Por si las moscas...

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lunes, 9 de diciembre de 2013

Nelson Mandela, el terrorista


“Durante mi vida me he dedicado a esta lucha del pueblo africano. He batallado contra la dominación blanca y también contra la dominación negra. He albergado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas convivan en armonía y en igualdad de oportunidades. Es un ideal que tengo la esperanza de alcanzar en vida. Pero, si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto morir”. Nelson Mandela


Tendemos a mitificar personajes de cine y televisión; creemos en el mundo que viven, abrazamos “sus luchas” y vivimos su fantasía. Nos identificamos con ellos porque salvan la ciudad, el país, el planeta. Son personajes que, en muchas ocasiones enemigos del sistema, luchan y vencen todo y a todos para lograr salvar la humanidad. Los admiramos, aunque sea ficción. Pero no estamos conscientes ni reconocemos que tenemos grandes figuras, las reales, las de carne y hueso que dieron, han dado y darán su vida por hacer de este mundo uno mejor. Que han tenido que pasar por muchísimas cosas, para salir airosos. Grandes ejemplos que nos recuerdan que en la vida real, y no sólo en la ficción, también tener héroes es posible.


Con esto en mente, desde la muerte de Nelson Mandela venía pensando que era necesario reflexionar sobre su figura. Por días estuve rumiando la posibilidad de treparme en la sillita. El día de su muerte, también dejó este mundo nuestro amigo Milton; otro ser excepcional que nos dejó una gran lección de vida. Ahora descansan ambos en la paz del Señor.

Mandela, conocido como Madiba, era abogado de profesión. Tuvo una trayectoria impresionante que podría asustar a cualquiera por el gran sacrificio que representó. Personas como él deben servirnos de inspiración y de recordatorio de que si queremos podemos hacer de este mundo uno mejor. Es el ejemplo vivo de la fe, la esperanza, la confianza, la perseverancia, el perdón y la reconciliación; pero sobre todo, del amor.

Algo sabía sobre él. Y digo algo, porque uno no lo sabe todo. Como es natural, desde el anuncio de su muerte surgió infinidad de información sobre su persona, su activismo, sus luchas, sus días en la cárcel, su liberación, su proyecto de reconciliación social; en fin, sobre la titánica obra que realizó.  Mientras más leía, más me maravillaba y mejor iba entendiendo la grandeza de su figura y su gran aportación.

Pero hubo algo que me impactó y por eso, más que todo, es que me trepo en la sillita. Y es que Nelson Mandela, el gran defensor de la justicia y de los derechos humanos, el Nobel de la Paz, el ejemplo e inspiración de muchos, el jefe de estado y promotor de la reconciliación; entre otro sinfín de cosas, por muchísimos años varios países lo identificaron como terrorista y hasta el 2008 apareció en la lista preparada por los EE.UU. ¿Irónico, no?

Esto del Mandela etiquetado “terrorista”, me hizo reflexionar. Era nacionalista, antirracista y antiimperialista. (Esto ya nos va dando una idea). Lo que me confirma lo que siempre he pensado: que las cosas tienen diferentes ángulos y puntos de vista y que cada quién ve las cosas a través del cristal con que lo mira.

Es que para muchos, si no estás de acuerdo con lo que creen, eres el enemigo, el contrario. Que si no piensas como ellos, te tienen que neutralizar porque son ellos quien tiene la razón. Que el interés de unos siempre buscará ir sobre el interés de los demás. Que unos quieren dominar. Que como creen que otros son inferiores hay que marginarlos y mantenerlos en la ignorancia para que no se subleven. Blá, blá, blá; todo lo que quieras. Lo interesante es que en la vida, y es lo que trato de que mis estudiantes entiendan, las cosas no suelen ser ni blancas ni negras; sino que muchas de las respuestas las encontraremos en los matices de gris. Algo que pocos reconocen.

En fin, mi “cantaleta” es que deben siempre buscar, investigar y analizar todos los ángulos para poder así tener una visión amplia de la situación y asumir las posturas que cada quién entienda. Que piensen lo que les dé la gana, pero no porque alguien se lo ha dicho; sino porque han llegado, después del análisis, a sus propias conclusiones. Eso es lo que busco que ellos aprendan; que sean seres pensantes y tengan independencia de criterio. Con eso, me doy por bien servida. Porque como muy bien dice Mandela: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.

Importante mencionar, como dato histórico, que los portugueses llegaron a la región y establecieron un asentamiento, casi exterminando a los pobladores de la región. Luego llegaron los holandeses y le arrebataron las tierras y posteriormente los ingleses hicieron lo propio, convirtiéndose en una colonia inglesa. Así que los nativos siempre estuvieron dominados por estos países europeos.

