Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
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domingo, 9 de marzo de 2025

Tiempos de desinformación, 'fake news', posverdad, manipulación y propaganda


Nos arropan la desinformación, la propaganda, la posverdad, las noticias falsas y la manipulación. Estos términos los escuchamos continuamente, pero no sabemos realmente el impacto que tiene en nosotros, en nuestra sociedad y en el país.

 

Definámoslos, para estar claros. Desinformar es dar información intencionadamente manipulada al servicio de ciertos fines. Dar información insuficiente u omitirla (DLE).


Las noticias falsas son noticias producidas sabiendo que no son ciertas o que han sido sacadas de contexto para obtener algún beneficio propio o para perjudicar a otro.

 

Manipular es intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares. Sus sinónimos son adulterar, trucar, viciar, amañar y falsificar (DLE).

 

La posverdad es la distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales (DLE).

 

La propaganda es la difusión o divulgación de información, ideas u opiniones de carácter político, religioso, comercial, etc., con la intención de que alguien actúe de una determinada manera, piense según unas ideas o adquiera un determinado producto (DLE).

 

Para muchos, utilizar todas estas cosas no es nada porque lo importante es llegar. Piensan que es mejor pedir perdón que pedir permiso y que el fin justifica los medios. Pero estas premisas son erradas por el efecto que tienen en los demás.

 

En Puerto Rico se vive un ‘reality show’ continuo, especialmente en la política. Por años, se han establecido estrategias de propaganda para impresionar a las huestes y lograr adeptos vendiéndoles sueños imposibles; aunque realmente mucho no tienen que hacer porque el fanatismo es lo que impera y nubla la razón. 

 

También tenemos un largo historial de candidatos que hacen cualquier cantidad de cosas para lograr el puesto que ambicionan. Crean una imagen ‘ideal’, aunque no sea real, porque es lo que las personas piensan que debe ser. ¿Después que llegan, qué? El cuento es otro.

 

Tenemos algunos que le faltan el respeto a los demás y a las posiciones que ocupan, sin importarle nada. Ya están allí, que era lo que querían lograr; así que entienden que pueden ser todo lo patán que quieran porque ya lo lograron, y a veces, más de una vez. 

 

Tarde o temprano dejan entrever sus ‘verdaderos colores’ porque la proyección y la realidad no encajan. Y es que no hay congruencia ni dan pie con bola. Aunque su maquinaria de propaganda trabaje a todo vapor, el no fanático -porque el fanático le creerá todo lo que le digan-, comienza a darse cuenta de la realidad. 

 

Y cuando se empiezan a prenderse las alarmas, se inventan cualquier cantidad de distracciones para que las personas dejen de pensar en lo verdaderamente importante. 

 

Buscan desviar la atención de la falta de acción, del exceso de gasto público, de promesas que sabían no cumplirían pero que las hicieron porque querían llegar, de excusas y de toallazos y contratos a familiares y amigos; entre otras cosas.

 

Entonces crean entretenimiento, bailan, se proyectan como súper héroes, exponen a la familia y las historias de amor, farandulean y mil cosas superfluas que sirven como cortinas de humo para que no se les exija que cumplan para lo que fueron electos, que es la sana administración del país. Al final, de eso es que se trata. 

 

Y esto sigue ocurriendo poque el pueblo tiene la memoria muy corta o se deja apabullar por la desinformación, las noticias falsas, la posverdad, la manipulación y la propaganda. De otra manera no lo hubiesen logrado y el cuento fuera otro. Es una fórmula que les había estado resultando, pero gracias a Dios, es cada vez menos.

 

Está en nuestras manos que el país tome el rumbo correcto, el de la transparencia, la claridad, la ética, la responsabilidad y el trabajo por el bien común y por un mejor país. A eso, debemos aspirar. 

 


viernes, 5 de abril de 2019

Trolear...




El troleo, según la Fundación del Español Urgente –Fundéu BBVA-, es ‘la acción y el efecto de intervenir en un foro digital con el objetivo de generar polémica, ofender y provocar de modo malintencionado a los demás usuarios, a menudo enviando múltiples mensajes que pretenden captar la atención e impedir el intercambio o desarrollo habitual de dicho foro’.

En Puerto Rico, la presencia de los troles, especialmente en el discurso político, está cada vez más presente. Tierra fértil encuentran porque la emoción y la pasión son unos de los ‘motores’ principales de la política.

