Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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domingo, 24 de marzo de 2013

Esta sociedad violenta y vengativa en la que vivimos


Antes de entrar en materia, quiero dejar claro lo que siempre; que este sólo es mi punto de vista. Sé que en ocasiones nuestras ideas podrían chocar; pero esto malo no es. Se supone que nuestro sistema social está basado en la diversidad de pensamiento. Cada quién puede pensar lo que quiera y como desee, pero respetando lo que piensan los demás. Ese es el principio. Podemos diferir, no tengo problema con eso. Lo que comento o señalo es sobre ideas y situaciones, no es nada personal. Nunca he tratado de que las personas piensen como yo; sino dar mi punto de vista y que cada quién llegue a sus propias conclusiones. Luego de esta introducción, comienzo.

El sábado que el jurado decidió que –no porque algunos miembros no pensaran que merecía la pena capital, sino porque no lograron ponerse de acuerdo- Alexis Candelario Santana no sería ejecutado y cumpliría condena perpetua por todos sus delitos, fue uno extraño; por lo menos para mí. Escuchar y leer los comentarios de las personas tanto en medios tradicionales como sociales me erizó la piel. Me quedó un mal sabor en la boca porque me hizo pensar que no sólo son violentos y vengativos los delincuentes, sino que nosotros como sociedad también lo somos.

miércoles, 9 de enero de 2013

“Profesora, que piensa usted de…”


Estoy segura que, por los acontecimientos actuales, habrá muchos, sobre todo los que fueron mis estudiantes, que estarán esperando que diga algo; como cuando una llegaba al salón y estaban expectantes a ver qué iba a decir de tal o cual cosa. “Profesora, que piensa usted de…”. En ocasiones, me convertía, como digo, y me disculpan la expresión, en “la abogada del diablo”. Muchas veces les tiraba por el piso los argumentos; no por el mero hecho de hacerlo o por llevarle la contraria; sino para que entendieran que no hay verdades absolutas y las situaciones tienen diferentes ángulos y puntos de vista. Que tenían que aprender que hay que ir más allá de una “simple mirada” a las cosas; mucho más ellos, que eran estudiantes de comunicación. 

El pensamiento crítico se desarrolla cuestionando, retando, argumentando. Y en este país, eso es lo que nos hace falta. Se necesita el acercamiento crítico a las cosas; pero desde el punto de vista positivo, no destructivo como el que usamos; tampoco atacando a las personas. Todo este preámbulo es para decir: “Pues bien, aquí voy”. Esta podría ser una de esas ocasiones en las que, posiblemente, no vamos a pensar igual; algunos hasta me desearán el paredón.  Pero como siempre digo, lo importante no es que piensen como yo, sino que se cuestionen las cosas, que las reten y las duden para que cada quién desarrolle su criterio y tenga SUS ideas, no las de otro. Que podamos darnos cuenta que las cosas no son ni negras ni blancas, sino que posiblemente la respuestas las vamos a encontrar, la mayoría de las veces, entre los matices de gris. Que cada quién puede pensar lo que quiera, siempre y cuando su criterio esté basando en conocimiento, en información.