Esta trepadita la vengo rumiando hace
días. Hoy decidí hacerla. ¿Por qué? Porque a veces una, queriendo ser muy
‘políticamente correcta’, deja caer ciertas cosas, aunque es importante decirlas
y ponerlas en perspectiva. Aquí mi reflexión.
Desde que tuve edad para ejercer mi
derecho al voto, hace unos cuántos años, he cumplido con ese deber ciudadano.
Entiendo que es parte importante de mi responsabilidad como miembro de una sociedad democrática.
Nunca pensé que llegaría un día como el
de hoy, en el que decidiera no participar en un proceso electoral. Como dicen
por ahí, siempre hay una primera vez y ésta es la mía. Y aquí lo más importante
son los por qué.
Me llama mucho la atención las palabras escogidas para definir esta consulta de estatus. Se menciona que es un plebiscito para la descolonización inmediata de Puerto Rico. No sé como tomarlo; si como un deseo, una especulación o una aseveración. Porque eso así, de golpe y porrazo, es imposible.
Más que clara estoy que hay que resolver
la situación colonial de Puerto Rico. Nunca he tenido duda de eso y estoy a
favor de ello. Lo que pasa es que las cosas hay que hacerlas bien, o no se
hacen; como decía mi mamá.
Y es que este plebiscito ha estado
amañado desde su diseño. Con el plebiscito pasado pasó algo igual pero una lo
dejó pasar pensando que estaba claro y que la gente se daría cuenta. Pero no y
por eso es que me trepo; para que no pase lo mismo.
El que tomó aunque fuera una clase básica
de investigación, sabe que estuvo viciado y que favorecía la estadidad. Estaba
diseñado para eso y, naturalmente, ese fue el resultado. Y entonces, se han
cansado de decir que puertorriqueños quieren la estadidad.
