Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)

domingo, 24 de enero de 2021

Los sellos de Pedro Pierluisi


Cuando vi que Pedro Pierluisi tenía un sello de gobernador electo con su nombre, quise pensar que era el resultado de un mal asesoramiento y esperaba que no hicieran lo propio con el sello del gobernador. Pero me equivoqué. Y por eso esta trepadita.

 

A veces algunas personas pierden de perspectiva el origen y significado de los símbolos. Los símbolos oficiales no son logos comerciales, por lo que no se pueden estar cambiando a conveniencia o gusto.  

 

Tampoco se personalizan porque no le pertenece a los incumbentes, sino al cargo. La persona es incidental y cambia; por lo que su nombre no debería incluirse. 

 

El funcionario sólo es custodio y lo utiliza mientras ocupa la posición. Una vez termina su periodo administrativo llega otro a ocupar el cargo, pero el símbolo permanece porque trasciende a la persona.

 

Y es que los símbolos de los países deben estar sobre los intereses, los deseos y los personalismos de quienes ocupan puestos gubernamentales. Ni en los Estados Unidos, que es el punto de referencia de muchos, los sellos tienen incluidos los nombres de las personas. 


No quiero pensar que alguien lo recomendó porque se vería ‘bonito’ o para identificar su gobernanza. Si esa era la idea, hay otras maneras. Cuando no se sabe de algo, se busca información y se consulta. No podemos ir por la vida haciendo lo que nos gusta sin más. 

 

Ningún símbolo o emblema gubernamental deben ser modificado por gusto. Aquí cada quién cuando sube al puesto, modifica las cosas de acuerdo a sus intereses e ideología. Cambian colores, diseños, nombres, textos; en fin, todo lo que no les gusta. Vuelvo y digo que son custodios, no dueños.

 

Aunque no hay legislación o reglamentación sobre el uso de los símbolos y emblemas, debe respetarse lo que se ha estado haciendo por tradición. Si miramos la evolución del sello del gobernador nos vamos a dar cuenta de muchas cosas.


Ni Luis Muñoz Marín, ni Roberto Sánchez Vilella tenía el sello del gobernador. Ellos utilizaban el sello del Estado Libre Asociado (ELA), que incluye el escudo de Puerto Rico.

  

El primero en utilizar el sello del gobernador fue Luis A. Ferré. Lo más interesante es que leía Gobernador del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, nombre de Puerto Rico que aparece en la Constitución. Cambió el escudo de Puerto Rico y utilizó el sello del ELA.

 

Debo hacer un paréntesis para decir que en Puerto Rico tenemos que empezar a separar lo ideológico de los jurídico. ELA es el nombre oficial del sistema de gobierno de Puerto Rico. Nos guste o no, ese es el que aparece en la Constitución. 

 

Carlos Romero Barceló achicó el sello y en la parte superior leía Gobernador. Si mal no recuerdo, porque no encontré una foto completa, en la parte inferior leía Puerto Rico. Utilizaba el sello de Puerto Rico.


Rafael Hernández Colón en su primer término utilizó el sello del gobernador con el sello del ELA. En su segundo término sustituyó el sello del gobernador tenía el escudo de Puerto Rico y lo mantiene bastante reducido.


Pedro Rosselló, Sila María Calderón y Aníbal Acevedo Vilá utilizaron casi el mismo sello. Los cambios fueron mínimos. Pedro Rosselló le quitó el ELA y le dejó sólo Puerto Rico. Sila María Calderón le volvió a incluir ELA y, naturalmente lo cambió a gobernadora.

 

Aníbal Acevedo Vilá lo dejó Gobernador arriba y Estado Libre Asociado de Puerto Rico, abajo. Tengo que decir, que el tiempo que estos tres gobernadores usaron el sello, aún con sus diferencias y cambios, fue el más uniforme. 

 

Me parece que ese es el sello que se debe tomar como base. Era un color arena con marrón, algo bastante neutral y lejos de los colores partidistas. A partir de ahí, empezaron a cambiarle el color de acuerdo a la ideología política.  

 

Luis Fortuño hizo muchos cambios. Primero, comenzó utilizando el sello de gobernador electo, que aquí no se usaba y su color, naturalmente, fue en tonos de azul. También cambió el sello de gobernador y lo acercó bastante en el diseño y colores al sello del presidente de los Estados Unidos. 

 

Alejandro García Padilla no usó el sello del gobernador electo, sino que usó uno que tenía el escudo de Puerto Rico y leía Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Pero al sello del gobernador sí le hizo bastante cambios. Le cambió el tamaño, los colores y hasta el diseño. 

 

Ricardo Rosselló volvió a utilizar el sello de gobernador electo que utilizó Luis Fortuño. Y también el mismo sello de gobernador de Fortuño que leía: ‘Sello del gobernador de Puerto Rico”.

 

Wanda Vázquez adaptó el sello y eliminó la palabra sello. Sólo leía gobernadora en la parte superior y Puerto Rico en la inferior. También utilizaba otro sello que leía ‘Gobernadora de Puerto Rico’.

