo…

Foto tomada de internet: Caficultura, Viejo San Juan

El trancazo es un “trago de bebida alcohólica”. Otra de sus acepciones es “golpe que se da con una tranca”. Y la tranca es un “palo grueso y fuerte”. La tranca se utilizaba para asegurar las puertas y ventanas. Pero también es “borrachera, embriaguez”. Así que si mezclamos la tranca con el trancazo podemos decir que es un soberano golpetazo de una bebida que nos damos. Así las cosas, lo mejor de la vida es un buen trancazo de café. 

El café es el café, y lo demás “es parking”. Ese elixir africano, adoptado por los árabes y traído a estas tierras por los españoles, es lo que nos mantiene con vida. No hay nada mejor que oler y tomarse un café recién colado y con azúcar negra; eso es la gloria. A mí me han dicho como cuchumil veces que el café hace daño y que hay estudios que lo confirman. Bueno, pues también hay estudios que indican todo lo contrario. 

En varias ocasiones me han dicho: “cero café”, o “café descafeinado” pero yo, nonines. ¿Dejar el café? ¡Ni loca! En mi vida, el café no es negociable. Y es que yo soy cafetera, de las malas, de las “hard core”, de las de cafetería de pueblo, de panadería, de chinchorro, de las que a cualquier hora puede tomarlo; inclusive puedo colar a media noche y luego acostarme a dormir tranquilita y feliz. ¡Bendito sea el café!