Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)

jueves, 20 de abril de 2017

Es imperativo auditar la deuda…



Se supone que el pueblo elige a sus gobernantes para que administren los recursos del país, que le pertenecen a todos, y no para que se sirvan de ellos. Más de veinte años de mala administración nos han llevado al borde del colapso. Y aquí todos han tenido responsabilidad, unos más y otros menos.

Y tenemos que ponernos serios con esto y no empezar a halar y a tirar defendiendo por partidismo, color o tribu. Aquí hay que ponerle los puntos a las íes y decir las cosas como son. Hay que llamarlas por su nombre, sin miramientos, sin dorarlas ni nada por el estilo. Las cosas tal cual son, ni más ni menos.

Una de las primeras cosas que pensé cuando se habló de la ‘magnitud’ de la deuda de Puerto Rico fue, ¿y realmente esto es así? ¿Esa es la cantidad real? ¿Es más o es menos? ¿Quién lo asegura? No sé, es que como dicen que para muestra un botón, y como aquí siempre ha habido tantas cosas “emborujás”, es natural dudar.

Y no estoy diciendo que no haya deuda; no es eso. Sino que no podemos aceptar lo que nos digan sin cuestionarnos nada. Demasiada nébula hay alrededor de la bendita deuda. No se sabe nada con exactitud. Entonces, ¿cómo piensan que se debe aceptar las cosas sin chistar? ¿Cómo se va a pagar por algo que no está claro? 

Esta semana se legisló para eliminar la Comisión para la Auditoría de la Deuda y el gobernador firmó la ley de forma expedita. ¿A qué se debe la prisa para eliminar la comisión? ¿Qué se está buscando?


Interesante me está que no se quiera auditar la deuda, que es neurálgica y el punto de partida para todo lo demás y sin embargo se quiera empujar un plebiscito que no compone ni compondrá nada pero mantendrá ‘entretenidas’ las gradas. Gran problema tienen si no entendieron el mensaje enviado por Washington.

Entonces, ¿qué se quiere esconder? ¿A quién se quiere proteger? ¿Cómo es que hay personas que a través de los años han ‘trabajado con la deuda’ desde diferentes frentes? ¿Cómo se manejó la venta de bonos? ¿Qué de los fondos buitres? Y muchísimas preguntas más. Esto, a tomates no huele. 

Por eso siempre mi precaución con los políticos. Y es que me cuestionaba, si las cosas están tan malas, ¿por qué tantos aspirando a puestos políticos? ¿Realmente buscan salvar al pueblo o rematar lo que queda? Y no estoy diciendo que no haya políticos y funcionarios honestos, sino que de lo otro pareciera que podría haber más.

Y no soy ni economista ni nada por el estilo, pero soy ‘co-dueña’, como todos los puertorriqueños. Además, leo y analizo. Desde hace mucho tiempo había cosas que no me cuadraban. Y estoy segura que no soy la única que ha pensado así. 

A los políticos se les da un voto de confianza para administrar, no una carta blanca para disponer de los recursos, repartírselos, controlarlos o dominar el acceso a la información o el conocimiento sobre lo que ellos hacen con esto. 

¿Por qué no auditar si el pueblo, que es el dueño, lo está pidiendo a gritos? ¿No es su obligación velar por una sana administración y respetar el compromiso adquirido con el electorado? ¿No deben rendir cuentas por lo que hacen? Aquí no hay ni cheques en blanco ni mano suelta para hacer y deshacer. Hay deberes y responsabilidades.

Cuando hablan de lo complicado y del tiempo que tomará la auditoría buscan desanimar a las personas a que no lo pidan. Se habla de ‘mecanismos ya existentes’, de ‘acuerdos de cumplimiento’, de ‘renegociación en buenos términos’. Perfecto, pero para hacer todo esto, hay que saber a cuánto -realmente- asciende la deuda.

Sólo me acuerdo de Chomsky…

Lo importante es que la auditoría es una revisión periódica que busca examinar y evaluar las gestiones realizadas en un campo de acción. La idea es supervisar o pasar juicio sobre la planificación y la ejecución de una actividad para exponer o describir aciertos o errores generados durante el proceso.

Es un análisis descriptivo y profundo que busca el detalle. En una auditoría todo tiene que estar justificado y cuadrar al chavo. Y no es por que yo lo digo o porque sí, sino porque la cosa es así y debe tener su evidencia. 

Me parece que ahí es que está el tranque. Si se va más a fondo muchas cosas, que no se ven a simple vista o que se pueden ‘acomodar’, podrían salir a la luz. Mucha información tendría que ser revelada. 

La auditoría podría mostrar con pelos y señales, cantidades y detalles cada transacción. También señalar a los involucrados y la cantidad de responsabilidad que tiene cada uno en la deuda. Demasiadas cosas en juego, ¿no?

Así que una auditoría es más que pertinente, sobre todo porque no es justo que quienes nos llevaron a esta situación tan difícil en la que estamos, sigan tan tranquilos por ahí y que el pueblo tenga que pagar por lo que ellos hicieron. 

Están en juego muchísimas cosas; como la educación. La Universidad de Puerto Rico está en peligro.  Esto es atentar contra el desarrollo social del país. Muchísimas otras cosas se han afectado y se verán afectadas por la irresponsabilidad y el mal manejo de los líderes. 

Además, se supone que el gobierno está para proteger a los más necesitados y vulnerables y por esta situación muchísimos de los servicios primarios para esta población se ven afectados. Entonces, ¿no es imperativo hacer la auditoría?

Ya en este país se acabó el tiempo de los cheques en blanco, de permitir, de hacernos de la vista larga y de justificar lo injustificable. De dejar que los políticos una vez suban al poder se crean con todo el derecho de hacer y deshacer a conveniencia y que saquen provecho para ellos, para sus partidos o para terceros. 

Es hora de poner las cosas en su sitio. Si hay que pagar, se paga. Si hay deuda que es inconstitucional o se hicieron cosas indebidas, pues que los implicados se hagan responsables. Pero para hacer todo esto de una manera responsable, lo primero es tener las cuentas claras.

Hay que hacer las cosas que son, como son y cuando son y lo que ahora procede, para hacer las cosas de manera justa y responsable, es la auditoría de la deuda. De esto dependerá el futuro de nuestra nación puertorriqueña. Confío que al final, las cuentas queden claras.


No hay comentarios:

Publicar un comentario