 

Hasta ese momento, aunque todos modificaron los sellos, ninguno le había puesto su nombre. Pedro Pierluisi utiliza el sello de gobernador electo y le incluye su nombre en la parte inferior. Del sello de gobernador, he visto tres versiones. Ha utilizado el que lee ‘Sello del Gobernador de Puerto Rico’, el que lee ‘Gobernador de Puerto Rico’ y el que lee ‘Gobernador de Puerto Rico Pedro Pierluisi’.

Y alguien podría decirme -que podría ser así- que lo que sucede es que se utilizan para cosas diferentes. Entonces pregunto yo, ¿por qué no utilizar sólo uno? ¿Por qué tanta inversión económica en diseños y creación de sellos diferentes? ¿Por qué hacer uno con el nombre de la persona? 

 

Cada vez que veo un cambio de sello y de escudo -lo cambian de Estado Libre Asociado a Gobierno de Puerto Rico y viceversa- me pregunto cuánto dinero del pueblo se ha utilizado en ese y cuánto se ha perdido cuando decomisan lo que estaba utilizándose.


Lo correcto sería que todos los gobernantes utilizaran el mismo sello y no cambiarlo por ideología, gusto o conveniencia. Si vamos a hacerlo de la manera correcta, debería leer Gobernador del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, porque ese es el nombre de nuestro sistema de gobierno, nos guste o no. 

 

Como siempre digo y sigo insistiendo, los símbolos deben estar sobre las luchas chiquitas, partidistas e ideológicas. No son para que cada quien lo cambie a su gusto. Repito, los gobernantes no son dueños sino custodios.

 

En los EE. UU., que es el punto de referencia de algunos, el sello del presidente está regulado. En el 1945 Harry S. Truman estableció de manera oficial cuál sería el sello del presidente. En Puerto Rico debería regularse para evitar que se altere cada vez que cambie el gobierno. Y debería ser un sello neutral, sin cargas partidistas o ideológicas.

 

Los símbolos no son para utilizarlos par beneficio personal, politico o ideológico, sino que es una cuestión de estado (en el sentido propio de la palabra). Si Pedro Pierluisi le puso su nombre, ¿qué podría hacer con el sello el próximo que venga a gobernar? No quiero ni pensarlo.

 

Debemos comenzar a darle la atención, el valor y el respeto que se merece el sello del gobernador sacándolo del vaivén político que se observa con cada cambio de administración. Tenemos que empezar a darle sentido y tradición a nuestros símbolos. Estamos a tiempo. Empecemos ya. 




lunes, 4 de enero de 2021

“El gobierno no está para hacer relaciones públicas”


‘El gobierno no está para hacer relaciones públicas’, fue la línea que un periódico digital utilizó ayer como título para una entrevista al nuevo secretario del Departamento de Asuntos del Consumidor de Puerto Rico (DACO), Edan Rivera Rodríguez.

 

“Pero creo que es importante que DACO esté en la calle y la gente lo vea que está trabajando. No como una estrategia de medios particularmente sino haciendo el trabajo de verdad…es importante que la gente vea que el gobierno está trabajando”, manifestó.


“Yo preveo que sí (que estaré en la calle) sobre todo porque creo en la misión del DACO y creo que tiene mucho que aportar a Puerto Rico. Yo sí creo que es importante que no solo se ponga en vigor la reglamentación vigente sino que la gente sepa que el Gobierno está para defender a la gente. El Gobierno no está para hacer relaciones públicas. Es para producir resultados que sean positivos”, agregó. 


https://www.noticel.com/gobierno/ahora/top-stories/20210103/secretario-del-daco-el-gobierno-no-esta-para-hacer-relaciones-publicas/


Tengo que confesar que me molesté al leerlo porque se usa el término ‘relaciones públicas’ de manera despectiva para nombrar cualquier cosa. Pero luego lo pensé mejor y me di cuenta que fue una declaración desacertada por desconocimiento y nos corresponde a nosotros, los relacionistas, educar a los demás sobre nuestra profesión.

 

Las relaciones públicas, las verdaderas, es un proceso de comunicación estratégica que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y los diferentes públicos con los que se relaciona o sirve. 

 

Es establecer vías de entendimiento, conocer las necesidades y encaminar estrategias a cumplir con ese grupo al que se sirve. No es sólo enviar comunicados, hacer fiestas, esconder a su cliente o mentir, como algunos piensan. Eso, no es relaciones públicas. 

 

Realmente es un esfuerzo genuino, ético y serio por lograr el bien común y hacer de la sociedad una mejor. Otra cosa, son cuentos de camino.

 

Y he allí su importancia, más que todo para el gobierno. Pero hablo de las de verdad, no la propaganda disfrazada con nombre de relaciones públicas, que es lo que utilizan algunos. He allí el meollo del asunto y porqué muchos tienen una idea errada sobre esta profesión. 

 

Por eso la importancia de que sea un profesional licenciado el que trabaje y desarrolle la planificación estratégica de la comunicación. En el gobierno hay muy buenos relacionistas que están licenciados y que hacen un trabajo encomiable.  

