No sé que es lo que pasa, pero últimamente
ando algo fastidiosa y cuestionándomelo todo. Bueno, algo más que de costumbre; ahora se darán cuenta. Será que de ver
tantos reportajes y leer tantas noticias de lo que pasa en este país
y en el mundo, de diferentes y variadas fuentes, ando en esas. Más que todo,
porque lo que veo, escucho y leo no cuadra con lo que se supone sea. Y ando de rumia...
Desde pequeña aprendí que sobre todo lo
demás estaba el respeto a los derechos y a la dignidad del ser humano. Que
debíamos tener caridad cristiana y ayudar a los otros, sobre todo a los más
desvalidos y necesitados. Me enseñaron que todas las personas somos iguales sin importar la
raza, el sexo, el color, la ideología y, sobre todo, la religión. Crecí
escuchando sobre la moral y la ética.