Para entender un poco el “terrorismo” de Madiba, hay que ir al fondo del problema: el “apartheid”. Este término se utilizó para designar la política de segregación racial y de organización territorial utilizada en Sudáfrica desde la década de los 40 hasta principios de la del 90. Durante este tiempo, la minoría blanca segregó, limitó y dominó al resto de la población (negros, asiáticos, mestizos, etc). Fue en escalada hasta que los relegaron a pequeños territorios y los privaron de la ciudadanía sudafricana. Esta política del "apartheid" estaba apoyada por países como Reino Unido, Francia, Israel y los EE.UU, entre otros. Además, irónicamente, por países africanos que recibían ayudas de Sudáfrica o de sus aliados; aunque públicamente lo condenaran.

Como contrapeso tenemos el Congreso Nacional Africano (CNA); partido multirracial y de izquierda-centro izquierda, fundado en el 1912 que buscaba defender los derechos de la mayoría negra. Madiba se unió al mismo en 1944. Fue uno de los líderes de la juventud. Inspirado por Gandhi, organizó campañas de desobediencia civil contra las leyes de segregación existentes. Fue detenido y cumplió cárcel. Volvió a la lucha y promovió un estado multirracial, igualitario y democrático, una reforma agraria y una política de justicia social en el reparto de la riqueza.

El gobierno en el poder quería acabar con la resistencia, e ilegaliza el CNA. Entonces, como reacción, organizan la lucha armada desde la clandestinidad. En el 1962, Mandela fue arrestado junto a otros dirigentes y acusado de conspiración, entre otros delitos y condenado a cadena perpetua. 

Mientras, el mundo fue poniendo cada vez más presión para que finalizara el “apartheid”. En la ONU se planteó la demanda de sanciones. En el 1972 se excluyó a Sudáfrica de los juegos olímpicos en Munich por la amenaza de boicot de los países africanos. Para la segunda mitad de los 70, la comunidad occidental condenó oficialmente el régimen y lo sometió a un embargo de armas y material militar. En el 1985 el Consejo de Seguridad de la ONU llamó a sus miembros a adoptar sanciones económicas contra Sudáfrica. Esto, entre otras cosas más.

Es importante mencionar, que como en otras partes del mundo, varias potencias utilizan las situaciones internas de los países para hacer avanzar sus intereses. Por un lado, los países que apoyaban el “apartheid” subvencionaban con dinero y armas a Sudáfrica y a las guerrillas alegando que así se evitaba la expansión del comunismo en África. Por el otro lado, la URSS apoyaba la lucha armando a países pro soviéticos como Angola y Mozambique; quienes luchaban contra Sudáfrica. El cuento de nunca acabarse...

La presión fue tanta, tanto nacional como internacionalmente, que el gobierno luego de 27 años en prisión dejó en libertad a Mandela; quien se había convertido en símbolo de la lucha. A los pocos meses de su liberación pasa a ser líder del CNA y siguió luchando por la democracia de su país. Cuatro años después se celebraron las primera elecciones democráticas de la historia de Sudáfrica y fue electo como su primer presidente negro.

Una de las cosas que más me impresionan, y que demuestran la grandeza y calidad humana de Mandela, es que una vez en el poder buscó la reconciliación nacional y no el revanchismo. Cualquiera hubiese utilizado esa oportunidad para vengarse por todo lo que le había pasado pero él no lo hizo. Alguna vez dijo: “Mientras salía por la puerta hacia la entrada que me conduciría hasta la libertad, sabía que si no dejaba mi amargura y mi odio atrás, todavía estaría en prisión”. Siguió demostrando, a través de su vida, que la reconciliación sí es posible; que hay que luchar por la justicia social y que si se tiene empeño y deseos las cosas pueden cambiar. Fue un símbolo de dignidad, de perdón y de tolerancia. Siempre promovió la paz.

Mandela es uno de esos personajes que debemos conocer y emular. Si hubiese más como él, este mundo sería otra cosa. Creo que es importante que conozcamos su obra. Así que les recomiendo dos secciones especiales sobre su vida; una, la de Al Jazeera (http://aljazeera.com/category/person/nelson-mandela) y otra la de El País (http://internacional.elpais.com/tag/nelson_mandela/a/). Y como no tiene desperdicio, aquí les dejo el enlace al alegato de defensa que hizo en el tribunal que lo iba a condenar a pena de muerte en el 1964. Esto, es una joya que hay que leer. (http://internacional.elpais.com/internacional/2013/12/07/actualidad/1386435573_095445.html)

Sudáfrica está en duelo nacional con exequias hasta el 15 de diciembre. Madiba será despedido con un funeral de estado, como lo que fue, un gran líder sudafricano y mundial. Sobre 60 jefes de estado le rendirán sus respetos. Un pueblo entero y millones de personas en el mundo le reconocen toda su trayectoria y valía. Ha sido inspiración y modelo para muchos y símbolo de esperanza para tantos otros. Es lamentable, a pesar de todo lo grande que fue, que muchos no reconozcan sus grandes aportaciones y que lo tilden de terrorista. Y ahí viene la gran pregunta: ¿realmente fue un terrorista? ¿Terrorista, según quién? Que cada quién analice y juzgue; yo, hace rato, ya adjudiqué y me las contesté.

"La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad".



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