 

Esta nueva administración está impulsando que quienes ocupen las posiciones de directores de comunicación sean personas licenciadas y preparadas, a ver si al final se logra o es sólo pa’ las gradas. Confío que se cumpla.

 

El que una persona preparada y con licencia esté al frente de la comunicación, garantiza, por lo menos de entrada, que el trabajo se hace de una manera profesional, ética y responsable. 

 

Y está la idea de que cualquiera que estudia alguna rama de la comunicación puede hacer el trabajo. Y no me mal entiendan, alguno podría hacerlo, pero cada rama tiene su especialidad y la nuestra es el desarrollo estratégico. 

 

Relaciones públicas no es enviar comunicados, buscar el ‘photo opportunity’ o citar a conferencias de prensa. El relacionista, tomando como base la misión de la agencia, establece objetivos de comunicación para los diferentes grupos con los que ésta tiene contacto y desarrollar estrategias para lograr el entendimiento y la colaboración. 

 

Y cuando hablamos de públicos podríamos mencionar una gran diversidad, tanto internos como externos. No es sólo la comunidad. Se trata de empleados, vecinos, juntas de directores, consumidores, agencias de gobierno, entidades reguladoras, familias de empleados, etc. 

 

Cada uno con necesidades y realidades diferentes que hay que considerar. Esto lo sabe un relacionista y busca conocer cuáles son los públicos primarios, entenderlos, cómo llegar a ellos de la manera más efectiva y buscar el acercamiento para cumplir con los objetivos organizacionales.

 

El relacionista utiliza una gran cantidad de canales y maneras para poder así llegar a sus diferentes públicos. No es sólo un periódico ni un canal de televisión, ni tampoco el que le gusta al relacionista o al cliente. Cada estrategia debe ajustarse al público que se quiere llegar. 

 

Y si alguna agencia de gobierno necesita utilizar relaciones públicas, esa es DACO porque tiene una relación directa con el consumidor. Esta agencia necesita comunicar y, más que todo, educar a la comunidad sobre reglamentos, los derechos del consumidor, etc. 

 

Mucho se podría lograr si se desarrolla un plan estratégico bien pensado y realista y se implementa de manera efectiva. Pero claro, esto dependerá en gran medida de que quien haga el plan estratégico sea un profesional calificado. 

 

Así que, la bola está en la cancha del secretario. Estoy segura que si cuenta con un profesional licenciado, entenderá las verdaderas dimensiones de las relaciones públicas. A él, éxito en sus funciones.  

 







domingo, 3 de enero de 2021

Un vistazo a la toma de posesión de Pedro Pierluisi

Presentación de colores. Foto El Nuevo Día. Todos los derechos son suyos. La foto me encantó.


Ayer fue la toma de posesión de Pedro Pierluisi como gobernador de Puerto Rico y, como muchos puertorriqueños, estuve pendiente al acto protocolar. Creo que es importante mencionar algunas cosas que allí ocurrieron. 

 

Pero antes creo que es meritorio y necesario aclarar que el protocolo no es otra cosa que una serie de reglas que se establecen para que una actividad fluya de la mejor manera posible. Siempre he dicho que no es una camisa de fuerza y puede ajustarse, siempre y cuando no rompa con la lógica o lo establecido. 

 

Lo primero que voy a mencionar es el escenario. El área norte del Capitolio es, por tradición, el lugar donde se realiza el acto. Sólo en dos ocasiones ha sido en otro lugar. La primera fue durante el segundo término de Pedro Rosselló, que se hizo en el área de El Morro y la otra fue la de Aníbal Acevedo Vilá, que fue en el área del parque Luis Muñoz Rivera. 

 

Ahora bien, vamos a los detalles. Una de las cosas que creo importante mencionar es la vestimenta. Aunque vivimos en el trópico y la actividad se llevó a cabo frente al mar, la misma naturaleza del acto infiere el código de vestimenta a seguir. Se debieron evitar los hombros al descubierto, los escotes pronunciados, las sandalias, los brillos y los encajes. 

 

Al gobernador lo debieron asesorar en cuanto a la vestimenta. Él es el primer mandatario del país y debió proyectar una imagen nítida. Hay muchísimas fotos en las redes sociales sobre algunos desaciertos en el vestir. Debe tener mayor cuidado en su proyección. 

 

El secretario de Estado saliente, Raúl Márquez Hernández, es quien comienza la ceremonia y pasa el control al secretario de Estado en funciones, Larry Seilhamer, que es quien fungirá como maestro de ceremonia. 

 

No entiendo porqué, pero los dos secretarios dieron un mensaje y no fue un saludo porque los dos duraron par de minutos. La función del maestro de ceremonia es que la actividad fluya, no debe tomar alguna intervención más allá de lo justo y necesario para agilizar la misma.

 

Respecto a la invocación, se indicó que sería ecuménica y varios representantes religiosos participaron. Lo que sí es que algunos de ellos pensaron que estaban en el púlpito de sus iglesias y se extendieron en su intervención. 

 

Me estuvo curioso que no se incluyera un imán en representación del Islam. Digo, si como se mencionó era ecuménica. Si se buscaba la inclusión de las religiones o denominaciones principales en el país, faltó incluirlo.  

