La Ley Núm. 30 de 1939, dispone que el primer viernes de mayo de cada año se celebre en Puerto Rico el día del maestro. Así que hoy, viernes 3 de mayo de 2013, no podía dejar pasar esta fecha sin darme una “trepadita” en la silla para reflexionar un poco sobre el significado de ser maestro.
Según la RAE, un maestro es una “persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo”. También la define como “persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura”. Otra de sus acepciones es: “dicho de una persona o de una obra: De mérito relevante entre las de su clase”. Un maestro, más que enseñar o instruir -que es comunicar sistemáticamente ideas, conocimientos o doctrinas- educa.
Ahí está la esencia, la razón y la fuerza de ser maestro, en su función de educador. Educar, según la RAE, es “dirigir, encaminar, doctrinar”. Es “desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc.”. También es “perfeccionar, afinar los sentidos” y “enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía”.