Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)
Mostrando entradas con la etiqueta transparencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta transparencia. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de octubre de 2025

¿Transparencia, será?


El estudio de la comunicación es importante porque busca explicar, comprender y predecir las situaciones que existen y en las que se basan las relaciones humanas: entender los porqués.

 

Es necesario mirar cómo se maneja la comunicación para ver sus efectos y consecuencias. Cuando en una sociedad el flujo de información se interrumpe o se condiciona, lo que se afecta no es la gestión gubernamental, sino la esencia misma de la democracia.

 

En Puerto Rico, muchas cosas están pasando que hacen cuestionarme el objetivo escondido detrás de lo que se dice y se hace.

 

Con la retórica vacía y el uso de palabras que realmente no sienten, pero saben que es lo que los otros quieren escuchar, los políticos buscan controlar el discurso para justificar acciones y lograr el apoyo.

 

La aprobación del P. del S. 63, por descargue y sin vistas públicas, no es un detalle técnico ni un ajuste administrativo. Es un acto comunicacional de poder, cuidadosamente envuelto en lenguaje jurídico para parecer inofensivo. Y como todo acto comunicacional, dice mucho más de lo que aparenta.

 

Bajo la apariencia de “equilibrar” y “ordenar” el acceso, se esconde el viejo instinto del poder por controlar. El lenguaje legislativo —esa retórica que pretende ser objetiva y procesal— se convierte en máscara para producir obediencia y legitimar el silencio, para evadir la responsabilidad de ofrecer información que es pública y nos pertenece.

 

Lo que el texto promete como orden, “razonabilidad” o balance, busca dilatar los procesos y hacer que pierdan vigencia. Esta ley no es para promover la transparencia, sino que levanta un muro semántico entre el gobierno y la ciudadanía.

 

Nos dicen que se trata de proteger, organizar y ser eficientes. Palabras que buscan hacerlo parecer justo y necesario. Pero el mensaje real es otro. El poder sabe bien que quien controla la información controla la interpretación.

 

Es por eso por lo que, bajo legislación, buscan tener el control y decidir qué se comparte y con quién la información que debería ser pública y a la que todos deberíamos tener acceso. Los funcionarios públicos son nuestros empleados y tenemos el derecho a saber qué hacen con nuestro patrimonio.

 

Hemos dado demasiados cheques en blanco a los políticos, y nos han llevado pendiente abajo. Pretenden seguir haciéndolo, porque mientras más limitan el acceso, más espacio tienen para actuar sin que sepamos.

 

El filósofo, sociólogo, psicólogo e historiador francés Michel Foucault lo explicó con precisión: el poder no solo prohíbe, también produce discurso. Cada régimen de verdad decide qué puede ser dicho, quién puede decirlo y en qué condiciones.

 

Así, este proyecto de ley, presentado como transparencia, en realidad redibuja los límites de lo que se dice en la esfera pública. El poder decide qué información es legítima y cuál debe permanecer invisible, usando el lenguaje como instrumento de dominio.

 

El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas, en su obra “La transformación estructural de la esfera pública” (1962), sostiene que el espacio público es esencial para la democracia porque permite a los ciudadanos participar en un discurso racional sobre el bien común.

 

Cuando se restringe el acceso a la información, no se protege al Estado, sino que se aísla al ciudadano. Y cuando el ciudadano no puede fiscalizar, la democracia se convierte en una ficción administrativa, un relato donde el poder se narra a sí mismo. Aquí los políticos fanfarronean y cacarean mucho, creyéndose los dueños cuando son administradores.

 

Ahora pasa a la Cámara de Representantes y, de ser aprobado, pasará a la firma de la gobernadora. Veremos si esto es simplemente el deseo del presidente de un cuerpo —siempre restándole legitimidad a la prensa— y de algunos políticos que responden más a su partido que a los electores que los eligieron; o si, por el contrario, se trata de una movida institucionalmente maquinada para limitar el acceso a la información y la fiscalización de su gestión.

 

Al final, la transparencia no se legisla: se practica. Y lo que el Senado aprobó no es una ley de transparencia, sino una ley del silencio, una de dilación y de obstáculo para la rendición de cuentas.