 

Las intervenciones musicales estuvieron bien. De la Orquesta Filarmónica bajo la dirección de Cuco Peña no se podía esperar menos. Los himnos fueron interpretados en directo, como suele hacerse en esta actividad oficial. 


Hubo quién, y fue más de uno, no se puso la mano en el pecho cuando se tocó La Borinqueña y  sólo lo hizo cuando se interpretó el himno de los Estados Unidos de América. Ahí lo dejo.


Vamos al saludo protocolar, que aquí hay mucha tela que cortar. El saludo se hace una sola vez y sólo lo hace el maestro de ceremonia, que en este caso era el secretario de Estado. 

 

Escuché a tres personas diferentes -el primer anfitrión antes de comenzar la ceremonia oficial, al secretario de Estado y al gobernador- reconocer la presencia de visitantes. Le correspondía hacerlo al secretario de Estado, a nadie más. 

 

Los títulos como ingeniero, licenciado, etc., no debieron utilizarse. Se utilizan en función de lo que se está haciendo y en ese momento no estaban fungiendo ni como ingenieros, ni abogados ni nada más. 

 

Percibí que se ajustó el orden de la precendencia en Puerto Rico. Por ejemplo, en este saludo protocolar las autoridades federales fueron de los primeros en mencionarse, cuando la costumbre era mencionarlos después.  


Antes de llegar al acto protocolar, es costumbre que el gobernador haya jurado 
Foto: Metropr. Todos los derechos son suyos.


Siempre se hacía mención de los presidentes de la Cámara de Representantes, Rafael Hernández, sin el Tatito -por favor-, y del Senado, José Luis Dalmau, casi al inicio cuando se saludan las cabezas de las tres ramas de gobierno y luego, más adelante, a los miembros de los cuerpos legislativos.  En esta ocasión se mencionó el nombre de cada cuerpo sin reconocer a los presidentes de los mismos. 

 

A la gobernadora saliente, Wanda Vázquez Garcet, no se le llamó honorable y por su cargo debió haberse incluido el honorífico porque, aunque no fue electa, ocupaba el cargo de gobernadora por disposiciones constitucionales. 

 

Los exgobernadores se mencionaron fuera de orden. Debió ser Aníbal Acevedo Vilá, Luis Fortuño y Alejandro García Padilla. No Aníbal Acevedo Vilá, Alejandro García Padilla y Luis Fortuño porque se hace por orden cronológico, no por otras consideraciones. Tampoco los sentaron juntos. Además, no se les incluyó el honorable, que le correspondía a los tres.

 

No se debió incluir a la viuda de Luis A Ferré cuando se mencionaron a los exgobernadores, porque los rangos son intransferibles. Ella era invitada pero no podía ocupar el lugar del exgobernador; así que no procedía. 

 

Tampoco el saludo a Carlos Romero Barceló, porque no estaba presente. Si se le mencionó, se debió mencionar a los demás exgobernadores que no estuvieron. Lo correcto hubiese sido no mencionarlo, porque el saludo protocolar reconoce los invitados presentes.

 

Otra mención que no procedía era la del alcalde entrante de San Juan, Miguel Romero. No se mencionó a la alcaldesa interina de la capital, Esperanza Ruiz, que presumo estaba presente, quien debió ser mencionada porque es la alcaldesa en funciones. 


No me pude percatar bien, por los tiros de cámara, dónde ubicaron al alcalde entrante y su esposa, pero espero que no haya sido en el lugar que le correspondía a la alcaldesa interina de San Juan. Hasta que no tome posesión, no representa el municipio, ni le corresponde la mención, y, mucho menos, la posición aunque incluyan el ‘entrante’. 

 

De las banderas podría decir mucho, pero me voy a concentrar en dos o tres cosas porque no quiero extenderme. Primero, que utilizaron el azul incorrecto. El azul marino NO es el azul de la bandera puertorriqueña. Pero ya sabemos por donde van los tiros, así que no me voy a desgastar en esto. Con estar claros que está incorrecto ya tenemos.

 

Segundo, que me estuvo interesante que la Guardia Nacional utilizara esas banderas; sin los flequitos y el águilla. Presumo que era lo que procedía, según su reglamento. Me explico. 

 

Las banderas que el gobierno está usando a diario, con los flequitos amarillos, es la bandera que se utiliza para ceremonias oficiales especiales; que pensaba que esas serían las que se usarían en la toma de posesión. 

 

Quien primero usó los flequitos en la bandera fue el ejército de tierra de los EE. UU. a principios del siglo pasado y luego se extendió su uso. Ahora puede ser utilizada en muchísimas más ocasiones e instancias.

 

Esa es la bandera, la de los flequitos, la que puede llevar el águila a tope. El águila solo puede colocarse en ceremonias especiales y cuando el presidente de los EE. UU. está presente; esto último me lo indicaron hace unos años en una reunión en la Base Muñiz cuando pregunté por qué la bandera no tenía el águila. 

 

Tercero, que  la ceremonia de las banderas tiene dos partes; la presentación de colores y el retiro de colores. En esta toma de posesión se hizo la primera pero no la segunda, por lo menos, por lo que se vio en la transmisión oficial. Lo mismo pasó en la toma de posesión de Alejandro García Padilla, nunca retiraron los colores.

