Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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viernes, 18 de octubre de 2013

Comunicar, no es cualquier cosa


Todavía hay quien piensa que esto es fácil. Todavía hay quien piensa que cualquiera lo puede hacer. Todavía hay quien piensa que es el premio por alguna ayuda recibida. Todavía hay quien piensa que ser simpático, amigable, tener “buena presencia y automóvil” es suficiente. Todavía hay quien piensa en Samantha Jones u Olivia Pope. Todavía hay quien piensa en pajaritos preñaos.

Y es que algunos puestos en áreas de comunicación, sobre todo en relaciones públicas, se han convertido en botín de guerra. Son el lugar idóneo para pagar favores políticos, personales o simplemente ubicar a alguien donde no saben donde ponerlo. Es como un “hoyo negro” que se lo traga todo. Es donde creen que todo termina. Nada más falso que eso; ahí es donde todo comienza.

sábado, 22 de junio de 2013

¿Habrá realmente en el mundo un compromiso social?

No sé que es lo que pasa, pero últimamente ando algo fastidiosa y cuestionándomelo todo. Bueno, algo más que de costumbre; ahora se darán cuenta. Será que de ver tantos reportajes y leer tantas noticias de lo que pasa en este país y en el mundo, de diferentes y variadas fuentes, ando en esas. Más que todo, porque lo que veo, escucho y leo no cuadra con lo que se supone sea. Y ando de rumia...

Desde pequeña aprendí que sobre todo lo demás estaba el respeto a los derechos y a la dignidad del ser humano. Que debíamos tener caridad cristiana y ayudar a los otros, sobre todo a los más desvalidos y necesitados. Me enseñaron que todas las personas somos iguales sin importar la raza, el sexo, el color, la ideología y, sobre todo, la religión. Crecí escuchando sobre la moral y la ética.