Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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viernes, 1 de diciembre de 2017

Huracán, comunicación y transparencia



Esta entrada la estuve toreando por algún tiempo. La he rumiado mucho porque no me gusta disparar de la vaqueta. Hay que analizar las cosas mirándolas de frente, a la distancia, sin miedo y con cabeza fría. Eso es lo que he tratado de hacer.

Sé que estoy entrando en aguas profundas y caminando en suelo minado pero, ¿qué le vamos a hacer? Tengo que decir las cosas como las he visto y sin dorar píldoras, aunque a muchos no les parezca. A esos, mis disculpas; pero es momento de dejar los paños tibios. El primer paso para resolver un problema, es reconocerlo.

Si algo ha quedado claro, y mientras pasan los días más se ve, es la falta de transparencia y la carencia de un buen plan de manejo de la comunicación. Llevamos más de setenta días del paso del huracán María y vemos muy poco avance, mensajes contradictorios, informaciones sesgadas y una gran incongruencia entre lo que se dice y lo que se ve, se lee o se conoce.

Comunicar no es tarea fácil, más bien es algo complejo. Es muchísimo más que hacer conferencias de prensa, enviar comunicados, buscar el ‘Photo Opportunity’ y un ‘hashtag’. No es propaganda, adoctrinamiento o manipulación. Es desarrollar una estrategia de comunicación clara, veraz y efectiva. Es informar, educar. Es actuar.

En muchísimas ocasiones lo que se quiere comunicar o se cree que se está comunicando, no es igual a lo que se proyecta o se percibe. Se puede decir algo, pero el lenguaje corporal, los gestos y hasta la voz pueden llevar otro mensaje. Mucho de esto, vemos.

He comentado en par de ocasiones que en un principio tuve una buena impresión del manejo de la comunicación por parte del gobierno. Se tomó muy en serio la situación y su función de orientación y gestión. La proyección del gobernador fue buena. El mensaje fue claro y efectivo. Gracias a esto se salvaron muchas vidas.

Pero también vi las tribus de colores en acción. Ver en TV, a punto de entrar el huracán, una entrevista a una alcaldesa que indicaba que no le habían entregado una planta eléctrica y unos catres que le habían prometido. Pasarían el huracán a oscuras y las personas sin tener dónde dormir.

Más chocante fue, que en el reportaje siguiente, se mostraba otro municipio donde se indicaba que todo estaba en orden, con planta disponible, y hasta que tenían catres guardados por si llegaban más refugiados. ¿Tendré que decir de qué partido era cada quién? Me parece que no.

Una vez pasado el fenómeno, la buena percepción comenzó a cambiar. Vamos a decir que los primeros días no se sabía ni la hora que era y había que dar margen para maniobrar. Pero no podemos escudarnos en eso para justificar lo que no se hizo bien.

Se empezó a notar la falta de un plan, de una estrategia de comunicación. Desde que pude seguir los medios lo percibí, y con el pasar de los días lo confirmé. La respuesta gubernamental resultó lentísima. En muchísimas ocasiones se valora más la reacción que el acontecimiento mismo.

Parecía que el problema era más grande de la capacidad para manejarlo y que se estaba improvisando. Se enfocaron más en la estructura que en el contenido. En la forma, más que en el mensaje. En la proyección, más que en la realidad. Mucho se ha dicho del COE, tanto de un lado como del otro; pero ahí no voy a meterme. 

Empecemos con las conferencias de prensa. ¿A quién iban dirigidas? ¿Quién era el público primario, el pueblo puertorriqueño o la prensa estadounidense? Las conferencias de prensa comenzaban en inglés y llegó un momento que tres cuartas partes eran en ese idioma.

¿Cómo creen que reaccionaría una persona que está aislada, que no sabe lo que estaba pasando, que tiene poca comida, no tiene techo pero sí sólo un radio de baterías y la información que se da no la entiende porque no habla inglés? Lo del idioma es algo básico porque era necesario informarles. Que supieran que no los habían abandonado.

Referente al gobernador, se perdieron muy buenas oportunidades para hacerlo brillar y solidificar su imagen. Como en un principio proyectó muy bien, lo sobreexpusieron y quemaron el cartucho demasiado temprano. Estaba en todos lados haciéndolo todo, como si él fuera el único que estuviera trabajando. Pasó de información a propaganda.

Y no pueden faltar los “Photo Opportunity”. Para mí resultaba inaudito que enfrentando una crisis como la que tenemos, hubiera -y haya- espacio para tanta foto que no son documentación, que son posadas, que son para la cámara, para promocionarse o para propaganda.

