Por si las moscas...

Los comentarios vertidos en estos escritos son de mi total responsabilidad. Comparto lo que pienso y siento, simplemente para que se pueda apreciar otro punto de vista sobre la cosas. Pueden o no estar de acuerdo con lo que expongo; conmigo no hay ningún problema porque cada quien tiene el derecho a pensar lo que mejor entienda. Los comentarios son bienvenidos. Espero que si alguien difiere, lo haga con respeto; no escribiendo chabacanerías o insultando. Este no es el lugar para eso. ;-)

domingo, 31 de agosto de 2014

El "complejo" de ser puertorriqueño

¡Me encanta!
Comienzo aclarando que esto es una reflexión y mi punto de vista. Nadie tiene que estar de acuerdo con lo que escribo y tampoco está obligado a leerlo. Si alguien difiere está en su derecho porque como siempre digo; no hay verdades absolutas, sino apreciaciones de una realidad desde diferentes ángulos. Y esta apreciación, es muy mía.

Soy de las que le gustan los qué, los cuándo, los cómo y los por qué. Por eso desde hace tiempo vengo rumiando sobre nuestro bendito complejo. Pero tenemos la piel muy finita y no muchos tienen la capacidad de aceptar la opinión o el punto de vista de otro; sobre todo cuando lo expuesto van en contra de lo que se piensa. Por eso creo que la discusión, la constructiva y reflexiva, es necesaria. Cada quién llegará a sus propias conclusiones, que no tienen que ser las mías. 

miércoles, 23 de julio de 2014

De indios, vaqueros y cuentos chinos


Vera Miles y John Wayne en una escena de la película "The Searchers" (1956) 

Como muchos, crecí pensando que los indios eran malos y que los vaqueros eran buenos; eso era lo que veía en televisión; eso fue lo que nos enseñaron. Esos malvados indios, que sólo querían el cuero cabelludo de los pobrecitos blancos, quemaban los pueblos, mataban a la gente y raptaban sus mujeres. Veíamos en las películas cómo la pobre damisela secuestrada era el amor de la vida del guapísimo galán; que dada tamaña agresión, no le quedaba de otra que hacer “justicia” y solito matar como 400 indios, salvando el pueblo y, claro está, quedándose con la chica… BAH! 

Después con el tiempo descubrí la realidad; o por lo menos, otra cara de la historia. Que los indios sólo se estaban defendiendo porque los vaqueros invadieron su espacio, les robaron, los abusaron, los mataron, se apoderaron de sus tierras y los metieron en reservaciones quitándole hasta sus derechos. ¿Diferencias en las historias? La primera nos la contaron; la segunda la investigué yo. El resultado: Que no creo todo lo que me dicen; que trato de ver todos los ángulos de las cosas, que busco, analizo y llego a mis propias conclusiones. Que pienso por mí, no por lo que me dicen otros.

domingo, 13 de julio de 2014

¡Qué sonido tan triste cuando se acaba!


¡Qué sonido tan triste cuando se acaba! Eso podríamos decir. Se nos terminó. Se acabó. Este mes, rápido se pasó. La fiesta deportiva más grande del mundo, después de las olimpiadas; claro está, culminó. Concluyó la Copa Mundial FIFA Brasil 2014. Y como resultado, tenemos un nuevo campeón. Nada diferente a lo que estamos acostumbrados a ver cada cuatro años; lo único es que los protagonistas cambiaron. Algunas veces nos gusta quien gana, otra no. Pero bueno, no pasa nada, porque los que hoy ganan mañana pierden y viceversa. Esto sólo es el cierre de un ciclo y ya mañana empieza otro. Nuevamente comenzará la carrera de los equipos para clasificar para el próximo mundial.

Durante este pasado mes respiramos fútbol mañana tarde y noche. Desayunamos, almorzamos y cenamos fútbol. Casi toda la publicidad era sobre el mundial. La mitad de la sección deportiva de los medios era sobre Brasil 2014. En cada juego muchos se ponían las camisetas de sus equipos favoritos; se pintaban la cara, muchos se disfrazaban. Todo estaba permitido. Vivíamos el mundial; y eso que nosotros no teníamos equipo. Pero no había que tener equipo para no envolverse en la magia de lo que representa esta fiesta deportiva.

domingo, 6 de julio de 2014

Bajo el signo de Bosé


Para despejarme un “poquito” del estrés creado por los deportes (el mundial de fútbol y la final de Wimbledon), algo justo y necesario para mi salud mental (jeje), me puse a escuchar la música de uno de mis artistas preferidos, Miguel Bosé. Entonces, como también tengo un poco descuidada la sillita, decidí aprovechar y matar dos pájaros de un tiro. ¿Qué mejor excusa para treparse que por Miguel Bosé? 

