Trepadita más que obligada; necesaria.
Hay muchas cosas que decir. Tenemos que poner algunas cosas en perspectiva,
tiempo y espacio. Es imperativo.
No podemos hablar de lo que no sabemos y
de lo que no hemos vivido; mucho menos tirar de la vaqueta. No debemos
reaccionar a algo sin conocerlo. No podemos juzgar o prejuzgar; tampoco
etiquetar porque sí. No nos podemos dejar llevar por la emoción del momento o
la rabia. Tenemos que ser más inteligentes que eso.
Hoy, fue el paro nacional. Todo estaba
yendo bien pero al final del día la cosa se salió de control. Ahora bien, no
nos podemos dejar arrastrar. Esto hay que analizarlo con calma y con cabeza
fría. Muchas interrogantes, muchas dudas. Tenemos que usar la cabeza.
Primero que todo, estoy hablando con
conocimiento porque estuve allí. No durante todo el acto, ni el tiempo que
hubiese querido estar. Fui porque tenía el compromiso con mi país. Fui porque
quería ver con mis propios ojos lo que se estaba realizando y no porque me lo
contaran.
Me encontré con una diversidad de
personas impresionante. Algo que me agradó. Mientras estuve, todo estuvo bajo
control. El ánimo de las personas era de protesta, pero no de dañar. Me dije
que el puertorriqueño, aunque indignado, estaba dando cátedra que se puede
protestar en orden. Todos teníamos las caras al descubierto.
