Me tengo que trepar. En esta ocasión porque ya es mucho con demasiado. Me sigo enterando que amigos, familiares, colegas y conocidos míos, de unos, de otros, de los demás y de todos, han caído víctimas del bendito “chikungunya”. A mí hasta ahora no me ha tocado, pero nadie sabe si ya lo estoy incubando o soy de esos que por obra y gracia del Espíritu Santo todavía no se ha encontrado con el temible mosquito.
Pues buscando y leyendo sobre el mosquito, el virus y todo lo demás, porque ya me estoy volviendo medio hipocondriaca, me fui a la página de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), brazo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde me enteré de muchas cosas.
