Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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martes, 4 de noviembre de 2014

100% #PUR



No sé si se nace con eso o no. No sé si se aprende en el camino. No sé si le pasa a todos, a la mayoría o sólo a unos pocos. No sé si son ilusiones; mucho menos si son divagaciones. No tengo ni idea y, al sol de hoy, no me interesa averiguarlo. Lo único que sé -y que siempre he tenido claro- es que soy 100% #PUR. Así las cosas.

Por si alguno está pensando en lo que no es; pues aclaro que del PUR que hablo no es de la empresa estadounidense de filtros de agua, tampoco es de la villa en una provincia iraní y mucho menos de la compañía de cosméticos minerales (aunque esa tiene diéresis no deja de ser pür). Al PUR que me refiero es a nuestra nación, a la puertorriqueña, cuya identificación en el olimpismo son esas tres letras. De esa es que hablo. De nada más.

Tengo que confesar que para referirme a Puerto Rico, me gusta más el PUR que el PR. No sé, es como que más nuestra esencia, nuestra entraña, nuestra raíz; es el tuétano, nuestra identidad. ¿Será porque representa nuestra autonomía deportiva? ¿Será porque me parece más representativo de nuestra nación puertorriqueña? Y venga, por favor, no estoy haciendo alusión a temas políticos; estoy hablando del sentido patriótico.  

domingo, 5 de octubre de 2014

El 'efecto bandera'

Esta entrada, que va a ser cortita, más que una crítica es una observación; algo que vengo rumiando desde hace tiempo. Los que me conocen saben que antes de decir o escribir algo es porque lo he reflexionado; bueno, no siempre. Jeje A veces se va sin filtro; pero siempre buscando construir, no destruir. Y la pongo por acá y no en el blog de protocolo porque tiene más pinta de sillita.

Y es que cada vez estoy más convencida de lo que yo llamo ‘el efecto bandera’.  Es la utilización de uno de nuestros símbolos nacionales como “pieza” de exacerbación. Y que se entienda que la acepción de la palabra exacerbar que estoy utilizando es la de "intensificar, extremar, exagerar"; nada que ver con irritar, causar enojo o agravar. ¿Estamos claros?

Y es que siempre veo, y esta es mi apreciación, que cuando se le tranca el bolo a cualquiera, cuando no están encontrando el efecto esperando, cuando otra cosa le falla, ahí sacan la bandera y todo cambia; es la salvación, es hacerlos creer, es lograr la empatía, es echarse al bolsillo a los demás... Sacar la bandera se ha convertido en el ‘en caso de emergencia, rompa el cristal’. ¡Y qué muchos cristales se han roto! Y no estoy diciendo que está particularmente relacionado a los ejemplos que estoy utilizando aquí; pero es algo que lo vemos todo el tiempo y en muchos campos.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Los puertorriqueños que se van y los que se quedan...

El hombre que en la montaña
—por la cruz de algún camino—
oye la voz del destino,
se aleja de su cabaña.
Y prosiguiendo su hazaña
se dirige al porvenir
una esperanza a seguir.
Mas no ha de volver la cara,
pues la vida es senda rara:
en la vida todo es ir.
(fragmento del poema "En la vida todo es ir" 
de Juan Antonio Corretjer)

Esta reflexión, que también es algo que he venido rumiando por algún tiempo, va como respuesta a un pedido de una amiga que vive fuera de Puerto Rico en reacción al  escrito “El complejo de ser puertorriqueño”. Quería escribir sobre esto, pero no lo había hecho porque estaba madurando la idea; pero creo que, como se han estado dando las cosas, es justo y pertinente hacerlo en este momento. Y lo siento, pero me salió largo. Mis disculpas.

Vuelvo y digo que este es mi particular punto de vista y cada quién puede estar de acuerdo o no con lo que escribo; esa es su prerrogativa. Y si no pensamos lo mismo, pues no pasa nada. Cada uno tiene sus ideas y puntos de vista y deben respetarse. No podemos ir por el mundo imponiendo las nuestras. Bastantes imposiciones nos han hecho y miren cómo nos va.

Antes de entrar en materia, quiero poner algo en perspectiva. Estuvimos por muchos años pensando que estábamos bien, boyantes, que no nos faltaba nada, que lo teníamos todo; que éramos tan buenos y estábamos tan bien que la gente quería venir a Puerto Rico a buscar un mejor porvenir. Éramos la envidia de los demás países latinoamericanos. Para nosotros tener emigrantes era lo lógico, lo normal; emigrar nosotros, ¡jamás!. ¿Por qué? ¡Si somos el ombligo del mundo! Pensábamos que éramos la panacea del Caribe. De tanto que nos lo dijeron y nosotros de repetirlo, nos lo creímos…

domingo, 31 de agosto de 2014

El "complejo" de ser puertorriqueño

¡Me encanta!
Comienzo aclarando que esto es una reflexión y mi punto de vista. Nadie tiene que estar de acuerdo con lo que escribo y tampoco está obligado a leerlo. Si alguien difiere está en su derecho porque como siempre digo; no hay verdades absolutas, sino apreciaciones de una realidad desde diferentes ángulos. Y esta apreciación, es muy mía.

Soy de las que le gustan los qué, los cuándo, los cómo y los por qué. Por eso desde hace tiempo vengo rumiando sobre nuestro bendito complejo. Pero tenemos la piel muy finita y no muchos tienen la capacidad de aceptar la opinión o el punto de vista de otro; sobre todo cuando lo expuesto van en contra de lo que se piensa. Por eso creo que la discusión, la constructiva y reflexiva, es necesaria. Cada quién llegará a sus propias conclusiones, que no tienen que ser las mías. 

jueves, 4 de abril de 2013

Cuando sea grande, quiero ser como…


“Cuando sea grande, quiero ser como…”; es una de las frases que usamos cuando somos pequeños y alguien nos impresiona o cuando ya siendo adultos, vemos en esa persona que admiramos un modelo a seguir. Son personas que nos marcan, son personas que nos motivan, son personas que nos inspiran. Esos modelos son los que necesitamos desesperadamente emular en nuestro país. 

Pero cada vez más complicado lo tenemos porque como sociedad estamos perdiendo nuestros valores. Da pena ver en lo que nos estamos convirtiendo. Somos cada vez más egoístas, más individualistas, más egocentristas, más violentos y más irresponsables. Somos cada vez menos tolerantes, menos solidarios, menos compasivos, menos caritativos, menos considerados, menos humanos; en fin, vamos perdiendo el don de gente. 

Los modelos que muchos miran son esos que confrontan, esos que bravuconean, esos que hacen trampas, esos que son corruptos, esos que le faltan el respeto a los demás, esos que gritan, esos que fanfarronean, esos que se creen guapetones de barrio, esos que critican, esos que se burlan, esos que hacen chanchullos, esos que buscan el lucro personal y no el bien común, esos que no aportan nada bueno a mejorar esta sociedad, esos que son pobres de espíritu. ¡Esos son los que muchos admiran!.