 

Si alguna importancia tiene el estudio de la comunicación —vuelvo al inicio—, es precisamente esta: reconocer cuándo el discurso se usa para dominar. Porque cuando el poder habla de transparencia, pero su acción es contraria, lo que nos queda —y también nos corresponde— es llamar las cosas por su nombre y seguir denunciando lo que va en contra del establecimiento democrático.

domingo, 5 de octubre de 2025

La ética, el criterio humano y la IA

https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/ 
https://outsourcedstaff.com.au/artificial-intelligence-solutions/


Recién se celebró la convención de la Asociación de Relacionistas de Puerto Rico enfocada en la inteligencia artificial y nuestra profesión; la cual estuvo excelente. Quedó claro que la IA no vino a reemplazarnos, sino a ponernos a prueba: ética, criterio y humanidad son ahora los verdaderos diferenciadores.

 

Desde hace un tiempo, vengo reflexionando sobre la inteligencia artificial y su uso en las relaciones públicas y en la vida diaria. Últimamente, y gracias a una amiga relacionista, vengo dándole casco a un aspecto que casi no se toca, su impacto en el ambiente y en nosotros; algo que no podemos tomarlo a la ligera. 

 

La IA se ha convertido en una herramienta cotidiana en comunicación y relaciones públicas. Sin embargo, su uso indiscriminado genera riesgos éticos, ambientales y profesionales. Como muchos, hago uso de esta, pero soy clara con ello porque la transparencia y la ética deben estar presentes, siempre. 

 

Con esto en mente, he incluido en mis clases unas guías de uso, pero también unas guías para mí. Las preparé y mi GPT las revisó y editó. (Siempre me dice: ‘Tienes mucho texto’, y tiene razón. Jejeje)

 

De hecho, esto es un compendio -tengo guías más completas aparte- porque le pedí lo puntual de lo que tengo para incluirlo en una hoja. Así que, por si alguno lo encuentra útil, aquí las comparto: 

 

 

Guía para el uso responsable de la inteligencia artificial
en las relaciones públicas

Introducción

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta cotidiana en comunicación y relaciones públicas. Sin embargo, su uso indiscriminado genera riesgos éticos, ambientales y profesionales. Esta guía ofrece criterios claros para integrar la IA de forma consciente, estratégica y socialmente responsable.

 

Principios rectores

a) Principio de necesidad – Evalúa si realmente necesitas la IA.
b) Principio de impacto – Considera el efecto en metas profesionales y sociales.
c) Principio ambiental – Reconoce el consumo energético y de agua.
d) Principio ético – La IA apoya, no sustituye tu voz profesional y humana.
e) Principio de optimización – Sé claro y eficiente en las consultas.
f) Principio de equilibrio – No sustituyas con IA la creatividad ni la reflexión.

 

Checklist de decisión rápida

 ¿Es estratégico? – Relacionado con trabajo o no.
 ¿Es puntual y necesario? – Responde a una necesidad concreta.
 ¿Apoya mis metas? – Contribuye a mi desarrollo profesional y social.
 ¿Lo resuelvo sola en <10 min? – Si sí, hazlo tú. Si no, usa IA.

¿Podría hacerse daño si esta información se comparte o automatiza sin contexto?

 

El rol del relacionista

1. Dar visibilidad al impacto ambiental y social.
2. Exigir transparencia a las compañías de IA.
3. Educar a clientes y organizaciones sobre uso responsable.
4. Promover políticas públicas que regulen la IA.
5. Usar la comunicación con propósito para visibilizar desigualdades.

 

Preguntas para la práctica profesional

• ¿Este uso de IA refleja mis valores como relacionista?
• ¿Puedo defender públicamente esta decisión?
• ¿Estoy considerando el costo ambiental y social?
• ¿Mi producto final lleva mi sello profesional y creativo?

 

Nota final

Usar la IA con conciencia es un acto de coherencia profesional, compromiso social, respeto al ambiente y amor a la profesión. El relacionista es, más que usuario, guardián del criterio, la transparencia y la ética en la era digital.


Referencias

Vega, M. & ChatGPT (2025). Mini-argumentario: IA y enfriamiento de servidores. Documento inédito para la ARPR.
Vega, M. & ChatGPT (2025). Checklist '¿Uso la IA o no?'. Documento inédito.
Vega, M. & ChatGPT (2025). Miniguía para estudiantes: Uso responsable de la IA. Documento inédito.

