Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)

domingo, 22 de junio de 2014

La fiebre mundialista


Cada cuatro años, durante un mes, el mundo se paraliza por el deporte más practicado en el mundo; el fútbol. Este año, con la XX Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, no ha sido la excepción. Aunque es el deporte rey, aparentemente, ahora es que nosotros nos estamos contagiando con la fiebre porque en los Estados Unidos de América está tomando auge y nos llega de rebote; aunque algunos la fiebre la tienen desde hace mucho tiempo.

El fútbol es tan importante a nivel mundial, que aunque según los datos de la ONU existen 193 países y con El Vaticano, 194; la FIFA tiene registradas 209 federaciones. ¿No cuadra, verdad? Pues esto tiene que ver con las posesiones, colonias, etc. que tienen algunos países y que las mismas cuentan con sus asociaciones o federaciones. Ese es nuestro caso, que tenemos federación desde 1940, pero estamos afiliados a la FIFA desde 1960. A nivel mundial, estamos en la posición 158. Así que, clarísimo está; que el fútbol no es uno de nuestros fuertes, ni ocupa un lugar importante en nuestro país.

Y antes de seguir, es importante aclarar que el nombre del deporte, en español, es fútbol y en inglés es “football”, no “soccer”. “Soccer” sólo le dicen los estadounidenses para diferenciarlo de su “football”. En el resto del mundo “football” es equivalente a fútbol. El nombre en español del “football” que se practica en los EE. UU.  es fútbol americano. ¡Ah!, tampoco es correcto utilizar balompié porque es un término que está en desuso. Así que ni “soccer” ni “balompié”,  sino “football” y fútbol.

viernes, 6 de junio de 2014

Sus derechos… ¿y los de los demás?

Foto: FB-Ponce Noticias de última hora. Todos los derechos son suyos.

Quería treparme y decirlo; así que sin pensarlo más, me trepé. No faltaba más. Y mis disculpas sin alguien piensa que no estoy siendo justa con lo que digo. Creo en el bienestar de los trabajadores, pero lo que ocurrió ayer en el Túnel Minillas pasó de castaño a oscuro. Para mí, ese acto en vez de sumar, restó.

El que me conoce sabe que siempre estoy hablando del derecho que tenemos todos de luchar por lo que uno entiende es lo justo, pero las cosas tienen un límite. Se supone que seamos ciudadanos de ley y orden, que ejerzamos nuestros derechos democráticos, que respetemos a los otros y que convivamos sanamente porque todos compartimos el mismo espacio.

En los sistemas democráticos a veces, como está pasando en Puerto Rico, se han manoseado tanto los conceptos que los han usado como escudo para hacer cosas que nada tienen que ver con el genuino reclamo de derechos. Y vuelvo y digo, soy partidaria del derecho que tenemos todos a luchar por lo que queremos, lo que no podemos es hacer mal uso de ellos o “por los nuestros” limitarle lo de los demás.

sábado, 24 de mayo de 2014

La dueña de la sillita...


Sí, la dueña de la sillita, de esa misma es que voy a hablar. Porque no es mía, yo sólo la tomo prestada. La sillita sigue siendo de ella; de nadie más. Ya los que me conocen saben a quién me refiero. Y es que desde hace tiempo he querido escribir sobre ella y no lo había hecho. Pero esto de que su creador, Quino, recibió el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, me dio pie para hacerlo. Sí, hablo nada más y nada menos que de la inigualable, la única, la bien ponderada, la exquisita y sabia Mafalda.

Y es que como algunos saben, soy "archi-duper-súper-mega-fanática" de Mafalda. No recuerdo cuándo fue que la leí por primera vez. Sí debió ser hace muchísimo tiempo porque me parece que la conozco “de toda la vida”.  Desde que la leí por primera vez me enamoré del personaje. Me identificaba y me identifico mucho con ella. Y es que además, Mafalda y yo somos contemporáneas. Nos llevamos pocos meses de diferencia, ¡pero naturalmente ella es mayor que yo! Bueno… eso no lo confirmaré porque no es importante. 

Si algo me maravilla de esa tirilla cómica del genial Quino, es que aún cincuenta años después de creada (Opps!, medio choteada), el mensaje tiene más vigencia que nunca. Pareciera que Quino lo hubiese escrito para estos tiempos y para nuestra sociedad. La niñita que se trepa en la sillita sigue dándonos lecciones y golpes de guante blanco en la cara. Tiene una conciencia social muy fuerte. Podría parecer inocentona, pero esconde muchísima sabiduría. Su crítica es fuerte, mordaz. Su humor a veces es un poco pesado pero con una habilidad increíble para decir las cosas como son. Ya quisiera ser yo como ella cuando sea grande. Odia la sopa y es fanática de los Beatles. Pero no aburre para nada porque Quino hace un buen balance, o por lo menos yo lo veo así, entre la cotidianidad de la vida familiar, las duras realidades de la vida y las cosas que pasan en su país o a nivel mundial. 

viernes, 16 de mayo de 2014

Los “cuernitos” del gobernador


Me tenía que trepar; no me quedaba de otra. Esto, no lo podía dejar pasar. Y podrán decirme anticuada y todo lo que quieran. Para muchos estaré haciendo una tormenta en un vaso de agua, o pueden decir que le estoy dando más color a la cosa; pues bien, están en su derecho a pensarlo. Lo que pasa es que hay cosas y hay cosas. Esto es algo que no debería suceder, y por eso me estoy trepando.