El fanatismo ciega y se pierde totalmente el enfoque; algo que favorece a la fuerzas políticas. Por eso los utilizan para hacer propaganda o para atacar a los adversarios.

Unos se creen invencibles al estar detrás de un teclado o con un aparato electrónico en mano. Otros, porque están ‘vaqueados’ por algún grupo, organización o partido.

¿Cómo identificar un trol? Su cuenta suele ser una combinación de letras y números. La foto puede ser de cualquier cosa, menos la de una persona y mayormente está ligada al ideal o lo que desea resaltar.

Suele seguir más gente de la que los sigue y si ve sus perfiles se siguen unos a otros. Muchos no publican nada, sólo retuitean mensajes y ‘hacen bulto’ en otros. Y si todavía tiene dudas de cómo identificarlos, revise sus últimos cinco mensajes.

Hay troles ‘bonafide’; que creen que es su deber defender a capa y espada a los de su tribu política y siempre, no importa lo que sea, atacar abierta y despiadadamente al adversario; que es todo lo que se mueva y no piense como él, ellos o sus líderes.

Estos troles en cierta manera lo hacen por convicción; porque son fieles a ideologías, partidos o postulados y creen genuinamente que sus líderes lo hacen bien siempre. Buscan justificar la defensa o el ataque, dependiendo lo que hagan.

Pero están los otros; los que para mí son de cuidado. Estos son los que manejan una o varias cuentas falsas y hasta podrían recibir paga por ello. Tienen agendas definidas y podrían estar organizados bajo alguna estructura y liderados por alguien.  

Siempre buscan imponer su punto de vista, en muchas ocasiones con medias verdades, repitiendo como el papagayo lo que le asignan tienen que decir y hasta utilizando la posverdad. El vocabulario es el mismo y se repite.

Monitorean las redes sociales y ya tienen identificados a periodistas o personas que no piensan como ellos. Los siguen para cuando publique algo, atacarlo de manera inmediata buscando desacreditarlo.

Si es un periodista y no le gusta o conviene lo que escribe, dicen que es un ‘fake news’ y le ponen muchísimos adjetivos buscando minar su proyección. Si es cualquier persona que opina, lo atacan inmisericordemente.

En muchas ocasiones no trabajan solos, sino en grupo, e inundan los espacios o los muros de esa persona. Su fin es que se vea que quien puso el mensaje es disidente y que está equivocado. El que no conoce nada de troles, puede influenciarse con esto, porque pareciera que la persona tiene poca credibilidad o confiabilidad.

Podrían tener ya los ‘mensajes escritos’ para responder a situaciones que pasan en el país. Pareciera que son redes de distribución del mensaje, por llamarlo de alguna manera, porque escriben lo mismo y hasta con las mismas faltas ortográficas.

Lo más preocupante para mí, y ya aquí la cosa toma otro matiz, es que alguien que maneje alguna cuenta ‘troleadora’ (me la acabo de inventar) maneje, a su vez, una cuenta oficial del gobierno y lo haga indistintamente sin considerar horarios ni responsabilidades.

Lo traigo a colación por el tuit de una dependencia gubernamental ensalzando el trabajo de su secretario e indicando que ha sido el mejor que ha ocupado el puesto. Lo más increíble es que otra cuenta tenía el mismo mensaje, errores ortográficos incluidos, y estaba uno seguido del otro.

Las cuentas oficiales son para informar, no para hacer propaganda y ese tuit lo que busca es enaltecer la figura del secretario y del gobierno. Si es cierto o no que es el mejor, la dependencia gubernamental no es la llamada a decirlo. Eso, le corresponde al pueblo.

Además, una persona que maneja una cuenta oficial, debe tener la suficiente madurez para hacerlo y no ponerse pico a pico con la gente y hasta con periodistas porque hizo un señalamiento sobre el secretario.

El manejo de la comunicación y los mensajes es algo muy delicado y de gran responsabilidad. Las redes sociales no se deben tomar a la ligera. Siempre he pensando que no se debe manipular, tampoco hacer propaganda ni usar la posverdad para impresionar.

Si a un grupo, un partido, una dependencia gubernamental, un equipo o a alguna persona le interesa que otros conozcan lo que hacen debe buscar persuadir la gente, no justificar, atacar o denigrar.

Al final, la prudencia y el sentido común deben prevalecer. Para lograr aprobación debe comunicar la realidad ofreciendo datos correctos, sin maquillar o dorar píldora. No trate de imponerse. Debe informar y dejar que la gente decida. No pare más.