 

 

La transparencia y la ética deben estar sobre todas las cosas, más en nuestra profesión. Como parte de una comunidad, debemos tener claro el efecto de nuestras acciones en los demás, en el ambiente y en la sociedad. Al final, todos somos corresponsables de todo y de todos.

 


https://www.vecteezy.com -Kiryl Balbatunou

martes, 7 de abril de 2020

Comunicación estratégica en tiempos de pandemia


Algunos podrían decir que desde la barda es fácil criticar y señalar. Otros, que las cosas no son como se ven de afuera. También que hay que estar allí para saber lo que pasa. Lo que quieran, pero las cosas hay que mencionarlas. Esa es la razón de esta trepadita.

La situación que estamos viviendo es una difícil, complicada y, literalmente, de vida o muerte. Todo lo que se haga o se diga repercutirá en cada uno de los puertorriqueños. 

Es por eso que todo debe pensarse, medirse, analizarse, planificarse e implementarse de la mejor manera posible. Ni se debe improvisar, ni se debe hacer propaganda. Este, no es el tiempo para eso.

Ahora lo más importante es tomar las decisiones correctas, informarlas de la manera correcta y ejecutarlas de la manera correcta para dar tranquilidad y guía a los ciudadanos. 

Y no estoy diciendo que el gobierno no está haciendo el trabajo. Simplemente que hay necesidad de responder efectivamente a la situación y, más que todo, que haya transparencia. A mayor transparencia, más confianza. Y a más confianza, mejor respuesta de la sociedad. 

Mantener la confianza es crucial siempre, pero en momentos como este, mucho más. Y para eso, palabra y acción deben ir de la mano. Se deben tomar todas las medidas necesarias, en todos los renglones, para responder eficaz y eficientemente.

Cuando las directrices o la información no están claras o no se comunica efectivamente puede traer mucha confusión y ser contraproducente. Con lo ocurrido el lunes 6 de abril en los supermercados podemos darnos cuenta de ello. 

Y no tengo duda alguna que esto fue el resultado de la conferencia de prensa realizada el domingo por la noche donde se anunciaba que los comercios estarían cerrados de viernes a domingo. 

Y es que las personas están cansadas, sensibles, con recelo y desconfianza y responderán de acuerdo a esto. Siempre digo que acción lleva a reacción y cosa que se hace o se dice trae consecuencias. Por eso, es tan importante prever.

Inmediatamente pensé en el relacionista como consultor y estratega de la comunicación, y de mucho más. En que nuestro trabajo, más allá de organizar conferencias de prensa y enviar comunicados, es crucial; mucho más en situaciones como la que estamos viviendo.

El relacionista es un analista; un estratega. Nuestra función es, desde el inicio, evaluar las posibilidades del efecto del mensaje. Tenemos que poner todos los posibles escenarios para poder así, articular un mensaje que sea pertinente y efectivo.

En clase, asignaba un análisis de información y como resultado, tenían que identificar tres posibles escenarios que pudieran surgir. Luego, tenían que hacer recomendaciones estratégicas de comunicación para cada uno de los escenarios.

¿Qué buscaba? Que exploraran todas las posibilidades porque no siempre las cosas son o salen como una cree. Además, que para poder llegar a ellas tenían que evaluar todos los elementos en la ecuación para adelantarse a lo que podría pasar.

También que pudieran identificar elementos o situaciones que pudieran atenderse antes para poder corregirlos o buscarle soluciones viables. Tenían que pasar juicio sobre lo que se quería o pensaba hacer. 

Y es que todo se debe evaluar y prever. Hay que mirar bien lo que se va a hacer antes de ejecutarlo para no cometer errores y luego tener que estar corrigiéndolos. Claro, hay otro montón de cosas que inciden y que no podemos controlar; pero si ya hemos hecho el ejercicio, serían los menos. 



Y estoy segura que las cosas que se hacen son con la mejor intención, pero como dicen por ahí, de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. No sólo debe haber buenas intenciones, sino una ejecución efectiva.

Sé que lo que se busca es que nos quedemos todos en casa para evitar el contagio pero lo que se propició fue todo lo contrario. 

Creo que lo primero que se debió evaluar fue si habría suficiente tiempo para planificar la movida con todos los grupos relacionados o impactados con lo que sería esa orden ejecutiva. 

Una cosa es el interés y el deseo que se tenga y otra la viabilidad de hacerlo.  Y lo digo porque aquí estamos todos involucrados y una decisión del gobierno nos afecta a todos. Esto es el efecto dominó.