Y es que desde ayer cuando un jovencito le puso “cuernitos” al gobernador mientras se tomaban una foto, tenía un pie en la sillita.  Esta mañana vi en la portada de un periódico de circulación nacional, la bendita foto acompañada del titular: “Le ponen los ‘cuernitos’ al Gobe” y con un subtitular: ¡Qué vacilón! ¿En serio? ¿Cuernitos? ¿Vacilón? ¿Qué es eso de "el Gobe"? ¡Es gobernador, no gobe! La figura del primer mandatario, merece respeto. Ahí fue que me acabé de “encaramar” en la silla. 

Me chocó muchísimo el tono usado por el periódico; porque lo despacharon más como una broma. Pensé en la columna de Mario Vargas Llosa, “La civilización del espectáculo” publicada el 9 de junio de 2007 en el periódico argentino La Nación, en que comenta y cito: “…la libertad ha permitido que esa reorientación del periodismo hacia la meta primordial de divertir a lectores, oyentes y televidentes fuera desarrollándose en proporciones cancerosas, atizada por la competencia que los mercados exigen. Si hay un público ávido de ese alimento, los medios se lo dan, y si ese público, educado (o maleducado, más bien) por ese producto periodístico, lo exige cada vez en mayores dosis, divertir será el motor y el combustible de los medios cada día más, al extremo de que en todas las secciones y formas del periodismo aquella predisposición va dejando su impronta, su marca distorsionadora. Hay, desde luego, quienes dicen que más bien ocurre lo opuesto: que la chismografía, el esnobismo, la frivolidad y el escándalo han prendido en el gran público por culpa de los medios, lo que sin duda también es cierto, pues una cosa y la otra no se excluyen, se complementan”. Para preocuparse.

domingo, 4 de mayo de 2014

¿Comunicación o comunicaciones?


A diario me encuentro con personas que utilizan mal los términos comunicación y comunicaciones. Lo más irónico del asunto es que muchos de los que lo hacen son graduados en esa disciplina o trabajan en ella; que no es otra que la comunicación. ¿Cómo es esto posible? Pues como siempre pasa; “en casa de herrero, cuchillito de palo”. 

Nuestro gran problema como “comunicadores” es que oímos -no escuchamos- y lo que nos “suena” eso es; lo repetimos sin tan siquiera verificar el significado de los conceptos. Hay poca rigurosidad de pensamiento, cuestionamiento, investigación y análisis de las cosas. Si nosotros, que somos los llamados a estar claros en el conocimiento para poderlo transmitir a otros, estamos más enredados que un plato de espaguetis, ¿qué podemos esperar del resto de la sociedad? Realmente, da miedo.

Y lo más increíble de todo es que aclarar esto de “la comunicación y las comunicaciones” es tan “complicado” como ir al diccionario. Hay que buscar LA DEFINICIÓN; ya con eso, se acaba la duda. Si vamos al diccionario en línea de la RAE, encontraremos “comunicación” viene del latín communicatĭo, -ōnis y tiene varias acepciones. Entre las que nos son pertinentes están: “Acción y efecto de comunicar o comunicarse”, “Trato, correspondencia entre dos o más personas” y “Transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor”; que es la base de nuestra disciplina. El plural de comunicación es, según definición: “Correos, telégrafos, teléfonos, etc.”. Entonces, ¿es lo mismo?.

miércoles, 30 de abril de 2014

La figura del gobernador

Luis Muñoz Marín
Soy de las que no me gusta andar por las ramas. Los que me conocen lo saben. Y lo que voy a decir nada tiene que ver con la persona que está ahora ejerciendo el cargo de gobernador, porque los que me leen desde hace tiempo saben que no es la primera vez que lo he dicho. Es más, lo he comentado bajo diversos gobernadores porque creo que no importa quién sea la persona que esté ocupando el cargo en ese momento, la figura del gobernador merece respeto. Mis disculpas, si alguno no piensa como yo.

Veo cómo, cada vez más, vamos perdiendo perspectiva de lo que representa ser el primer mandatario de un país. Y es que podamos o no estar de acuerdo con él, no ser de su misma ideología, ser opuestos en líneas de pensamiento, o hasta ser fanático del equipo contrario, por el simple hecho de que sea el primer ejecutivo del país, merece consideración. Y no confundamos la gimnasia con la magnesia, no estoy hablando ni de servilismo, ni de fanatismo, ni de idolatría, ni nada relacionado; de lo que estoy hablando es de poner la figura del gobernador en su justa perspectiva.

domingo, 6 de abril de 2014

La muerte, una gran lección de vida



Desde hace tiempo, había pensado escribir algo sobre el tema de la muerte porque este año comenzó dándonos de golpe y porrazo. Durante estos primeros meses hemos estado recibiendo noticias de que amigos, familiares y conocidos nuestros o de alguien cercano ha fallecido. Nunca estamos preparados para recibir una noticia como esa, aunque sea ley de vida. Así que me puse a reflexionar sobre el tema y decidí que no lo podía posponer más.

La muerte, según la RAE, es la “cesación o término de la vida”. Otra de sus acepciones es “en el pensamiento tradicional, separación del cuerpo y el alma”. Existen otras definiciones, tanto desde el punto de vista médico, legal, social, religioso, etc.; pero no las vamos a explorar porque esto no es un tratado sobre la muerte. En el libro “Historia de la muerte en Occidente” del historiador francés Philippe Ariès, se define como “la pérdida irreversible de la capacidad y del contenido de la conciencia que proveen los atributos esenciales del ser humano y que integran el funcionamiento del organismo como un todo”.