Me chocó mucho ver una foto del gobernador entregándole los toldos azules a un senador de San Juan, ¿por qué a él? Desde hacía par de semanas, ¿no se estaban esperando los benditos toldos azules y nadie decía nada?¿No que es el Cuerpo de Ingenieros el único autorizado a colocarlos?

A eso hay que añadirle las fotos montado en una excavadora y poniéndose el chaleco para ‘limpiar’ San Juan?. No creo que tengo que explicar nada. Se cae de la mata. ¿Y la foto del gobernador activando La Plata? Entre esas, muchas más. A eso hay que añadirle la de otros políticos, de un bando y de otro, porque aquí el que más y el que menos, lo suyo tiene.

Hablando de San Juan; la alcaldesa, como todos, también tiene lo suyo. Pero no voy a decir nada aquí porque su estrategia de comunicación es un caso digno de estudio y de discusión. Merece una trepadita aparte.

No podía dar crédito, al campo de batalla creado y que sigue activo. Se ha perdido el foco de lo que es la prioridad y lo importante para darle paso al ataque entre unos y otros, para politiquear y para aplanar el camino para las elecciones. Ya veo las campañas…

La AEE se convirtió en el talón de Aquiles del gobernador. Apareció ‘Whitefish’ y se abrió la compuerta. Me estuvo súper interesante que a partir de ahí no se hacían conferencias de prensa conjuntas. Ya no había logos ni símbolos del gobierno central, sólo de esa corporación pública y sólo estaba el director ejecutivo.

Y algo que le podría perjudicar al gobernador es que no despidiera al director ejecutivo; sino que se le ‘aceptó’ la renuncia. La razón que se dio es porque era una distracción, no que su trabajo fue pésimo. Eso lleva mensajes contradictorios. Es que esos son puestos de confianza y con despedirlos es suficiente. ¿Por qué darles a ellos la opción?

Y seguimos atorados con la falta de electricidad. Se habla de generación y se reconoce que no se tienen estadísticas, o por lo menos dicen no tenerlas, de cuántas personas tienen energía eléctrica. Y se negaba que no se avanzaba por falta de materiales y resulta que ahora se le saca partido noticioso a todos los postes que llegan.

Muchísimos comercios están cerrando, los supermercados con muchas carencias de productos y muchas familias padeciendo la falta de electricidad. Hay muy pocos semáforos funcionando. Muchos sectores de nuestra economía todavía no arrancan.

Se hablaba de que el país se estaba recuperando y lo que se veía en las redes sociales era otra cosa. Se habla de un aumento en los niveles de pobreza. De un cuarenta y tantos antes del huracán a un cincuenta y tantos para estas fechas.

‘Puerto Rico se levanta’ pasó a ser sólo un estribillo. El mensaje oficial chocaba con las historias y lo que se presentaba en los medios, sobre todo en los estadounidenses. Parecía que hablaban de dos países distintos. Esto abrió la ‘caja de Pandora’ porque comenzó a fluir información que era diferente a la que se había dicho.

Aquí tengo que decir que lamentablemente, salvo algunos medios puertorriqueños, quiénes sacaron a la luz muchísimas cosas y nos pusieron de frente la realidad que vivía el país fueron los medios estadounidenses.

Y aparecieron las cifras de muertos. Y el gobierno desmintió lo que dijera algún medio estadounidense. Al final, resultó que estaban en lo cierto. Aumentó la cifra de muertes asociadas al huracán, la cantidad de cremados y muchísimas cosas más.

Siguieron apareciendo informaciones contradictorias relacionadas a los suministros, a las ayudas, a los fondos. El gobierno reconoció que no tenía Plan B y que esperaba por la ayuda de los EEUU. En eso estamos a más de setenta días. Al sol de hoy, no se ve un plan del gobierno, pero se sigue diciendo que nos estamos levantando.

No se deben crear falsas expectativas. Después de estos setenta y tantos días y en muchos lugares estar como casi al principio, es inevitable una laceración en la confianza y la credibilidad, tanto para funcionarios y agencias locales como federales.

En muchísimos renglones todavía no hay un cuadro claro de la realidad. Las dudas y la desconfianza crecen porque se dice una cosa y se hace otra. Es mejor que usted diga las cosas tal cual son desde un principio. Crear faltas expectativas o los 'chijí, chijá' para quedar bien, no es la solución. NO se miente, ni se omite, ni se acomoda, ni se cambia la información. Al final, todo se sabe.