 

Esto, a manera de echarle un vistazo a la ceremonia de toma de posesión. Y que conste, no estoy diciendo que la Oficina de Protocolo no hizo su trabajo. En muchísimas ocasiones, aunque les recomienden lo que se debe hacer, quien organiza la actividad no sigue lo establecido, porque sí.

 

Así que siempre trasluce, y no debería ser así, el elemento político partidista. Una cosa es la política y otra la función pública y deben separarse. Deberíamos aprender a poner las cosas en su justa perspectiva y actuar conforme a ello. Lamentablemente, como suele ser la costumbre esto no se cumple y, en esta ocasión, tampoco fue así.   


Foto: Toma de pantalla de la transmisión oficial de La Fortaleza. Todos los derechos son suyos.


miércoles, 22 de julio de 2020

¿Privatizar iba a ser mejor?



Para justificar el privatizar los servicios del gobierno, se dijo que sería mejor. Que iban a ser más ágiles, habría mejores recursos, serían más eficientes, el servicio mejoraría y resultaría beneficioso para la ciudadanía. Hubo quién se creyó el cuento; yo, no.

¿Y por qué digo esto? Porque yo estaba clara que el privatizar un servicio no era garantía de que fuera a ser mejor. El problema no estaba en que fuera público o privado, sino en cómo se manejaba, cómo se supervisaba y los recursos que tenían, entre varias cosas más. 

Tan pronto empecé a escuchar el cuento, pensé en las técnicas de manipulación atribuidas a Chomsky, pero que su verdadero autor es el escritor francés Sylvain Timsit. Pensé en dos de ellas, ‘crear problemas y ofrecer soluciones’ (problema-reacción-solución) y la de ‘gradualidad’. 

En la estrategia de crear problemas y ofrecer soluciones se tiene la idea de cambiar algo, pero como la gente protestaría o no lo aceptaría, se desatiende, no se le dan los recursos, se deja que se deteriore, etc. Esto, para crear un problema y que sea la misma gente la que pida que la situación cambie. 

Así, lo que se quiso hacer desde un principio, se logra sin que se haya tenido que imponer o presionar para hacerlo. Y justifican la medida tomada porque lo pidieron las personas, aunque hacerlo siempre fue la idea desde el inicio.

En la estrategia de gradualidad, muy de la mano de la anterior, se va haciendo poco a poco porque hacerlo de una vez podría tener la oposición del pueblo. Así que primero se recortan fondos, no se actualiza el sistema, se eliminan puestos de trabajo y luego se congelan plazas, entre otras cosas, de manera que el deterioro sea gradual. 

Al final, se busca que el pueblo acepte sin problemas las ‘nuevas soluciones’ para mejorar los servicios y que se pueda hacer los que se buscó desde un principio. ¿Aplican o no a la situación de la privatización?

Y que conste, no estoy diciendo que todas las privatizaciones han resultado mal porque algunas han mejorado el servicio; sino que otras no están siendo bien manejadas y seguimos igual o peor. Pareciera que se hicieron para beneficiar a terceros y no para ofrecer un mejor servicio al pueblo. 

Ahora, tenemos muchísimos servicios privatizados. ¿Esto ha garantizado su buen funcionamiento o servicio? En algunos casos, sí. En otros los costos de los servicios han aumentado, la promesa de nuevo equipo o actualizaciones no se percibe, se da prioridad a otras actividades y hasta problemas técnicos o tecnológicos aparecen; entre otros más.

Pienso en lo peajes, las lanchas, el agua, la telefonía y las diferentes situaciones en el Departamento del Trabajo, entre otros.

Muchísimas dependencias del gobierno central y municipales y corporaciones públicas están privatizadas. Y podríamos sorprendernos si vamos al registro de privatización en la Oficina del Contralor (https://www.ocpr.gov.pr/registros/registro-de-privatizacion/).

Y ahora, el sistema eléctrico. Muchísimo tiempo estuvieron diciendo los trabajadores que había falta de mantenimiento, que no se actualizaba el sistema y muchas cosas más. Ahora, pasa a manos privadas con la promesa de que va a ser diferente. ¿Realmente lo será? Veremos.

Ahora bien, y aquí mi punto, no porque un servicio se privatice va a ser mejor. Lo que hizo falta en su momento, y lo que siempre seguirá haciendo falta, es voluntad y compromiso con el país y su gente. Es ‘meterle mano al asunto’ no privatizarlo para salir del problema.

¿Por qué los servicios públicos funcionan en muchos países? Porque se trabaja para ello. Porque los gobiernos entienden cuál es función y la acatan. Porque buscan mejorarlos y que respondan a las necesidades de las personas, no salir de ellas.

Si se hubiesen administrado efectivamente, se hubiese actualizado el sistema a tiempo y se le hubiese dado el mantenimiento requerido, si se hubiese adiestrado al personal, se le hubiese capacitado en diferentes aspectos, tanto en supervisión como en el servicio al cliente; el cuento hubiese sido otro.  

