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| Todos los derechos son de Quino. Sólo lo tomé prestado por la mujerez. |
Hay temas y hay temas. Y éste, sin
proponérmelo, podría levantar una que otra roncha. Así que, antes de esta
“trepada” hago la salvedad de que no busco ofender a nadie. Ojalá que no lo
tomen personal. Que esto es lo que pienso, que es una opinión, y que cada quién
puede adjudicarlo o desecharlo; según entienda. Mi intención sólo es que haya
otro punto de vista. Aclarado esto, entro en materia.
A veces soy la nota discordante; y en
este tema que nos atañe, que es la celebración de la semana de la mujer, puedo
serlo un poco más. Nunca he podido entender por qué; pero me parece que esto de
“celebrar” la semana de la mujer como que está de más. Nos dieron una semana
como diciéndonos “ahí tienen varios días para hacer lo que quieran y hablar de
todo lo que aspiran lograr”. ¿Será posible? Y espero que no me malinterpreten pero,
¿por qué una semana?; ¿qué de las restantes 51? Es como si tuvieran una
atención con nosotras para que “aguantemos” lo que venga el resto del año. Y es que nos
hemos ubicado en un “comfort zone” y esto se ha convertido en una rutina
espantosa.
Interesante resulta, que durante marzo,
que es el “mes de la mujer”, suele ser uno de los meses con más casos de
violencia doméstica. A los estudiantes de opinión pública le asigno un trabajo
donde deben monitorear y analizar un tema durante un mes. En dos ocasiones,
durante el segundo semestre, he asignado la violencia doméstica y, dicho por
ellos mismos, la incidencia es altísima; más que en otros meses. ¿Por qué es
esto? ¿No es el mes de la mujer? ¿No es el tiempo de celebrar, de reconocerla?
Por eso digo que esto, nada hace; con el perdón de los que crean otra cosa.
