“Nos queda país todavía”. Leí esto en una columna del periodista puertorriqueño Benjamín Torres Gotay y, desde ese momento, no deja de darme vueltas en la cabeza. Luego de esto me pregunto constantemente, ¿quedamos puertorriqueños dispuestos a salvarlo?. Pero, aquí es que la “puerca entorcha el rabo”.
Y digo esto porque, al parecer, estamos resignados a que un tren nos pase por encima. Un mar de desesperanza nos está ahogando. Hemos permitido que un sentimiento de derrota nos domine; nos limite, nos anule. Hemos perdido la fe, la alegría, la confianza, la paz. Hemos colgado los guantes.
No estoy segura cuando empezamos con esta actitud tan derrotista –quisiera yo saber cuándo-; pero en los últimos tiempos nos hemos venido a menos y nos hemos convertido en la negatividad andante. ¿Siempre fuimos así? No creo.