Lo que quiero con esta trepadita es que reflexionemos sobre cómo se hacen las cosas y para qué. Que tengamos claro que porque algo se privatice no va a ser mejor. Que el gobierno puede ofrecer excelentes servicios y que no tiene que privatizarlo todo. 

Esto dependerá del nivel de compromiso y la voluntad que se tenga para afrontar las situaciones y resolverlas y, más que todo, del amor que se le tenga a la patria.


La ilustración fue tomada de Internet sólo para acompañar el escrito. 

martes, 21 de julio de 2020

Debemos salirnos de la caja, ya.


El que me conoce sabe la lucha incansable, tanto fuera como dentro del salón, por hacer valer la profesión de las relaciones públicas. Porque sí, porque es una profesión y se estudia y quien quiera ejercerla, tiene que prepararse. 

En Puerto Rico se ofrecen grados hasta nivel graduado y se exige una licencia para ejercer las relaciones públicas. La renovación de la licencia conlleva educación continuada; elemento importante para mantenerse actualizado y realizar un mejor trabajo. Esto, deja claro el nivel de profesionalismo que existe en el país. 

Ahora bien, con acontecimientos recientes, tanto en Puerto Rico como en otros países, me di cuenta de algo muy importante; que tenemos que trascender al grupo profesional. Nos estamos hablando nosotros mismos y nos damos de palmaditas unos a otros.

Y no me malinterpreten, eso es importante pero tenemos que ir más allá. Tenemos que hablarle y convencer a quien tiene el poder decisional y contrata a profesionales porque si no, nos quedaremos en lo mismo. 

Nosotros sabemos qué hacer, cuándo y cómo hacerlo. Somos los llamados a desarrollar las estrategias de comunicación de una persona, dependencia gubernamental, organización o empresa. 

Estamos capacitados para desarrollar un mensaje pertinente, claro y preciso, establecer líneas de comunicación, fortalecer relaciones con los públicos y buscar un cambio de opinión o consolidar una reputación; entre muchas otras cosas más.

Y es que viendo los ocurrido en las últimas semanas, los líderes, ya sean de gobierno o de empresas, toman decisiones equivocadas en cuanto a cómo manejar la comunicación o las relaciones con sus públicos. Usan tácticas erradas, cometen errores y después no los aceptan, hacen uso de la propaganda y muchas cosas más.

Segura estoy que un relacionista no apoyaría estas cosas. Pero, la decisión final no recae en él. El relacionista recomienda, como especialista en comunicación. El acatar la recomendación está en manos de la gerencia o el cliente.

Y aquí es que viene la razón de esta trepadita. Debemos empezar a educar a quien tiene el poder decisional. Enseñarle la importancia de las recomendaciones de los relacionistas. Mostrarle el efecto de no hacer las cosas como se le recomiendan en lo que les importa; la ganancia, la venta, el dinero.

Muchas de las empresa exitosas tienen líderes que consultan a los profesionales y siguen sus recomendaciones porque saben el valor que tiene para su empresa ese ‘expertise’. Se dejan guiar porque confían en sus asesores en comunicación y saben de su importancia para la empresa y el posible efecto al no hacer lo que le recomiendan.

Tenemos otros que piensan que una persona en comunicación es un niño del mandado y que tiene que hacer lo que le dicen, haga. Que su opinión se limita a decirle de qué lado queda mejor en la foto o que tiene que buscar publicar cualquier cosa que haga, así sea rascarse el codo.

Debemos buscar que los líderes de empresas, oganizaciones y dependencias gubernamentales reconozcan la importancia de la comunicación y de contar con un profesional. Que entiendan que deben darle la oportunidad y dejarse guiar. Que quien sabe de estrategias de comunicación es el relacionista.

Que no es hacer lo que ellos digan ni como ellos digan. Ver tanta decisión desacertada me ha puesto a pensar. ¿Cuánto se respeta nuestro trabajo? ¿Por qué no se le da el espacio al relacionista, como estratega de comunicación que es, a hacer lo que tiene que hacer?

¿Entienden los líderes el efecto de lo que hacen? ¿A qué se debe que busquen personas no cualificadas ni con los credenciales para ocupar estas posiciones? ¿Es más fácil decir qué hacer que aceptar la recomendación del experto?

Creo que tenemos que reenfocar esto y buscar tener un acercamiento más directo con los que toman las decisiones y contratan personal de comunicación. Mientras no lo hagamos, nos quedaremos en la periferia llamando la atención -como yo- sobre lo que no se hace bien. 

Estamos en un momento idóneo para hacerlo. Los líderes deben entender la importancia de dejarse guiar por un profesional de la comunicación. Hay que educar a los directivos que toman decisiones. Salgamos de la caja, ya.


Ilustración gratuita sacada de https://www.pngegg.com/es/png-wogim

martes, 14 de julio de 2020

De responsabilidades, repartición de culpas y modelaje


Estamos en un repunte de los casos de COVID-19 en Puerto Rico. Lamentable por demás que después de habernos estado guardando por tanto tiempo, se bajara la guardia y la cosa se saliera de control. ¿De quién es ‘la culpa’?