Al cerrar sábado se hizo puente, y quedaba justo para los días que algunos reciben el seguro social y el PAN. Además, al la circulación vehicular estar limitada a ciertos días, se cuestionan porque no saben si podrán hacer las compras a tiempo. Esto ayudó a crear una tormenta perfecta. 

Hay familias que tienen que salir a trabajar para poder comprar y tienen que vivir el día a día. A veces, el gobierno está completamente desconectado de la realidad del pueblo y no se dan cuenta que hay familias que no pueden hacer compras grandes y tienen que comprar sus alimentos sobre la marcha.

Si se hubiese consultado al comercio, que según notas de prensa no se les consultó, ellos pudieron haber ofrecido alternativas, hacer arreglos, ajustes y prepararse para evitar lo que ocurrió el lunes. 

Desde el punto de vista de la comunicación, el día y hora del mensaje es crucial. Si en una situación como la que estamos viviendo se hace una conferencia de prensa un domingo en la noche, la muestra como algo urgente y puede crear ansiedad. Natural que al otro día salieran corriendo a abastecerse de víveres. 

Se debería tener una hora específica; no muy tarde, para informar al pueblo. Que sea algo ya establecido. Que la gente lo tenga claro y que esté pendiente para conectarse y conocer la última información. 

Otra cosa importante es el tono que se usa para llevar el mensaje. La gente reaccionará de acuerdo a como sea; si es conciliador e inspirador o de imposición y punitivo. Esto, acompañado de la actitud de quienes llevan el mensaje es primordial. 

Una cosa es lo que se quiere proyectar y otra lo que se percibe. A veces creemos que estamos proyectándonos de una manera y realmente nos están percibiendo de otra. Hay que estar consciente de ello para poder llevar el mensaje correctamente.

Los líderes deben seguir las reglas porque para muchos son ejemplo. Si se dice que no nos toquemos la cara, pues esa persona tampoco debe hacerlo. Si hay que ponerse la mascarilla, pues ellos tienen que tenerlas bien puestas. 

Una buena evaluación de los posibles escenarios es imperiosa. Es necesario analizar y medir bien el efecto de las cosas que se dicen y se hacen. A mayor cantidad de información disponible, más se abona al clima de tranquilidad y confianza que el pueblo necesita. 

El que salgamos bien librados de esta dependerá de cómo todos los componentes manejemos la situación, pero el gobierno es el llamado a guiar a los demás grupos. 

Por eso es tan importante delinear bien la estrategia. Por eso es necesaria la transparencia. Por eso es importante comunicar efectivamente.  Porque esto, salvará muchas vidas. 



domingo, 10 de febrero de 2019

Comunicación, transparencia y veracidad


Uno de los grandes desaciertos que han tenido los gobiernos en los últimos años, y esta administración no es la excepción, es en el manejo de la comunicación. Pareciera que es fácil, pero para poder hacerlo de manera efectiva muchos elementos deben converger.

Desde el punto de vista del comunicador debe haber una combinación entre base académica, conocimiento general, experiencia, prudencia y sentido común; entre otros. Y desde el punto de vista del gobierno debe haber un plan establecido, directrices claras, transparencia y veracidad; entre otras.

Y es que comunicar no es enviar comunicados de prensa casi todos los días sobre cualquier cosa o hacer conferencias de prensa para todo. Ni crear o estar buscando el ‘photo opportunity’ para buscar exposición o hacer propaganda. No es forzar las cosas.

Tampoco es crear “medios”, que realmente son vehículos propagandísticos para ensalzar cualquier cosa que se haga. Mucho menos es contratar gente para que en las redes sociales alabe los suyos y despedace al contrario. Los troles, muchos de ellos pagos, más que llevar información, manipulan. 

En este país se utiliza más la manipulación y la propaganda que la persuasión. Persuadir es dar todos los argumentos y elementos para que la persona, al hacer la evaluación de los mismos, concluya lo que usted presenta. ¿Por qué? Porque es la mejor opción.

Manipular es eliminar alguno de los elementos, obviar información, cambiar cifras o decir verdades a medias para que la persona llegue a la conclusión que se quiere que llegue. Es dirigir la conclusión porque si se hubiera tenido todos los elementos, lo más seguro es que no optaría por eso.

