Todavía hay quien piensa que esto es fácil. Todavía hay quien piensa que cualquiera lo puede hacer. Todavía hay quien piensa que es el premio por alguna ayuda recibida. Todavía hay quien piensa que ser simpático, amigable, tener “buena presencia y automóvil” es suficiente. Todavía hay quien piensa en Samantha Jones u Olivia Pope. Todavía hay quien piensa en pajaritos preñaos.
Y es que algunos puestos en áreas de comunicación, sobre todo en relaciones públicas, se han convertido en botín de guerra. Son el lugar idóneo para pagar favores políticos, personales o simplemente ubicar a alguien donde no saben donde ponerlo. Es como un “hoyo negro” que se lo traga todo. Es donde creen que todo termina. Nada más falso que eso; ahí es donde todo comienza.