Se habla de transparencia pero no se ve porque el discurso es uno y la acción es otra. El desarrollo de una buena estrategia de comunicación debe estar de la mano de la ética y dirigida al bien común, no por intereses particulares o de terceros. Hay que desarrollarla diciendo la verdad con un mensaje claro y preciso. 

Se agradece más la sinceridad y la verdad, por dura que sea la realidad, que acomodar las cosas de manera que se aparente estar bien y que pensemos que el mundo es una cascada de colores y que Bambi corre por le bosque detrás de la mariposa.

martes, 21 de noviembre de 2017

El huracán, la crisis y todo lo demás




Lo que nos tocó fue fuerte. El huracán María nos partió por el medio y nos dejó agonizantes. Cierto; pero una cosa es el desastre natural y otra muy distinta todo lo demás. Y de todo lo demás es de lo que quiero hablar.

Una crisis es un acontecimiento inesperado; una situación dificultosa o complicada. Existen diferentes tipos de crisis, ya sea por situaciones personales y problemas empresariales que afectan la imagen y la reputación. También están las de accidentes o desastres naturales; entre otras más.

En las crisis pueden quedar al descubierto muchas cosas, ya sea porque se pierde el control, se acentúan las debilidades o los problemas afloran. Pero también se prueban y validan un tanto más. Si algo ha quedado más que claro con esta crisis, es el importante papel que juegan las relaciones públicas en una sociedad.

El trabajo de las relaciones públicas es desarrollar una estrategia clara, veraz y efectiva. Es informar, educar. Es coordinar y ejecutar. Es actuar. Por eso debe estar en manos de un profesional de la comunicación, un estratega, un relacionista.

Las relaciones públicas es una profesión completa, interdisciplinaria y enfocada en el bien común, que busca construir relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y sus públicos. No es de la ‘Manga Production’. Hay que investigar, planificar, ejecutar y evaluar. 

La respuesta a las crisis se planifican. Uno nunca sabe lo que pueda pasar pero debe tener una guía básica para poder actuar. Si estamos en ruta de huracanes, pues señores, hay que hacer un plan para poder responder a posibles situaciones. Es prepararse para reaccionar efectivamente.

Teniendo eso como base, empiezo diciendo que, luego de sesenta días del paso del huracán María por nuestro país, poco hemos avanzado. Y eso, no es cualquier cosa. Sí, ha sido el huracán más devastador en los últimos cien años y todo lo que quieran, pero no se puede negar que la respuesta no ha sido la mejor.

sábado, 28 de octubre de 2017

Nos vamos cansando


Los nuestros... La foto es de Miguel Dejesús y fue publicada en metro.pr

Esta trepadita es un desahogo; un gran desahogo. Necesito botar el golpe. Y sé que muchos se sienten como yo. Confío que luego de sacármelo del sistema pueda volver a rebobinar y meterle el pecho a lo que sea. Así que, más que una queja, es una reflexión del cuadro que tenemos a más de un mes del paso del huracán María por Puerto Rico.

Estoy segura que no esperábamos que María dejara la isla tan malherida; que destruyera tanto y que dejara tantas personas sin hogar. Que haya dejado tanta desolación a su paso y que nos diera el sacudión de la vida para que entendiéramos de una buena vez -algunos ya lo teníamos claro- que no somos el país que muchos fantaseaban o creían, era.

La realidad nos ha dado la bofetada de la vida. Se ha dejado al descubierto que somos un país pobre, con servicios deficientes -en su gran mayoría porque no están actualizados y están faltos de mantenimiento-, con una pésima planificación, una gran burocracia y, sobre todo, arropados por la maldita politiquería, el amiguismo y la corrupción.

domingo, 1 de octubre de 2017

A los puertorriqueños que viven fuera*


Así somos...* 
Edito y corrijo: Cambié el título de "La diáspora puertorriqueña" por "A los puertorriqueños que viven fuera". Es que revisando la definición de 'diáspora' me di cuenta que no aplica. La diáspora es, según la RAE, la 'dispersión de grupos humanos que abandonan su lugar de origen'. Y eso aquí  no aplica porque aunque están fuera, no la han abandonado. Como bien dice una amiga, son puertorriqueños que cambiaron de código postal.



Esta mini trepadita la hago porque quiero, porque me nace, porque sí y porque siento que es una obligación. Me parece que es importantísimo reconocer y agradecer. Si Puerto Rico está comenzando a levantarse del catastrófico embate del huracán María es, en gran medida, gracias a los puertorriqueños que viven fuera.

Para mí, y creo que lo he dejado claro en muchísimas ocasiones, tan puertorriqueño es el que vive en la isla como el que está fuera. Es que el ser y sentirse puertorriqueño nada tiene que ver con ubicación geográfica; tampoco se quita o se pone como una camisa, sino que es sentimiento, esencia, entraña, corazón.