No es forzar las cosas, ni querer aparentar. Ni tratar de ‘mostrar lo bonito’ o lo que le gusta a la gente. Al final, las cosas van cayendo en su sitio, se van conociendo las realidades, se van develando las verdades y todo se sabe. Por mucho que se maquillen las cosas, al no ser genuino, no perdura.

Comunicar es saber concertar un mensaje de manera efectiva. Es desarrollar un plan, una estrategia de comunicación articulada que promueva la política pública, informe a la comunidad y eduque, entre muchas otras funciones, a todos los públicos a los que sirve.

La comunicación debe estar fundamentada en la verdad, en los hechos, en la razón. Debe ser clara, transparente. No en historias, no en cosas acomodadas para dar una impresión positiva. Cuando no son realidades, tarde o temprano se sabe.

Mucho hemos visto de esto, sobre todo en estos últimas semanas. Se dice una cosa, pero resulta otra; se dan mensajes contradictorios, se cambian las versiones, se envían comunicados errados y luego hay que corregirlos. Se justifican cosas injustificables. Se habla de ‘alinear’ a la gente.

Y algunos podrían argumentar que todo es legal, pero moralmente se podrían levantar cuestionamientos. No nos podemos escudar en la legalidad de las cosas para justificar lo que se hace, aún sabiendo que van en detrimento de la sociedad, sobre todo de los más vulnerables. El balance es necesario.

Hay que tener cuidado en lo que se hace y mucho más en cómo se comunica porque no todo se vale, ni todo se puede justificar.

Gobernar no es un juego. De las decisiones de los dirigentes y de sus acciones dependen la vida de muchos. Es por eso que todavía estoy tratando de buscarle una razón a la pompa dada a la ayuda humanitaria a Venezuela y, sobre todo, al anuncio del envío del avión con suministros a ese país hermano.

No acabo de entener cuál fue la estrategia detrás de eso; pero clara estoy que no fue una de comunicación ni de relaciones públicas, como alguno podría decir, sino que parece más una estrategia de propaganda.

¿Por qué? Porque en una situación como esa, hay muchísimas cosas en riesgo y eso de anunciar con bombos y platillos que se estaba supliendo el avión, el ofrecer entrevistas, el retar al otro gobierno -aún cuando no somos soberanos-, el hablar y hablar pudo afectar toda la misión del envío de suministros.

No se puede decir que se va a entrar, a la trágala, a un país soberano. Ni mencionar con quién se está coordinando, mucho más cuando es la oposición. Además, esta situación que vive Venezuela es muy compleja y la cosas no son blanco o negro. Hay muchísimos elementos, tanto políticos como diplomáticos y humanitarios que considerar antes de decir nada y buscar protagonismo.

Hay que escoger bien las palabras, hay que ser prudente. No se puede afectar el trabajo que se está haciendo. Hay momentos en que es mejor no decir nada. Dejar que los procesos se terminen y luego informar sobre ellos. No es una competencia en quien dice qué primero.

La responsabilidad de comunicar es mucha. Y hay que hacerlo de la manera más concienzuda posible. El ver cómo se estuvo manejando todo esto, me puso a pensar en si realmente se trabaja una estrategia de comunicación o si quien la trabajó miró las posibles repercusiones más allá de hacer propaganda.

Creo que con esto que pasó quedó claro el porqué siempre estoy con la cantaleta de que quien trabaje en comunicación debe estar preparado para ello.  Porque comunicar nada tienen que ver con ensalzar, querer impresionar o hacer propaganda, sino con veracidad, transparencia y credibilidad.



Clip art: Pixabay

viernes, 1 de diciembre de 2017

Huracán, comunicación y transparencia



Esta entrada la estuve toreando por algún tiempo. La he rumiado mucho porque no me gusta disparar de la vaqueta. Hay que analizar las cosas mirándolas de frente, a la distancia, sin miedo y con cabeza fría. Eso es lo que he tratado de hacer.

Sé que estoy entrando en aguas profundas y caminando en suelo minado pero, ¿qué le vamos a hacer? Tengo que decir las cosas como las he visto y sin dorar píldoras, aunque a muchos no les parezca. A esos, mis disculpas; pero es momento de dejar los paños tibios. El primer paso para resolver un problema, es reconocerlo.