Y es que Bosé es Bosé; así de simple. La verdad es que no sé que tiene, pero alborota las masas, saca suspiros y genera pasiones; ya sean positivas o negativas, pero siempre algo genera porque desapercibido, no pasa. Siempre ha sido así. Y vamos a ser sinceros; esta “Bosemanía” no es únicamente mía; porque me he dado cuenta que somos muchos los que estamos en este barco. ¿A que sí? Durante la celebración de los "Latin Grammy", donde se reconocía su trayectoria, me di perfecta cuenta que muchos de mis amigos la tienen. Ese día muchos salieron del “closet” aceptando que son sus fans. ¡Es más!, comenzaron a aparecer confesiones, canciones preferidas, anécdotas y hasta fotos con Bosé. Ahí muchas nos poníamos verde de la envidia; pero bueno, quién tuvo la oportunidad de una foto con él, llevó la mejor parte.

domingo, 22 de junio de 2014

La fiebre mundialista


Cada cuatro años, durante un mes, el mundo se paraliza por el deporte más practicado en el mundo; el fútbol. Este año, con la XX Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, no ha sido la excepción. Aunque es el deporte rey, aparentemente, ahora es que nosotros nos estamos contagiando con la fiebre porque en los Estados Unidos de América está tomando auge y nos llega de rebote; aunque algunos la fiebre la tienen desde hace mucho tiempo.

El fútbol es tan importante a nivel mundial, que aunque según los datos de la ONU existen 193 países y con El Vaticano, 194; la FIFA tiene registradas 209 federaciones. ¿No cuadra, verdad? Pues esto tiene que ver con las posesiones, colonias, etc. que tienen algunos países y que las mismas cuentan con sus asociaciones o federaciones. Ese es nuestro caso, que tenemos federación desde 1940, pero estamos afiliados a la FIFA desde 1960. A nivel mundial, estamos en la posición 158. Así que, clarísimo está; que el fútbol no es uno de nuestros fuertes, ni ocupa un lugar importante en nuestro país.

Y antes de seguir, es importante aclarar que el nombre del deporte, en español, es fútbol y en inglés es “football”, no “soccer”. “Soccer” sólo le dicen los estadounidenses para diferenciarlo de su “football”. En el resto del mundo “football” es equivalente a fútbol. El nombre en español del “football” que se practica en los EE. UU.  es fútbol americano. ¡Ah!, tampoco es correcto utilizar balompié porque es un término que está en desuso. Así que ni “soccer” ni “balompié”,  sino “football” y fútbol.

viernes, 6 de junio de 2014

Sus derechos… ¿y los de los demás?

Foto: FB-Ponce Noticias de última hora. Todos los derechos son suyos.

Quería treparme y decirlo; así que sin pensarlo más, me trepé. No faltaba más. Y mis disculpas sin alguien piensa que no estoy siendo justa con lo que digo. Creo en el bienestar de los trabajadores, pero lo que ocurrió ayer en el Túnel Minillas pasó de castaño a oscuro. Para mí, ese acto en vez de sumar, restó.

El que me conoce sabe que siempre estoy hablando del derecho que tenemos todos de luchar por lo que uno entiende es lo justo, pero las cosas tienen un límite. Se supone que seamos ciudadanos de ley y orden, que ejerzamos nuestros derechos democráticos, que respetemos a los otros y que convivamos sanamente porque todos compartimos el mismo espacio.

En los sistemas democráticos a veces, como está pasando en Puerto Rico, se han manoseado tanto los conceptos que los han usado como escudo para hacer cosas que nada tienen que ver con el genuino reclamo de derechos. Y vuelvo y digo, soy partidaria del derecho que tenemos todos a luchar por lo que queremos, lo que no podemos es hacer mal uso de ellos o “por los nuestros” limitarle lo de los demás.

sábado, 24 de mayo de 2014

La dueña de la sillita...


Sí, la dueña de la sillita, de esa misma es que voy a hablar. Porque no es mía, yo sólo la tomo prestada. La sillita sigue siendo de ella; de nadie más. Ya los que me conocen saben a quién me refiero. Y es que desde hace tiempo he querido escribir sobre ella y no lo había hecho. Pero esto de que su creador, Quino, recibió el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, me dio pie para hacerlo. Sí, hablo nada más y nada menos que de la inigualable, la única, la bien ponderada, la exquisita y sabia Mafalda.

Y es que como algunos saben, soy "archi-duper-súper-mega-fanática" de Mafalda. No recuerdo cuándo fue que la leí por primera vez. Sí debió ser hace muchísimo tiempo porque me parece que la conozco “de toda la vida”.  Desde que la leí por primera vez me enamoré del personaje. Me identificaba y me identifico mucho con ella. Y es que además, Mafalda y yo somos contemporáneas. Nos llevamos pocos meses de diferencia, ¡pero naturalmente ella es mayor que yo! Bueno… eso no lo confirmaré porque no es importante. 

Si algo me maravilla de esa tirilla cómica del genial Quino, es que aún cincuenta años después de creada (Opps!, medio choteada), el mensaje tiene más vigencia que nunca. Pareciera que Quino lo hubiese escrito para estos tiempos y para nuestra sociedad. La niñita que se trepa en la sillita sigue dándonos lecciones y golpes de guante blanco en la cara. Tiene una conciencia social muy fuerte. Podría parecer inocentona, pero esconde muchísima sabiduría. Su crítica es fuerte, mordaz. Su humor a veces es un poco pesado pero con una habilidad increíble para decir las cosas como son. Ya quisiera ser yo como ella cuando sea grande. Odia la sopa y es fanática de los Beatles. Pero no aburre para nada porque Quino hace un buen balance, o por lo menos yo lo veo así, entre la cotidianidad de la vida familiar, las duras realidades de la vida y las cosas que pasan en su país o a nivel mundial.