Aún cuando creo que tenemos bastante claro que en esto del covid-19 la salvación es individual, no podemos perder de perspectiva que también es el resultado del esfuerzo colectivo y la dirección de nuestros líderes.

He leído en medios sociales a muchos responsabilizando a los demás del brote porque están ‘al garete’. La gente es la culpable. No estoy diciendo que no lo sean; sino más bien, que son corresponsables de lo que está pasando. 

Es que inmediatamente vino a mi mente una de las técnicas de manipulación atribuidas a Chomsky; la de reforzar la autoculpabilidad.

Esta técnica de manipulación busca que las personas crean que sólo ellas son culpables de sus propias desgracias como resultado de no tener suficiente inteligencia, de sus capacidades o de sus esfuerzos y son los únicos responsables por las cosas que pasan. 

Pues vuelvo y digo que, en parte, porque también es responsabilidad del estado y de los líderes políticos y gubernamentales. Llevo observando esto desde hace tiempo y poco había dicho. Pero luego de la conferencia de prensa de ayer, me trepo en la sillita.

Es interesante ver cómo las conferencias de prensa de la gobernación, más que orientar a los ciudadanos parecen un regaño continúo por ‘lo que se está haciendo mal’, como si fuéramos niños, y hasta se amenaza con volver al resguardo obligatorio y al toque de queda.

Y no estoy diciendo que las personas están cumpliendo con todo. Pero aquí hay muchos otros factores que abonan a la situación. Por ejemplo, el libre acceso a vuelos de las principales ciudades de los Estados Unidos. Ese país está en descontrol respecto al covid-19, con la mayor cantidad de infectados y con más muertes.

Y, como resultado de esto, al estar la situación tan difícil en los EEUU, Puerto Rico es una ‘buena opción’ para visitar. Muchísimos puertorriqueños y turistas están llegando a la isla. Algunos, sin tomar las medidas necesarias para evitar contagios. 

Ya varios casos hemos visto en los medios de comunicación. Reuniones familiares, turistas sin mascarillas, personas que no quieren que les tomen la temperatura en el aeropuerto, gente que no guarda la debida distancia ni cumple con las medidas de higiene recomendadas, etc. 

Todo esto abona y es parte de la responsabilidad ciudadana y del compromiso con el colectivo. Hay que cuidarse y protegerse por uno, pero por los demás también. Pero no toda la responsabilidad es de la gente.

Hay algo que mucho peso pudo haber tenido en este ‘al garete’ que se ha suscitado en las últimas fechas y es importante que lo miremos de frente. Y aquí hay una cuota de los líderes y los políticos. 

La responsabilidad es compartida, pero los llamados a liderar y dar el ejemplo son los funcionarios de gobierno. ¿Cómo es que mientras la mayoría de la gente está resguardada los políticos y los líderes violan las indicaciones que ellos mismos impusieron? 

Y digo esto porque, si lo miramos fríamente, llevan meses diciéndonos que tenemos que estar resguardados, que tenemos que usar mascarillas, que tenemos que estar a una distancia prudente y que debemos evitar aglomeraciones para evitar contagios y hasta toque de queda tuvimos. Eso, para ‘el de a pie’, pero ellos no lo cumplen. 

Muchísimo hemos visto en las redes sociales de las caravanas de los diferentes candidatos de los partidos principales, donde no se guarda ninguna de las medidas que se ha dicho hay que contemplar. Hemos visto muchos políticos sin mascarillas o con ella en la barbilla, besos y abrazos, también sacándose fotos con personas de grupos de alto riesgo y muchas cosas más. 

También las reuniones en espacios cerrados. Cuando había restricciones para que las personas velaran a sus familiares, limitando al mínimo los que pudieran estar, se hace un velatorio en una cancha y la gobernadora asiste. Pero para el resto, fue diferente y muchos no pudieron despedirse de sus seres queridos.

Entonces, ¿cómo quieren que la ciudadanía respete y siga las indicaciones si los líderes, que son los llamados a dar el ejemplo y hacer modelaje, se le sientan encima a lo mismo que ellos recomiendan? ¿Por qué ellos sí y los demás no?

Ayer, luego de la conferencia de prensa, y del ‘regaño de turno’ a la ciudadanía, en las redes sociales pudimos ver vídeo y foto de la gobernadora haciendo campaña. Estaba con un grupo de seguidores, en un lugar cerrado, la gente sin guardar la debida distancia y algunos dentro de los grupos de riesgo. Entonces, ¿de qué estamos hablando?

¿Se dice una cosa para la ciudadanía, pero se hace otra con los suyos? ¿Cómo percibe esto el ciudadano común? A veces los funcionarios pierden de perspectiva cuál es su función y lo que representan. Lo que ellos hagan se refleja en la gente porque eso mismo hacen.

Si los líderes dicen que hay que resguardarse, ponerse la mascarilla, guardar las distancias requeridas, no exponer a las personas en grupos de riesgo y no estar en lugares cerrados con mucha gente, entre otras recomendaciones, se espera que ellos cumplan con las indicaciones.