Si algo ha quedado claro, y mientras pasan los días más se ve, es la falta de transparencia y la carencia de un buen plan de manejo de la comunicación. Llevamos más de setenta días del paso del huracán María y vemos muy poco avance, mensajes contradictorios, informaciones sesgadas y una gran incongruencia entre lo que se dice y lo que se ve, se lee o se conoce.

Comunicar no es tarea fácil, más bien es algo complejo. Es muchísimo más que hacer conferencias de prensa, enviar comunicados, buscar el ‘Photo Opportunity’ y un ‘hashtag’. No es propaganda, adoctrinamiento o manipulación. Es desarrollar una estrategia de comunicación clara, veraz y efectiva. Es informar, educar. Es actuar.

En muchísimas ocasiones lo que se quiere comunicar o se cree que se está comunicando, no es igual a lo que se proyecta o se percibe. Se puede decir algo, pero el lenguaje corporal, los gestos y hasta la voz pueden llevar otro mensaje. Mucho de esto, vemos.

He comentado en par de ocasiones que en un principio tuve una buena impresión del manejo de la comunicación por parte del gobierno. Se tomó muy en serio la situación y su función de orientación y gestión. La proyección del gobernador fue buena. El mensaje fue claro y efectivo. Gracias a esto se salvaron muchas vidas.

Pero también vi las tribus de colores en acción. Ver en TV, a punto de entrar el huracán, una entrevista a una alcaldesa que indicaba que no le habían entregado una planta eléctrica y unos catres que le habían prometido. Pasarían el huracán a oscuras y las personas sin tener dónde dormir.

Más chocante fue, que en el reportaje siguiente, se mostraba otro municipio donde se indicaba que todo estaba en orden, con planta disponible, y hasta que tenían catres guardados por si llegaban más refugiados. ¿Tendré que decir de qué partido era cada quién? Me parece que no.

Una vez pasado el fenómeno, la buena percepción comenzó a cambiar. Vamos a decir que los primeros días no se sabía ni la hora que era y había que dar margen para maniobrar. Pero no podemos escudarnos en eso para justificar lo que no se hizo bien.

Se empezó a notar la falta de un plan, de una estrategia de comunicación. Desde que pude seguir los medios lo percibí, y con el pasar de los días lo confirmé. La respuesta gubernamental resultó lentísima. En muchísimas ocasiones se valora más la reacción que el acontecimiento mismo.

Parecía que el problema era más grande de la capacidad para manejarlo y que se estaba improvisando. Se enfocaron más en la estructura que en el contenido. En la forma, más que en el mensaje. En la proyección, más que en la realidad. Mucho se ha dicho del COE, tanto de un lado como del otro; pero ahí no voy a meterme. 

Empecemos con las conferencias de prensa. ¿A quién iban dirigidas? ¿Quién era el público primario, el pueblo puertorriqueño o la prensa estadounidense? Las conferencias de prensa comenzaban en inglés y llegó un momento que tres cuartas partes eran en ese idioma.

¿Cómo creen que reaccionaría una persona que está aislada, que no sabe lo que estaba pasando, que tiene poca comida, no tiene techo pero sí sólo un radio de baterías y la información que se da no la entiende porque no habla inglés? Lo del idioma es algo básico porque era necesario informarles. Que supieran que no los habían abandonado.

Referente al gobernador, se perdieron muy buenas oportunidades para hacerlo brillar y solidificar su imagen. Como en un principio proyectó muy bien, lo sobreexpusieron y quemaron el cartucho demasiado temprano. Estaba en todos lados haciéndolo todo, como si él fuera el único que estuviera trabajando. Pasó de información a propaganda.

Y no pueden faltar los “Photo Opportunity”. Para mí resultaba inaudito que enfrentando una crisis como la que tenemos, hubiera -y haya- espacio para tanta foto que no son documentación, que son posadas, que son para la cámara, para promocionarse o para propaganda.

Me chocó mucho ver una foto del gobernador entregándole los toldos azules a un senador de San Juan, ¿por qué a él? Desde hacía par de semanas, ¿no se estaban esperando los benditos toldos azules y nadie decía nada?¿No que es el Cuerpo de Ingenieros el único autorizado a colocarlos?

A eso hay que añadirle las fotos montado en una excavadora y poniéndose el chaleco para ‘limpiar’ San Juan?. No creo que tengo que explicar nada. Se cae de la mata. ¿Y la foto del gobernador activando La Plata? Entre esas, muchas más. A eso hay que añadirle la de otros políticos, de un bando y de otro, porque aquí el que más y el que menos, lo suyo tiene.

