El susto de la vaca, esa expresión -que no sé de dónde diantres salió- podría explicar lo que sentimos pasadita la medianoche al nuestra bendita tierra parecer un tembleque con un “meneíto” de 6.5 en la escala Richter. Fueron diez segundos que parecieron muchísimo más ¡La cosa tembló; y cómo!
Si algo tengo claro, es donde vivimos. Estamos al borde de una falla telúrica. Así que los movimientos de la tierra, no deberían afectarme; y de hecho, no lo hacen. Puerto Rico tiembla a diario, casi imperceptiblemente en muchas ocasiones, y cuando siento algo me quedo bastante tranquila porque sé que es algo natural y que pasará rápido.
Pero en esta ocasión, fue distinto. “Ya pasará”, pensaba; pero no pasaba. El “meneíto” fue tomando fuerza y se mantuvo por más tiempo del acostumbrado. ¡Ahí fue que la puerca entorchó el rabo y todo el raciocinio y el análisis se fueron de paseo! Cuando me di cuenta que la cosa iba “en serio”, me levanté como resorte, me vestí –por si tenía que salir corriendo- y agarré el celular para entrar a Twitter. Si la tierra se movió diez segundos, yo hice todo eso en cinco. Jeje