Hay un dicho: ‘Lo que es igual, no es ventaja’; que la gente podría haber acuñado. Exigirle a las demás medidas estrictas cuando ellos se las saltan olímpicamente no es una característica de un buen líder. Se da el ejemplo; se enseña por modelaje. 

Y es justo que cada quien reconozca y cargue con su responsabilidad. Si la ciudadanía tiene mucha, los líderes políticos y del gobierno tienen muchísima más. Así que a la hora de ‘repartir las culpas’, repartámoslas en igualdad.

Recordemos que saldremos de ésta si cumplimos con lo establecido, y eso no solo aplica a la ciudadanía, sino también a líderes políticos y funcionarios. Es momento que cada quién haga su parte y asuma su responsabilidad. 


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sábado, 11 de julio de 2020

¿Por qué no darnos la oportunidad?


Estas próximas elecciones generales, aún con un ‘pescaíto’ de plebiscito creado para poder movilizar las huestes a las urnas, nuestra prioridad debe ser -por lo menos esa es la mía- escoger los candidatos que estén más capacitados para liderar este país; más allá de líneas partidistas.

Recién leí una columna sobre que hay que votar por un partido porque eso ‘dis que’ asegura la continuidad y ayuda a la gobernabilidad. ¿Cuál? Partidos hemos tenido dominando las administraciones y lo que hemos visto no se acerca en nada a la buena gobernanza.

Al contrario, al dominar las dos de las tres ramas y tener el control absoluto, muchísimas cosas hemos visto. Se aprueban cosas por descargue, se hace legislación que va en contra del beneficio del pueblo y muchas cosas más. Y esto no es algo que no sepamos o que no hemos visto repetirse en infinidad de veces. Así que lo de la continuidad y la gobernabilidad, no lo compro.

Meten miedo porque, con personas de diferentes partidos, el país no funcionaría pero últimamente, ¿cómo ha estado funcionando el gobierno? ¿El que se vote por partido -una sola cruz debajo de una insignia- garantiza que funcione y sea efectivo? No creo. 

Así que el problema no es de gobernanza; es uno de voluntad. No es cuestión de partidos, es cuestión de compromiso con quienes los elegieron. Es que muchos cuando llegan al poder, más que trabajar en beneficio del pueblo, lo hacen el pos de los intereses político partidistas.

Me parece que más que trillado está el cuento de que se tiene que votar bajo una sola insignia. Lo que hemos visto, y vivido en los últimos años, es que votar bajo la insignia de un partido, no garantiza un buen gobierno.

Entonces, ¿por qué no darles la oportunidad a las personas que realmente quieren -y pueden- hacer algo por el país? ¿Por qué no dejar el miedo y cambiar la fórmula que nos tiene sumidos en este desmadre? ¿Por qué no evaluarlos a cada uno por sus méritos?

Con buena voluntad de parte de los candidatos, y con las ganas de sacar el país de este pantano en que nos han sumido los partidos, podemos transformar a Puerto Rico. Pero para eso, tenemos que dejar los miedos y de escuchar cuentos de camino.

Tenemos que pararnos en nuestros propios pies y evaluar a cada uno de los candidatos por sus méritos, por sus plataformas, por lo que pueden ofrecer. Pero también hay que mirar su hoja de vida. Dónde estuvieron y qué hicieron por el país y no qué dicen que van a hacer. 

Muchas promesas nos han hecho y pocas las han cumplido. Empecemos a evaluar las diferentes opciones. Si queremos un cambio, no podemos seguir haciendo lo mismo. Rompamos con las cadenas que nos han puesto los partidos y empecemos a evaluar candidaturas.

Yo prefiero un gobierno con gente diferente que se concentre en resolver los problemas del país, aunque no sea de un solo partido, a un gobierno que, dominado por un partido haga lo que le dé la gana, sea corrupto, trabaje para su beneficio o para el de terceros y no cumpla con el pueblo que lo eligió.

Ya estamos claros que el traer la votación ideológica no busca otra cosa que llevar los electores de un partido a votar porque ninguna consecuencia tendrá. Y no me vengan a decir que ahora sí. Aquí se está usando el tema del estatus para llevar votantes a las elecciones porque de otra manera, no irían, pero realmente nada se va a lograr. ¿Alguna duda de eso?

Empecemos a pensar en quiénes pueden sacarnos de este atolladero en el que nos han sumido los partidos políticos. Una vez tengamos la casa en orden, tirémonos con to' y tenis a resolver el problema del estatus.

Y clarísima estoy yo de lo que quiero para mi país en cuestión de estatus pero ahora, en este momento, mi prioridad es evaluar los candidatos para escoger aquellos que pueden hacer un mejor trabajo en pro de los puertorriqueños. Esos, no se concentran en un solo partido.

Quitémonos los pantaloncitos cortos que usamos, en cuestiones políticas. Empecemos a dar pasos hacia lo nuevo, lo diferente. Ya mucho hemos tenido de los partidos y esto está cada vez peor. ¿Por qué no entonces empezar a pensar en otras opciones viables que puedan ser beneficiosas para todos? 

¿Por qué no darnos la oportunidad? Nosotros, como país, nos lo merecemos.