No sé si se nace con eso o no. No sé si se aprende en el camino. No sé si le pasa a todos, a la mayoría o sólo a unos pocos. No sé si son ilusiones; mucho menos si son divagaciones. No tengo ni idea y, al sol de hoy, no me interesa averiguarlo. Lo único que sé -y que siempre he tenido claro- es que soy 100% #PUR. Así las cosas.
Por si alguno está pensando en lo que no es; pues aclaro que del PUR que hablo no es de la empresa estadounidense de filtros de agua, tampoco es de la villa en una provincia iraní y mucho menos de la compañía de cosméticos minerales (aunque esa tiene diéresis no deja de ser pür). Al PUR que me refiero es a nuestra nación, a la puertorriqueña, cuya identificación en el olimpismo son esas tres letras. De esa es que hablo. De nada más.
Tengo que confesar que para referirme a Puerto Rico, me gusta más el PUR que el PR. No sé, es como que más nuestra esencia, nuestra entraña, nuestra raíz; es el tuétano, nuestra identidad. ¿Será porque representa nuestra autonomía deportiva? ¿Será porque me parece más representativo de nuestra nación puertorriqueña? Y venga, por favor, no estoy haciendo alusión a temas políticos; estoy hablando del sentido patriótico.