Hablando de San Juan; la alcaldesa, como todos, también tiene lo suyo. Pero no voy a decir nada aquí porque su estrategia de comunicación es un caso digno de estudio y de discusión. Merece una trepadita aparte.

No podía dar crédito, al campo de batalla creado y que sigue activo. Se ha perdido el foco de lo que es la prioridad y lo importante para darle paso al ataque entre unos y otros, para politiquear y para aplanar el camino para las elecciones. Ya veo las campañas…

La AEE se convirtió en el talón de Aquiles del gobernador. Apareció ‘Whitefish’ y se abrió la compuerta. Me estuvo súper interesante que a partir de ahí no se hacían conferencias de prensa conjuntas. Ya no había logos ni símbolos del gobierno central, sólo de esa corporación pública y sólo estaba el director ejecutivo.

Y algo que le podría perjudicar al gobernador es que no despidiera al director ejecutivo; sino que se le ‘aceptó’ la renuncia. La razón que se dio es porque era una distracción, no que su trabajo fue pésimo. Eso lleva mensajes contradictorios. Es que esos son puestos de confianza y con despedirlos es suficiente. ¿Por qué darles a ellos la opción?

Y seguimos atorados con la falta de electricidad. Se habla de generación y se reconoce que no se tienen estadísticas, o por lo menos dicen no tenerlas, de cuántas personas tienen energía eléctrica. Y se negaba que no se avanzaba por falta de materiales y resulta que ahora se le saca partido noticioso a todos los postes que llegan.

Muchísimos comercios están cerrando, los supermercados con muchas carencias de productos y muchas familias padeciendo la falta de electricidad. Hay muy pocos semáforos funcionando. Muchos sectores de nuestra economía todavía no arrancan.

Se hablaba de que el país se estaba recuperando y lo que se veía en las redes sociales era otra cosa. Se habla de un aumento en los niveles de pobreza. De un cuarenta y tantos antes del huracán a un cincuenta y tantos para estas fechas.

‘Puerto Rico se levanta’ pasó a ser sólo un estribillo. El mensaje oficial chocaba con las historias y lo que se presentaba en los medios, sobre todo en los estadounidenses. Parecía que hablaban de dos países distintos. Esto abrió la ‘caja de Pandora’ porque comenzó a fluir información que era diferente a la que se había dicho.

Aquí tengo que decir que lamentablemente, salvo algunos medios puertorriqueños, quiénes sacaron a la luz muchísimas cosas y nos pusieron de frente la realidad que vivía el país fueron los medios estadounidenses.

Y aparecieron las cifras de muertos. Y el gobierno desmintió lo que dijera algún medio estadounidense. Al final, resultó que estaban en lo cierto. Aumentó la cifra de muertes asociadas al huracán, la cantidad de cremados y muchísimas cosas más.

Siguieron apareciendo informaciones contradictorias relacionadas a los suministros, a las ayudas, a los fondos. El gobierno reconoció que no tenía Plan B y que esperaba por la ayuda de los EEUU. En eso estamos a más de setenta días. Al sol de hoy, no se ve un plan del gobierno, pero se sigue diciendo que nos estamos levantando.

No se deben crear falsas expectativas. Después de estos setenta y tantos días y en muchos lugares estar como casi al principio, es inevitable una laceración en la confianza y la credibilidad, tanto para funcionarios y agencias locales como federales.

En muchísimos renglones todavía no hay un cuadro claro de la realidad. Las dudas y la desconfianza crecen porque se dice una cosa y se hace otra. Es mejor que usted diga las cosas tal cual son desde un principio. Crear faltas expectativas o los 'chijí, chijá' para quedar bien, no es la solución. NO se miente, ni se omite, ni se acomoda, ni se cambia la información. Al final, todo se sabe.

Se habla de transparencia pero no se ve porque el discurso es uno y la acción es otra. El desarrollo de una buena estrategia de comunicación debe estar de la mano de la ética y dirigida al bien común, no por intereses particulares o de terceros. Hay que desarrollarla diciendo la verdad con un mensaje claro y preciso. 

Se agradece más la sinceridad y la verdad, por dura que sea la realidad, que acomodar las cosas de manera que se aparente estar bien y que pensemos que el mundo es una cascada de colores y que Bambi corre por le bosque detrás de la mariposa.