Desde antes de la llegada del huracán, y cuando se sabía que el golpe sería inminente, ya había grupos de puertorriqueños comenzado a organizarse en sus diferentes comunidades, ciudades o países para ayudar en la reconstrucción del país. Varios mensajes vi en los medios sociales sobre esto.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Como el flamboyán.



Trepadita difícil porque se agolpan los pensamientos y los sentimientos. ¡Tanto que decir! Lo que hemos vivido las pasadas semanas ha sido fuerte, muy fuerte pero estoy segura que lo superaremos. Como hemos hecho tantas veces, en esta ocasión también nos levantaremos.

Ya no somos los mismos. María trazó una línea entre el antes y el después. Mucho hemos aprendido en estos días y mucho nos falta por aprender. Los momentos difíciles y las crisis nos llevan a repensarnos. Siempre he escuchado que el cómo afrontemos la situación definirá si salimos airosos de ella o no. Conociéndonos, esta la superamos.

La reflexión es obligada e inexorable. Puerto Rico tenía un cuadro muy complicado en muchos aspectos y María lo complicó más. Pero también nos está dando la oportunidad, y soy de las que prefiero ver el vaso medio lleno, de mirarnos desde la adversidad, de frente, sin tapujos, sin colores, sin politiquería. Es una oportunidad única. De esta manera creceremos más fuertes y resurgiremos como el ave fénix. Tenemos que hacerlo; no nos queda de otra.

lunes, 13 de octubre de 2014

El 'efecto huracán'



¿Por qué tengo que estarme encaramando de esta manera? ¿Por qué? ¿Por quéééééé? Es que no me queda de otra; la verdad. Este paisito macondino, dantesco y kafkiano no me da otra
posibilidad. Y lo digo por las cosas tan absurdas que pasan en este país. Esto de los huracanes es como un paso de comedia, pero a veces adquiere proporciones insospechadas, como lo que hizo que me trepara en la sillita.

Tengo que confesar que fue ayer que me di cuenta que Gonzalo nos ‘visitaría’.  He estado pendiente de los medios sociales; hoy mucho más, pero nada fuera de lo normal. Es más, ni al supermercado fui porque no necesitaba nada, tampoco gasolina; así que nada de salir despavorida a arrasar con el supermercado ni a hacer largas filas en la gasolinera. ¿Por qué siempre hacemos lo mismo? Desde ayer estoy diciendo que no va a pasar mucho.  Sólo tenemos que estar preparados y esperar. No podemos hacer más. Esa es la naturaleza y con eso tenemos que bregar.

Realmente no sé por qué tanto agite. Estamos en zona y en época de huracanes; aunque la verdad, Gonzalo nos rompió la curva. Este mes es de brujas, calabazas, gatos negros y murciélagos no de huracanes; pero bueno, así nos tocó, así hay que lidiar con él. No sé por qué tanta histeria y tanto sensacionalismo. Quiero estar informada, no amedrentada. La información es importante, pero sólo debe darse información, no llevarla a extremos alarmistas. Entonces, ¿por qué este pandemonio?

martes, 9 de julio de 2013

¿Alguna vez hemos estado claros dónde vivimos?

Dios Juracán. Tomado de:
http://www.powhatanmuseum.com/Hurricane.html
¿Alguna vez hemos estado claros dónde vivimos?. Esa es la pregunta que me hago constantemente, por diversas razones, pero mucho más en épocas como ésta que es temporada de huracanes. Y me lo pregunto por como actuamos ante estos “fenómenos atmosféricos” que año tras año pasan por nuestra zona.

Parece que no tenemos claro que vivimos en una isla caribeña, en el trópico, en una zona de fenómenos atmosféricos con una temporada de huracanes que dura seis meses y que es muy activa. Esta es nuestra realidad. Entonces, ¿por qué pareciera que estamos viviendo el anuncio de un sistema como si fuera la primera vez en nuestra vida?. ¿Por qué siempre es lo mismo? ¿Por qué la histeria?. 

Y esto, no es nuevo. Ya los taínos conocían las fuerzas del dios Juracán, una deidad destructiva y furiosa que provocaba daños por doquier cuando pasaba por estas tierras. Así que esto es algo que venimos “padeciéndolo” desde siempre; por lo que –se supone- deberíamos estar acostumbrados. Esta es la realidad que nos toca vivir; así que lo que debemos hacer es estar pendientes a la información, prepararnos y resguardarnos. No nos queda de otra.